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Violencia machista Condenado un hombre a 22 años de cárcel por matar a su exmujer

La Audiencia Provincial de Burgos también le prohíbe acercarse o comunicarse con su hija, la madre y hermanos de la víctima durante los próximos 30 años y le impone el pago de indemnizaciones que suman unos 320.000 euros.

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La Audiencia Provincial de Burgos ha condenado a un hombre a 22 años de prisión por el asesinato de su exmujer, una periodista de El Mundo-El Correo de Burgos de 50 años. El crimen se produjo el 3 de noviembre de 2016 en el garaje de su domicilio.

El condenado, Ignacio G.G., de 62 años, cuya defensa se mostró conforme con los hechos y la pena impuesta, acudió al entorno del Parque Europa de Burgos, lugar en el que residía la mujer, con la intención de acabar con su vida. Para ello, decidió esperarla en las cercanías y aprovechó la entrada de un coche en el garaje para acceder a su interior, según la sentencia facilitada por fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León.

Sabedor de los horarios de su exmujer, de la que llevaba divorciado desde mayo de 2014 y con la que tenía una hija, estuvo alrededor de una hora en el interior del aparcamiento subterráneo hasta que, sobre las 23.30 horas, la víctima entró con su coche. Fue entonces cuando Ignacio G.G. la sorprendió en la plaza contigua y, sin que conste ninguna discusión entre ellos ni que cruzaran una sola palabra, la atacó con un cuchillo de cocina.

Los gritos de socorro de la mujer alertaron a una vecina que había entrado también con su coche en el garaje justo por delante de ella. La vecina salió corriendo en busca de ayuda sin que el agresor se inmutara y quedándose frente a su exmujer hasta "asegurarse de su muerte". El condenado terminó abandonando el edificio por la puerta del portal principal tras despojarse en el exterior de un jersey, que arrojó a un contenedor próximo. Un agente de Policía se encontró con el agresor, que confesó los hechos en el momento.

Por estos hechos que la Audiencia Provincial de Burgos considera probados se establece una pena de 22 años de prisión por asesinato alevoso con ensañamiento, la circunstancia agravante de parentesco y la atenuante de confesión del delito. Asimismo, prohíbe al ahora condenado a acercarse o comunicarse con su hija, la madre y hermanos de la víctima durante los próximos 30 años, al tiempo que se le impone el pago de indemnizaciones que suman un valor aproximado de 320.000 euros.

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