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Oscars 2020 Las celebraciones más estrambóticas de los Oscar

El Dolby Theatre es el mayor escaparate del mundo. Todas las estrellas del cine mundial se colocan en sus butacas a la espera de que tras la famosa coletilla "and the Oscar goes to..." sea su nombre el que termina la frase.

Sabedores de su impacto, con millones de ojos postrados ante las pantallas, muchos actores y actrices juegan sus papeles y se hacen los histriónicos, los sexys, los parias.

He aquí un ránking de las celebraciones más estrambóticas de la historia de los Oscar. Ojo, que no son pocas.

El beso de Adrien Brody

El actor neoyorquino llegó para comerse Hollywood, pero ya es difícil seguirle el rastro. El último proyecto donde se pudo ver a este oscarizado fue en Peaky Blinders, donde interpretaba a un miembro de la mafia italiana.

Adrien Brody ganó el Oscar a Mejor Actor Protagonista en 2002 gracias a su papel en El Pianista. Una historia –otra más– ambientada en la II Guerra Mundial que catapultó a la fama a este atractivo narigudo.

Tras escuchar su nombre, Brody desfiló hasta el escenario y se fundió en un inesperado beso con Halle Berry. La situación, con ojos de 2020, se siente innecesaria, aunque la actriz no se toma mal el momento.

El show de Benigni

La vida es bella. Icónica, romántica y dulce como pocas, esta historia ambientada en la II Guerra Mundial –otra más– se ganó el corazón de los años noventa. Roberto Benigni, director y protagonista, se alzó en su butaca cuando su compatriota Sofía Loren pronunció su nombre de pila.

Un discurso interrumpido por los aplausos y sus dudas a la hora de afrontar el inglés no tapan su energía, desprendida a chorros sobre el entonces llamado Kodac Theatre.

El error de La La Land

Bonnie and Clyde siempre vivieron al margen de la legalidad y este fue su última travesura, aunque de manera involuntaria.

Faye Dunaway y Warren Beatty, los actores que dieron vida a estos dos míticos caracteres del cine entregaban el Oscar a Mejor Película en 2017, pero dijeron el nombre equivocado.

Les dieron la información errónea y el guirigay que se armó fue bastante grande. Por si no lo vieron, disfruten.

La enviada de Marlon Brando

Tal vez el papel más grande de su carrera, Vito Corleone, sirvió a Marlon Brando para ganar el Oscar en 1973. Sobrado, como de costumbre, y algo reivindicativo, decidió no recoger la estatuilla.

En su lugar, mando a una mujer con atuendos indios que pronunció un discurso anticolonialista y en pro de la integración de los pueblos originarios de América en el EEUU actual. Su contínuo maltrato en la industria del cine, usados como estereotipo y cliché, fue suficiente para el actor. No recogió el premio. En su lugar, Pequeña Pluma dio un discurso que forma parte de la historia de estas galas.

Un Oscar a una niña

Apenas sabría la verdad sobre Papa Noel cuando Anna Paquin ganó su Oscar como Mejor Actriz de Reparto. Tenía 11 años y su papel en The Piano sirvió para que contrastadas intérpretes como Winona Ryder o Emma Thompson se quedaran ojipláticas al ver a la joven recoger su premio.

Paquin, que este año actuó en El Irlandés, se queda muda durante varios segundos, para la risa de todo el graderío.

La emancipación de los Oscar

Frances McDormand ganó el Oscar por Tres anuncios a las afueras y protagonizó uno de los grandes momentos de la emancipación de las mujeres en el cine.

Pidió a sus compañeras nominadas que se alzaran y se reivindicaran. El momento fue emotivo y honesto. La actriz se metió al público en el bolsillo con su histórica proclama.

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