La salida de tono de la infanta a una periodista que no pasa desapercibida en redes: "¿Pero esta gente quién se cree que es?"

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No es fácil pero a veces sucede. Basta con salirse un poco del protocolo, de esos actos perfectamente pautados con su pompa y su boato. Es entonces cuando vemos la otra cara de la monarquía, la que no es ni campechana ni magnánima, la que rezuma privilegio.

Vean a la infanta Elena de Borbón y Grecia ataviada con su gorra y con sus botas de montar a caballo. Se dispone a disfrutar de una apacible jornada en el hipódromo. Véanla visiblemente molesta con la presencia de una periodista que le inquiere sobre asuntos de familia.

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Y es que los detalles nimios a veces son los más significativos. Un comentario a destiempo, una salida de tono, un desliz en una conversación, nos dan más información de un personaje que cualquiera de sus alocuciones públicas:

Escucharon bien. La infanta Elena corrige a la periodista de malos modos. Ni rastro de esa elevación a la que nos quieren acostumbrar, lo que vemos, en cambio, es pura soberbia y altanería. Una respuesta un tanto hosca que evoca a algo medieval, a esa relación atávica que mantiene un amo con su siervo.

Como era de prever, la salida de tono "real" no ha pasado desapercibida para la comunidad tuitera. Y es que mientras buena parte de la sociedad ve con preocupación la subida de precios y la crisis energética, hay una familia que por gracia divina parece disfrutar de su tiempo montando a caballo.

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