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Violencia de género Expertas de distintos ámbitos buscan fórmulas para erradicar el falso 'síndrome de alienación parental' de la justicia

Juezas, fiscales, psicólogas, forenses y representantes gubernamentales denuncian cómo los tribunales retiran la custodia de sus hijos a muchas madres que denuncian violencia o abusos por cuestión ideológica.

dibujo de niño. SAP, Interés superior del  menor
Dibujo de un niño / EFE

Marisa Kohan

No es ciencia, es ideología y se está aplicando sin restricciones en la justicia española. Así de rotundos se mostraron todos los ponentes de las "Jornada de análisis multidisciplinar del llamado síndrome de alienación parental", organizada por la Asociación de Mujeres Juezas de España en colaboración con el Instituto de la Mujer y celebrada en Madrid. Una cita que congregó a un amplio elenco que incluía a juristas, fiscales, abogadas, representantes del CGPJ, psicólogas clínicas y expertas en infancia, sociólogas, forenses y representantes gubernamentales.

El objetivo de las jornadas: realizar un análisis desde distintas perspectivas sobre la aplicación de este supuesto síndrome, una falsa patología que no ha sido reconocida por ninguna institución médica o psicológica internacional, pero que se utiliza en procesos judiciales y que tiene como consecuencia la retirada de la custodia las madres para entregárselas a los padres acusados de violencia de género o de abusar de sus propios hijos. Entre la finalidad del debate está el de proponer cambios normativos y legales que eliminen su aplicación en los tribunales y los servicios psico-sociales y forenses que utilizan los juzgados.

Un debate que la magistrada del tribunal Superior de Justicia de Canarias y miembro de la International Association of Women Judges, Gloria Poyatos,  considera "imprescindible en los tiempos que corren", que se debe hacer con "rigor y desde la perspectiva de género", puesto que "las actuaciones que se están justificando con el SAP, se utiliza sobre todo contra las mujeres".

"Nuestras instituciones no están adaptadas ni preparadas para escuchar a los menores"

"Nuestras instituciones no están adaptadas ni preparadas para escuchar a los menores", afirma Carmen del Moral, responsable de políticas de Infancia de Save the Children. "Debería primar el bien superior del menor pero este mandato contenido en las leyes y los tratados internacionales pero no se está aplicando". Esta experta afirma que "el SAP se ha instaurado como un espacio de impunidad para el abuso sexual".

En España su uso en la justicia se ha generalizado, coinciden los expertos, a pesar de que el propio Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha desaconsejado su uso en la justicia en reiteradas ocasiones, la última en 2016, incluyéndolo en su guía de buenas prácticas contra la violencia de género en 2016. Tal como afirmó el vocal del la Comisión de Igualdad del Consejo General del Poder Judicial, el magistrado Gerardo Martínez Tristán, el Poder Judicial no puede dar instrucciones a los jueces sobre cómo deben interpretar las normas, lo que sí puede hacer es "formarlos" y así "orientar su sensibilidad". 

Sin embargo, varios de los expertos resaltaron la importancia de que esta institución actúe como barrera de contención y de vigilancia para garantizar que esta ideología no se utilice en la impartición de justicia. Una de las labores podría ser la de sancionar su aplicación en los juzgados y la de recopilar datos sobre su uso en las sentencias para conocer el alcance real del problema.

Aunque no existen datos oficiales, porque no se han recopilado, se estima que su uso está ampliamente extendido y utiliza diversas denominaciones.  Para la abogada y responsable de la Comisión de Igualdad del Ilustre Colegio de Abogados de Oviedo, María Martín González, "El SAP tiene una dimensión enorme en los juzgados de familia". "Estamos, por decirlo así, antes de Ana Orantes en violencia sexual. Este supuesto síndrome es una coacción legal a las mujeres a las que se lo aplican, pero también a las que no se lo aplican, porque van avisadas", añadió esta abogada.

De hecho, se calcula que sólo entre un 10% y un 15% de los abusos a menores de denuncian. Principalmente, por la dificultad de detectar estos casos (se estima que la mitad de los menores que lo sufren nunca lo manifiestan), pero también debido al miedo de las madres a perder la custodia de los menores, no ser creídas ni ellas ni sus hijos en el sistema de justicia o por los equipos psicosociales. 

Ideado por un pedófilo

"Es una 'enfermedad' que surge en los juzgados y que es ideología pura y dura"

Este falso síndrome tiene su origen en las teorías de Richard Gadner, un pedófilo norteamericano que la desarrolló en los años 80 del pasado siglo. Si bien se definía a sí mismo como psiquiatra, "no tenía ese título", tal como afirma la psicóloga y forense Sonia Vaccaro. "Es una enfermedad que surge en los juzgados y que es ideología pura y dura", afirma esta experta, haciendo mención a que este extraño 'síndrome' no se aplica en ningún otro contexto. "El SAP es un exponente del junk science (ciencia basura) que se usa para impulsar una ideología: la misogínia". 

Una de las mesas de debate sobre el SAP organizada por la AMJE.

"Su uso tiene todos los componentes de los estereotipos de género y del discurso utraconservador", afirma esta experta, que cita entre las armas de esta ideología extender la idea de que existen "infinidad de denuncias falsas y que a los niños se les puede lavar el cerebro".

"Es un arma efectiva para ocultar el incesto, la violencia de género, continuar con el control y el maltrato a las mujer y usar a los hijos como un vehículo de la violencia vicaria", aquella que se utiliza a terceros para seguir haciendo daño, afirma Vaccaro.

"El SAP reafirma los mitos de la mujeres en la historia, las brujas, las malas"

El forense y exdelegado del Gobierno para la violencia de género, Miguel Lorente, abundó que el SAP es una estrategia. "La violencia de género sirve para mantener el orden, no para hacer el daño. El daño ocurre si hay que restaurar el orden. Así funciona el machismo y el SAP es una de las mejores herramientas para ello", explica. Este "engendro", afirma Lorente, "reafirma los mitos de las mujeres en la historia, las brujas, las malas y el papel que juegan los medios de comunicación en este ambito debería ser clave".

Los niños no mienten

Muchos expertos consideran que mientras se consideraba que los niños y niñas de corta edad podían mentir sobre supuestos tocamientos sexuales que no habían vivido, los casos de pederastia e incesto se desechaban en los juzgados aduciendo que el menor se los inventaba. Cuando el avance de la psicología infantil demostró que esta fantasía no es posible en menores, que los niñas y niños de corta edad no son capaces de relatar este tipo de abusos no vividos, surgió otra forma de ciminalización: que son las madres las que mienten y manipulan.

"Nos encontramos ante ante mitos y esterotipos", afirma la psicóloga Soledad Andrés Gómez. "Sabemos que el apego seguro, que se crea durante los primeros años de la infancia, es impenetrable a injerencias externas. No es posible pensar en que lo rompen madres manipuladoras. Lo que se asume, en cambio, es de que el niño es incapaz de pensar por sí mismo". 

"Es preocupante, porque las medidas de separación (arrancamiento según la jerga jurídica) se ejecutan inmediatamente", afirma Soledad Jurado Rodríguez, magistrada de la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Málaga. Y relata algunos casos de madres separadas de sus hijos de forma brutal y que a partir de ese momento sólo pueden verlos en fines de semana en un punto de encuentro familiar y son sometidas a terapias de reconversión a las que tienen que acudir para poder volver a ver a sus hijos. 

"Es una crueldad que no se puede consentir. No se pueden llevar a un niño o una niña por la fuerza. El artículo 12 de la convención del menor dice que a los niños y niñas hay que escucharlos y tenerlos en cuenta, pero raramente se cumple", afirma Rodríguez. De hecho, tal como relataron diversos participantes en las jornadas, las sentencias suelen contener referencias a los tratados internacionales y a la necesidad de proteger el bien superior del menor, pero estas menciones se quedan en una mera manifestación de intenciones.

Diversos casos ejemplifican este drama. Durante las jornadas uno de ellos destacó. Se trata del de la madre de Vizcaya, Irune Costumero, cuya hija le fue arrebatada por los servicios sociales de dicha ciudad el 4 de agosto de 2017, cuando su hija tenía sólo 5 años. Tres años mas tarde, sigue viéndola en un punto de encuentro familiar dos veces por semana, a pesar de que los responsables de dichos servicios sociales están imputados por un delito de prevaricación. No sólo arrancaron a la niña sin previo aviso una mañana en la que citaron a madre e hija a sus oficinas, sino que lo hicieron sin el consentimiento del juez que había decretado la custodia compartida de los progenitores. 

A pesar de esta imputación, Costumero no ha sido capaz de recuperar la custodia de su hija y ningún juzgado ha enderezado el caso. "La aplicación del SAP destroza la credibilidad de las mujeres y cualquier cosa que estas hagan a partir de ese momento sólo incrementará su desprestigio", afirmó Vaccaro.

Diversos participantes, entre ellos al jurista Altamira Gonzalo, de la Asociacion de mujeres juristas Themis, advirtieron de que las formas de incorporar el SAP a la justicia no sólo cambian de nombre, sino que se refinan. En este sentido, advirtió sobre la peligrosidad de una nueva forma de mediación que se está impulsando desde diversos entornos conservadores, que es el Coordiador Parental, una figura que mediaría entre los padres y a la que un juez o jueza dejaría la negociación con las parejas en conflicto. Tal como explica esta experta, ni sus funciones ni su formación está reglada, pero está impulsada por organizaciones como FIDEA, de la que el juez Serrano (Vox) formaba parte y que incluso llegó a impartir cursos en la Universidad Carlos III de Madrid.

Si bien todos los asistentes coincidieron en la necesidad de formación de los operadores jurídicos, así como de los equipos psicosociales y forenses de los juzgados en perspectiva de género y de la infancia, el objetivo es buscar fórmulas que prohíban la utilización de este inexistente síndrome. Para ello se elaborarán una serie de propuestas de cambio legislativo y de control por parte de la Asociación de Mujeres Juezas de España. 

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