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El verano desatado de Marcos de Quinto en las redes y los «estreñidos de odio»

El millonario diputado de Ciudadanos Marcos de Quinto ha comprendido a la perfección la filosofia del partido en Twitter. Hay que soltarse, publicar mucho y meterse en todos los jardines imaginables. Desde brindar con sus carísimas botellas de vino a la salud de la "gentuza" (pagadas religiosamente de su bolsillo, pero que publicitó omitiendo ese detalle) hasta sugerir (de forma irónica) un ojo por ojo como medida penitenciaria.

Y claro, pues pelea dialéctica al canto. Para muestras, un botón:

En el momento de su fichaje, De Quinto parecía más un golpe de efecto que un activo real del partido. Vamos, que era más parecido a una Coca-Cola Zero Zero —todo el sabor, nada de calorías ni azúcar— que a una Coca-Cola Energy —bien de guaraná, cafeína y vitaminas del grupo B, pero sin taurina—. Pero tanto el partido como su flamante nuevo miembro de la directiva han pisado el acelerador y llevan un verano de lo más locuaz en Twitter.

Porque De Quinto se ha propuesto no dejar títere con cabeza:

Y luego se ha dedicado a barrer la casa:

El profesor y experto en redes David Martínez llamaba recientemente la atención sobre las formas del diputado:

Y llegaba a una interesante conclusión:

¿555 segidores de golpe por este tuit?

No está nada mal. Sobre todo porque se toca un asunto, el de las víctimas del terrorismo, que ha sido sobreexplotado por un sector de la derecha de este país desde hace ya muchos años. Los mensajes que se refieren exclusivamente a la mano dura calan más facilmente en la opinión pública, que aún se sorprende de que la inmensa mayoría de los afectados por la lacra terrorista permanezcan en un discreto (y doloroso) silencio.

Para De Quinto quizá sea complicado enfrentarse a gente que no piensa como él. O puede suceder que el millonario diputado de Ciudadanos no encaje las criticas con la cintura que se le presupone a un personaje público, como diputado que es.

Pero él, como ya hizo Scarlett O´hara en tantas y tantas reposiciones de Lo que el viento se llevó, exclama: "¡Ya lo pensaré mañana!".

Telón lento y final.

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