Elecciones Madrid"Las palabras también se pueden secuestrar": cómo la derecha trata ahora de adueñarse de la palabra "libertad"

Publicado el 19 de marzo del 2021

"Las palabras también se pueden secuestrar": así ha resumido en un tuit el escritor y periodista Guillermo Altares lo que está pasando en los últimos días con el PP y la palabra "libertad":

El escritor Benjamín Prado, por su parte, ha sugerido con sorna que "la palabra libertad debería mandarle a sus abogados" a Ayuso.

Son algunas de las decenas de comentarios en los últimos días ante el enésimo intento indisimulado de la derecha de patrimonializar una palabra. Y que, es bien sabido que en un debate ideológico las palabras tienen una importancia fundamental: quién las marca, tiene medio debate ganado. Bien lo sabían los sublevados del golpe de Estado de 1936 cuando se autodenominaron "bando nacional". Por eso algunos se empeñan en decir "crédito en condiciones favorables" en lugar de "rescate", o "investigado" en vez de "imputado". O lo del "pin parental". Una estrategia que todos los actores políticos utilizan, por supuesto, pero pocos con la maestría de la derecha.

Y ahora, desde que la moción de censura en Murcia desembocara en la convocatoria de elecciones en Madrid, el Partido Popular se ha lanzado en tromba a por la palabra "libertad". Poco después de anunciar las elecciones, Ayuso sacó un tuit con las palabras: "SOCIALISMO O LIBERTAD. 4 de Mayo". Atención a la osadía de contraponer todo lo que no sea ellos con la "libertad". Un eslogan que tanto Casado como ella actualizaron después de que Iglesias anunciará su intención de presentarse a la presidencia de Madrid:

Una palabra tan grande y bonita como abierta. Porque ¿a qué se refieren cuando hablan de libertad? ¿Votar en contra del divorcio, el aborto, el matrimonio igualitario o la muerte digna es defender la libertad? ¿O cuando hablan de libertad se refieren tener la capital llena de turistas en plena pandemia?

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Desde que Ayuso lo marcara (cuidado Casado, que te comen la tostada), el PP ha seguido la estrategia como un reloj. Para muestra un botón:

No es la primera vez que la derecha trata de apropiarse de una palabra. En los últimos años hemos visto cómo en la prensa algunos han comprado lo de "partidos constitucionalistas" para denominar a PP, PSOE y Ciudadanos en Cataluña. También fue muy llamativo cómo los medios asumieron la palabra "populismo" para evitar decir ultraderecha o para denominar las políticas del derechista Donald Trump. Una palabra, "populista", que interesaba utilizar tras años de llamar así a Podemos en este país. Porque las palabras con connotaciones positivas se patrimonializan y las malas se las arrojan a otros.

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Pero además, la cosa no solo funciona con las palabras, también con los símbolos. Lo hemos visto en este país con la bandera nacional. Las llevan a las manifestaciones contra el matrimonio igualitario o el aborto para contraponerla ideológicamente y literalmente escriben sus consignas encima de ella. También las instalan a pocos días de las elecciones, las colocan donde antes había banderas arcoíris o las ondean desde descapotables contra el Gobierno.

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Las redes sociales también han opinado ante el enésimo intento de la derecha de "secuestrar" una palabra que debería ser de todos:

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