Público
Público

Violencia machista Condenado a once años de cárcel por abuso sexual y amenazas a su mujer

El acusado presenta "falta de empatía, sentimientos de hostilidad, empleo de la violencia para resolver conflictos, ausencia de límites y obligaciones, justificación y normalización de situaciones de dominación", según la sentencia.

Imagen de archivo de la actuación "Un violador en tu camino" en Barcelona, el baile del movimiento feminista chileno Las Tesis que ha dado la vuelta al mundo. EFE/Marta Pérez.

EFE

La Audiencia Provincial de Palencia ha condenado a once años de prisión a un hombre de 34 años por abuso sexual y amenazas a su mujer, mientras que le absuelve del delito de malos tratos habituales, por el que también había sido juzgado.

La Audiencia de Palencia ha condenado a M.A.M.D. como autor responsable de los delitos de amenazas y abuso sexual, con concurrencia de circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal, de parentesco y género, según la sentencia facilitada por el TSJ de Castilla y León, que no es firme y puede ser recurrida en apelación.

El hombre, con antecedentes por malos tratos, ha sido condenado a dos años de cárcel por amenazas y a nueve por abuso sexual con acceso carnal, además de tener que indemnizar con 10.000 euros a la víctima por los perjuicios morales y psicológicos sufridos.

Los hechos juzgados ocurrieron en la noche del 9 de septiembre de 2017 cuando M.A.M.D. "haciendo uso de la prevalencia y dependencia emocional con distorsión cognitiva de género y siendo conocedor de la sumisión que tenía su esposa hacía él, con el fin de aplacar sus instintos libidinosos, mantuvo relaciones sexuales con acceso carnal en contra de la voluntad de ella".

Aprovechando que el hombre salió de la habitación, la mujer escapó dando gritos de auxilio y llamó por teléfono a la Policía

La mujer relató en el juicio que después envió varios mensajes de texto telefónicos a una amiga indicándole que su marido quería matarla y que permaneció despierta en su dormitorio con miedo ante las posibles reacciones incontroladas del hombre en el que observaba una actitud extraña y rara. De hecho, relató que sobre las tres de la madrugada, pudo escuchar ruidos procedentes de la cocina semejantes a la acción de afilar un cuchillo.

En ese momento, el hombre entró en el dormitorio con un cuchillo en la mano derecha de 20 centímetros de hoja y "con ánimo de infundirle temor" la preguntó si iba a llamar a la policía, la cogió del cuello con fuerza y le dijo que los dos iban a morir.

Aprovechando que el hombre salió de la habitación, la mujer salió a la calle dando gritos de auxilio y llamó por teléfono a la Policía, testimonio que corroboraron los agentes durante el juicio.

Según la sentencia, el acusado, que está en prisión preventiva desde entonces y fue condenado en 2015 por un delito de maltrato contra la misma mujer con la que se había casado en 2012, "presenta distorsiones cognitivas relacionadas con el género y estereotipos sexuales, falta de empatía, sentimientos de hostilidad hacia su esposa, empleo de la violencia para resolver conflictos, ausencia de límites y obligaciones, justificación y normalización de situaciones de dominación hacia su esposa".

Ello daba lugar a que ella tuviese baja autoestima, dependencia emocional hacia el acusado, sintomatología depresiva, tristeza, interacción pasiva en las discusiones y mecanismos de justificación de la conducta del acusado amparada en el supuesto consumo de sustancias tóxicas o explicaciones supersticiosas.

Los magistrados de la Audiencia han concluido que el testimonio de la víctima en relación con los hechos tipificados como dos delitos, de agresión sexual y amenazas, ha sido uniforme y sin concurrir especiales divergencias o contradicciones relevantes.

Además consideran que debe de apreciarse la agravante específica de "género" que ya incluye una superioridad en los delitos de acoso sexual y amenazas. Pero concluyen que no ha habido delito de maltrato porque el único hecho constatado de efectiva violencia familiar fue el realizado en 2017, que ya ha sido enjuiciado y condenado, y porque no se constata una situación de "habitualidad".