En las Cortes de Castilla y León puedes llamar "golpistas" a la izquierda pero no "fascistas" a Vox

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"Golpistas, filoterroristas, comunistas, herederos de ETA". El joven Juan García-Gallardo –mirlo blanco de la ultraderecha– profiere desde la tribuna de oradores de las Cortes de Castilla y León lo que viene siendo el mantra de Vox, un conjuro cavernario que gusta de enumerar los enemigos que acechan a la patria (que no son pocos).

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Tras él, la mirada impertérrita del presidente de las Cortes, Carlos Pollán, también de Vox. Testigo en primera línea de la arremetida del vicepresidente, inmerso en la faltada, con Sánchez entre ceja y ceja al que acusa de "jefe de una banda" y de "vender la Patria a cualquier precio superando cualquier límite moral y cualquier barrera que se haya conocido en Democracia".

Hasta aquí todo en orden (al menos para el presidente de las Cortes). La cosa cambia cuando, minutos después, es el procurador de Unidas Podemos, Pablo Fernández, quien toma la palabra y detalla –con voluntad descriptiva– la dialéctica de García-Gallardo.

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"Señor, usted encarna lo peor de la política. Usted es alguien que profesa con delectación la ideología fascistas. Es alguien que tiene un discurso racista, machista, homófobo, xenófobo y clasista".

Es entonces cuando Pollán despierta de su letargo y no duda en impugnar la intervención de Pablo Fernández, al que le retira la palabra y le llama al orden en reiteradas ocasiones. Una actuación que ha generado malestar en las redes.

Y es que en las Cortes de Castilla y León, al parecer, puedes llamar "golpistas" a la izquierda pero no "fascistas" a Vox.

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