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Violencia contra las mujeres Un violador múltiple no rehabilitado saldrá el jueves en libertad tras 20 años de cárcel

En el juicio, el violador —que entonces tenía de 28 años— reconoció los hechos y pidió perdón a las víctimas. También explicó no estaba en sus "cabales" cuando cometió las 17 agresiones por las que le condenaron a 167 años de prisión

Imagen del violador Gregorio Cano, conocido como el "violador de la Verneda". LA SEXTA

EUROPA PRESS

El violador múltiple Gregorio Cano, condenado por la Audiencia de Barcelona a 167 años de prisión por 15 agresiones sexuales y dos tentativas en 1998, saldrá este jueves en libertad tras cumplir 20 años de condena y sin estar rehabilitado, han explicado fuentes penitenciarias. Esta noticia se produce en medio de la polémica suscitada por la sentencia contra los miembros de 'La Manada' a raíz de una violación en grupo en Pamplona en 2016.

Ante el dictamen de Instituciones Penitenciarias, la Fiscalía ha pedido a los Mossos d'Esquadra que hagan una vigilancia no invasiva de Cano, y se ha informado a las víctimas de su inminente salida, además de ofrecerles protección si la consideran necesaria.

Gregorio Cano fue condenado a 167 años de prisión pero la sentencia fijó en 20 años el límite máximo de cumplimiento efectivo de la totalidad de las penas al aplicar el artículo 76.1 del Código Penal.

En el juicio celebrado en la Sección Quinta Audiencia de Barcelona, Gregorio Cano, que entonces tenía de 28 años, reconoció los hechos y pidió perdón a las víctimas y su entorno.

El acusado explicó que no estaba en sus "cabales" cuando cometió las agresiones, un total de 17, desde el 23 de febrero de 1997 hasta el 1 de mayo de 1998.

Trampa para detenerle

Gregorio Cano fue detenido el 8 de mayo de 1998, después de que los investigadores del caso le tendieran una trampa en el que una policía hizo de cebo para atraer al agresor.

El condenado atacaba a las mujeres, casi todas de unos 20 años, en portales de edificios o en lugares poco transitados, siempre de noche o de madrugada, y las amenazaba poniéndoles una navaja en el cuello.

El violador cometió los delitos durante 1997 y 1998 y se encontraron restos de semen en ropa de las víctimas y en algunos ascensores de los edificios donde cometía las violaciones, así como huellas digitales en un espejo de un ascensor.

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