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Violencia machista Portugal sí sentencia que es violación aunque no haya resistencia por parte de la víctima

El Tribunal de Apelación de Lisboa ha reafirmado que la ausencia de resistencia física no implica el consentimiento de la persona agredida una violación. Así, ha rechazado el recurso de un hombre que violó a una menor de entre 9 y 11 años.

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Imagen de archivo de una manifestación contra la sentencia de La Manada./ EFE

En España, el magistrado Ricardo González  discrepó con la sentencia que condenaba a los cinco jóvenes miembros de 'La Manada' porque "la ausencia de violencia, fuerza o coacción" fue "absoluta". La Audiencia Provincial de Navarra les absolvió en 2018 del delito de agresión sexual al considerar que no se dio uso de violencia o intimidación en el asalto y los magistrados condenaron a los procesados por el delito menor de abuso sexual continuado.

La justicia no funciona igual en Portugal. Esta semana el Tribunal de Apelación de Lisboa ha reafirmado que la ausencia de resistencia física no implica el consentimiento de la víctima de una violación. De esta forma rechazaba el recurso presentado por un hombre de 35 años que ha sido condenado a seis años y medio de cárcel por violar a una menor, según ha adelantado El País

"Es una muestra de su deseo de sobrevivir a una situación sobre la cual no tiene control, en la que vive una sensación de total impotencia"

Los jueces Teresa Féria y Vasco Pinhão dejaron claro en la sentencia que muchas víctimas no muestran resistencia a las agresiones sexuales porque temen por su integridad física. "La ausencia de resistencia física por parte de la víctima no puede ser considerada como una forma de aceptación o consentimiento de la agresión: por lo contrario, es una muestra de su deseo de sobrevivir a una situación sobre la cual no tiene control, en la que vive una sensación de total impotencia", han señalado. Los magistrados han comparado la situación con la reacción de una persona a la que le atracan: "La falta de reacción por parte de la víctima de una violación se debe interpretar de la misma manera que se entiende la de la víctima de un robo, cuya falta de resistencia nunca es entendida como un consentimiento de la agresión", han apuntado. De este modo, la setencia reafirma los principios del Convenio de Estambul que declara que el sexo sin consentimiento es violación.

El caso juzgado por el tribunal de la capital portuguesa tuvo lugar durante las fiestas del pueblo de Povoação (São Miguel, Azores) en 2016. Uno de los hijos de la cantante portuguesa Ágata, Marco Caneira, había acudido a una cena multitudinaria en el Ayuntamiento de localidad. Allí se cruzó con una niña de entre nueve y once años de edad y, aprovechando un descuido de los padres, la llevó a uno de los despachos donde le obligó a hacerle una felación y la violó analmente. La pequeña quedó cubierta de sangre y, avergonzada, intentó ocultar toda prueba de lo ocurrido. 

Los abogados de Caneira alegaron en el recurso que la víctima no mostró resistencia física y que, por lo tanto, no se había producido la violación. La defensa declaró que la menor podría haber rechazado el acto "sacudiendo su cabeza para evitar la introducción de los dedos y, posteriormente, el pene en su boca". Además, no conformes con ello, señalaron que si la pequeña menor de edad quería evitar el coito, su "gran movilidad y elasticidad de movimientos" le habría permitido "propinarle una patada en los genitales, aprovechando para huir después", ha explicado Cadena Ser. 

Estos argumentos no convencieron a los jueces que, con sentido común, han sentenciado que no resistirse a una violación no significa consentirla, es supervivencia. 

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