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Twitter Horror: ¡Vox se come a los gais!

Santiago Abascal, líder de Vox, un partido "xenófobo y homófobo". / EFE

La concesión del Premio Puro Cora de periodismo al columnista Rodrigo Cota ha soliviantado a la agrupación de Vox en Pontevedra, que el pasado lunes difundió una nota de prensa donde el partido ultraderechista se mostraba "contrariado" por la entrega del galardón a una pluma que "no cesa de faltar al respeto" a sus simpatizantes "y a todos los españoles que piensan diferente a él".

"Adjetivos como imbéciles, paletos, racistas, xenofogos y homófogos [sic] son un ejemplo de la falta de respeto que este individuo aplica a dos millones y medio de españoles. Y con todo esto, se le premia precisamente por sus columnas en materia de política", rebuzna el partido ultra en el comunicado, donde pueden advertirse unos gazapos ortográficos que podrían causar ceguera en los lectores.

Nota de prensa de Vox Pontevedra contra la concesión del Premio Puro Cora al columnista Rodrigo Cota.

El columnista de El Progreso y Diario de Pontevedra, precisamente, fue premiado según el jurado por la riqueza de "recursos literarios" que siembra "en muchos campos" sobre los que escribe, incluido el berenjenal de Vox. "El Premio Puro Cora se concederá anualmente a aquella persona que haya contribuido a ennoblecer el papel de los medios de comunicación", rezan las bases del galardón, razón por la cual Cota se lo ha llevado.

Concedido por el Grupo El Progreso, en ediciones anteriores recayó en firmas como Lucía Méndez, Andrés Aberasturi, Marta Rivera de la Cruz, Vicente Verdú o Luisa Castro. Pese a la heterogeneidad de los afortunados, la formación ultraderechista denuncia la "promoción indebida de este señor, dejándose entrever una maniobra de consentimiento para atacar a sus simpatizantes, especialmente a las puertas de unas elecciones autonómicas".

Rodrigo Cota, columnista del 'Diario de Pontevedra'. / FOTO: RAFA FARIÑA

No hace referencia, en cambio, a los gustos culinarios de los responsables del partido, quienes en la nota de prensa reflejan su debilidad por las recetas que contienen entre sus ingredientes a extranjeros y gais. O, al menos, son los adjetivos atribuidos a la irónica pluma de Rodrigo Cota: "xenofogos" (sin tilde) y "homófogos" (con tilde, aunque es lo de menos). Huelga decir que él los había calificado como xenófobos y homófobos, por aquello del odio.

Sin embargo, el lector podría dudar si la agrupación de Vox en Pontevedra se refería a las personas que se alimentan de extranjeros y homosexuales (del sufijo -fago) o si quería decir "xenófugos" y "homófugos", en alusión a quienes repelen a los extranjeros y huyen de los gais (del sufijo -fugus). Sea como fuere, el partido centrípeto tiró por el camino de en medio y se tomó a mal que criticasen la "xenofogia" y la "homofogia" de las que hacen gala.

Para que se hagan una idea de las razones por las que fue premiado, Rodrigo Cota escribía en una de sus columnas a cuenta del pin parental: "Si una pareja de imbéciles quiere educar a sus hijos en el racismo, el machismo, la xenofobia o la homofobia, que lo hagan en su casa. Al menos la educación pública servirá como contrapeso y dará a esos pobres niños y niñas hijos de fanáticos la opción de formarse un criterio". Aplauso.

Tras recibir el comunicado, el columnista les mandó un recado en Twitter: "Los de Vox Pontevedra están enfadados conmigo. No saben escribir y olvidan que también llamé mamarracho a Abascal. Así celebran mi Puro Cora". En el texto en cuestión agradecía al líder ultra por esforzarse en su vida, "trabajando de sol a sol durante años para ofrecernos los derechos que las mujeres nos han arrebatado desde el principio de los tiempos". 

La columna, obviamente irónica, atacaba la postura de Santiago Abascal contraria a la ley de violencia de género. "Gracias a ti y a Vox por convertirte en la voz de los pobres hombres desfavorecidos. Gracias por enfrentarte a las mujeres que nos maltratan, nos violan y nos matan". Finalmente, insistía en el agradecimiento, no sin antes llamarlo "mamarracho" por si alguien no se había enterado de que era un vacile muy serio.

Como escribió Xabier Fortes sobre su paisano, "sus contraportadas en Diario de Pontevedra deberían estudiarse en las facultades de periodismo... si las facultades de periodismo sirviesen para algo". Ahora tocaría decirle a Vox que las charlas sobre educación sexual deben impartirse libremente en los colegios sin censura parental que valga… porque los colegios sí que siguen sirviendo para algo.

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