El Xokas, el Schopenhauer del siglo XXI: "Yo soy conservador y progresista al mismo tiempo"

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El Xokas se siente agraviado. Se podría decir que está molesto. Muy molesto. Aclara que se considera "conservador y progresista al mismo tiempo". Todo un desafío a la filosofía política contemporánea que El Xokas, que rivaliza en lucidez con un Schopenhauer, lanza sin inmutarse, ajeno a la posibilidad del dislate.

Porque, como les decimos, El Xokas anda enojado. Muy enojado. Es más, pide la dimisión de la ministra de Igualdad. Se dirige a ella. Lo hace en riguroso directo. Mirando fijo a cámara, de tú a tú, sin tapujos, a bocajarro. Tal y como es él.

La cólera de El Xokas no puede esperar. El detonante ha sido la reciente campaña del Ministerio de Igualdad contra la violencia de género que denuncia una de sus peroratas sin freno. En concreto una en la que, ufano él, comentaba entre risas el "trucazo" de un colega suyo que no bebía y aprovechaba la situación para "ligar con chicas colocadas".

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Un "trucazo" y unas risotadas que escondían pura "cultura de la violación". Una anécdota aparentemente inocua que desvela hasta qué punto el cuerpo de la mujer es un lugar a conquistar, un reto para el que la mera seducción no siempre se contempla, máxime si se puede echar mano de "trucazos" como el de aprovechar que están bebidas.

Por eso el Ministerio de Igualdad ha querido hacer hincapié en la peligrosidad de este tipo de ejemplos. Y por eso El Xokas –insigne streamer con tres millones de seguidores en Twitch– ha puesto toda su verborrea (que no es poca) al servicio del reproche y el vituperio hacia Irene Montero.

Para ello echa mano de sus grandes éxitos. Un repertorio que va del más puro estilo barra de bar –"deja de tirar el dinero público que nos cuesta tanto dinero ganar"–, al ordoliberal –"el dinero público que es nuestro, que generamos en empresas privadas y que pagamos al Gobierno…"–, pasando por el hombre de Estado –"para que el país se sustente y se haga un equilibrio social y económico"–.

El cabreo de El Xokas está dando mucho de qué hablar. Estas son algunas de las réplicas que hemos recopilado:

El pensamiento es maleable. Uno lo puede estirar y contraer a su antojo. Incluso se presta, así de sufrido es el pensamiento, a revestirlo de palabrería y pseudointelectualismo para decir poco o más bien nada. Las peroratas de El Xokas son, en ese sentido, una oda al lugar común, toda una filigrana discursiva al alcance de muy pocos.

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