Escala de odio y xenofobiaLa mujer de la foto del atentado de Londres: "Hay quien no ha podido mirar más allá de mi atuendo"

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Por Sara C.

Una instantánea congela el tiempo en Londres, unos minutos después del atentado. El que acciona la cámara es el fotógafo Jamie Lorriman y la protagonista, una mujer con un pañuelo en la cabeza que camina con el móvil en la mano junto a un grupo de personas agachadas que atienden a las víctimas.  La protagonista involuntaria fue  sujeto de ataques xenófobos que la acusaban de tener una actitud de indiferencia ante el sufrimiento de las personas que la rodeban. "Hay quien no ha podido mirar más allá de mi atuendo para sacar conclusiones basadas en el odio y la xenofobia", se lee en el comunicado que la mujer se ha visto obligada a emitir a través de Tell MAMA, una asociación que documenta los ataques antimusulmanes.

La fotografía en cuestión dio la vuelta a las redes sociales y hasta hubo medios que se aprovecharon de ella para hacer una noticia. Noticia de algo que ni siquiera fue. Una imagen como excusa para justificar el odio. Uno de los primeros iluminados fue un concejal "patriota" de España 2000 en Alcalá de Henares que, en su descripción de Twitter, pide "respeto" para "nuestro pueblo". Al resto, que les zurzan, obvio.

Otros que no tardaron en subirse al carro fueron Mediterráneo Digital. Ese "medio" que da para tantísimos Tremendings y mofas, si lo que contaran no fuera verdaderamente serio y preocupante. Ellos fueron los artífices del inefable ¿Por qué las feministas son más feas que las mujeres normales? Al menos nos sirvió para conoceros y catalogaros en una carpeta al fondo a la derecha de la papelera.

 

Otros tuiteros se lanzaron a contraatacar la ola xenófoba en redes sociales.

Hasta el propio fotógrafo tuvo que salir en defensa de la mujer para ofrecer su punto de vista: "Yo la vi horrorizada y afligida", ha dicho Jamie Lorriman. "En la otra imagen de la secuencia se la ve realmente angustiada aunque, personalmente, creo que se la ve afectada en ambas imágenes". Ella, en las declaraciones públicas que se vio forzada a emitir, se mostraba "sorprendida y totalmente consternada" por el odio que podía acarrear una foto suya: "Lo que la imagen no muestra es que había hablado con otros testigos para tratar de averiguar lo que estaba sucediendo y para ver si podía ser de alguna ayuda (…). Entonces decidí llamar a mi familia para decirles que estaba bien".

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