¿Por qué los españoles valoramos tan poco nuestro país? 'The Economist' lo tiene claro: el problema está en nuestros políticos

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Buen tiempo, ciudades habitables, fuertes lazos afectivos con nuestras familias y amigos… Entonces, ¿por qué los españoles valoramos peor nuestro país de lo que lo hacen los extranjeros? The Economist lo tiene bastante claro: el problema está en nuestros políticos.

El periódico británico recuerda que la economía española está mejorando. En concreto, se expresa en estos términos: "Cuando los españoles miran hacia atrás durante 44 años de democracia, se preguntan qué salió mal, incluso cuando la media de los ingresos se ha duplicado, las libertades sociales han florecido y el país se ha unido a la corriente europea mainstream".

Hace alusión en ese momento a un estudio del Real Instituto Elcano de 2021 que concluyó que España está entre los cinco países de un total de 24 que peor percepción tienen de sí mismos en comparación con los de fuera. Este medio ya tiene su respuesta: el fallo está en la política. Para refutarlo, saca a colación más datos: solo un 8% de la ciudadanía confía en los partidos y un 22%, en los Gobiernos. Frente al 18% y el 37% de media en la UE respectivamente, salimos bastante mal parados.

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El rotativo inglés hace un repaso por la historia de nuestra democracia: desde el bipartidismo hasta la llegada en 2019 del Gobierno de coalición formado por el PSOE y Unidas Podemos. En esta última etapa, destaca varios conflictos: el delito de sedición, la ley del solo sí es sí y la ley de Memoria.

Los tuiteros y tuiteras se han sumado a la conversación iniciada por este medio.

El análisis titulado "The Spanish are too grumpy about their politics" ("Los españoles son demasiado gruñones sobre su política", en inglés), concluye afirmando que, frente a las elecciones de 2023, la izquierda se afana el recordar lo que supondría un Gobierno del PP que incluyera a la ultraderecha de Vox.

Cierra el texto recordando que, pese a los conflictos en las instituciones, esto no es tan evidente en las ciudades del país. Para zanjar: "Esta hostilidad es apenas visible en las calles de España, cálidas en temperatura y en espíritu. Pero envenena la política española, más aún donde los partidos de los extremos suelen marcar la pauta".

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