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Profesores de OT 2023. Foto: Prime Video.
Profesores de OT 2023. Foto: Prime Video.
Concursantes de OT 2023 en la gala 0. Foto: Prime Video.
Concursantes de OT 2023 en la gala 0. Foto: Prime Video.

Aciertos y errores de la nueva era de ‘Operación Triunfo’

Las dos primeras semanas de concurso han sido suficientes para que la audiencia se moje y reivindique si el salto de OT a Prime Video ha beneficiado al formato.

Laura Cuesta

Operación Triunfo vuelve a ser tendencia. Después de dos semanas en antena, el concurso musical demuestra que, otro año más, conquista a la audiencia. Más de 60.000 usuarios conectados durante el arranque del canal 24 horas en directo a través de YouTube, 96.000 siguiendo el primer reparto de temas de la edición y 87.000 conectados para ver el primer pase de micros son solo una muestra de que el talent sigue interesando. 

Esta vez, el programa viene marcando tendencia, pues por primera vez ha dejado la televisión generalista para adentrarse en las plataformas digitales. Operación Triunfo es el primer contenido diario en directo de Prime Video en España. Después de que Televisión Española acogiera las tres últimas ediciones, el programa se ha reinventado y, como no podía ser de otra manera, esta decisión también ha afectado ciertamente al concurso y la vida en la Academia.

Dos semanas en emisión han sido suficientes para que el programa de Gestmusic vuelva a ser trending topic. Los fans no se han dejado nada en el tintero y han aprovechado cada movimiento para criticar y alabar las novedades de esta edición. Recopilamos los aciertos y errores de la nueva era del programa en el que crecieron artistas como Aitana, Lola Índigo y Chenoa.

Los villanos en el jurado

En las dos primeras galas de esta edición, uno de los grandes temas de conversación vuelve a ser el jurado. Como cada año, los miembros encargados de nominar a los concursantes son nuevos, dejando atrás a míticos como Mónica Naranjo y Joe Pérez-Orive. Los elegidos han sido Concha Buika, Pablo Rouss y Cris Regatero, quienes no se han librado de los comentarios del público.

Los seguidores del programa saben que, como ya ocurrió con Risto Mejide en los inicios, el jurado de Operación Triunfo suele incorporar la figura del villano. En 2020 fue Natalia Jiménez y, en esta edición, parece que la etiqueta le ha tocado a Buika. “Creo que hemos llegado a la conclusión de que es mejor que te separes un poco de este show”, le soltó a Lucas justo antes de nominarlo en la pasada gala 1. Las redes no han parado de señalar el poco tacto de algunas de sus valoraciones. 

La polémica de las nominaciones no ha parado de crecer después de que Tinet Rubira pasara por Triunfitas con traumitas, el podcast de Samantha y Chica Sobresalto. El director de Gestmusic ha sacado a relucir la mecánica de las galas, algo que a muchos ha pillado por sorpresa. 

“¿Vosotros ya sabéis quién va a estar nominado?”, le preguntó Samantha. “El ensayo general de antes de la gala se graba y lo ve el jurado por la tarde, antes del directo. Si el concursante lo hace igual de mal que en el ensayo, va a ir nominado. Lo que ocurre es que hay artistas que en el escenario con el subidón del público lo hacen de puta madre y no tiene ninguna justificación la nominación. Con lo cual, todos los jurados van a la gala con posibles nominados”, argumentó Rubira. El té está servido.

Adiós al Chat, llega la Posgala

Otro de los grandes cambios de esta edición es la duración y estructuras de las galas. Estas pasan a durar 90 minutos, una gran diferencia si recordamos que las emisiones de OT2017 solían alargarse unas dos horas y media. Este cambio ha traído opiniones contrarias. Por un lado, están aquellos que valoran poder acostarse a una hora prudente, teniendo en cuenta que las galas son los lunes por la noche. 

Por otro lado, están los que consideran que todo va demasiado rápido. No hay tiempo de comentar con los concursantes cómo han trabajado durante la semana, tampoco de poner vídeos sobre los salseos ni las bromas entre compañeros. Todo está medido al milímetro para no excederse del tiempo, lo que apenas permite conocer a los concursantes más allá de sus actuaciones.

Las críticas también han estado dirigidas a lo que ocurre una vez acaban las actuaciones. En las últimas ediciones, después de saber los nominados, todos los concursantes volvían a la Academia y empezaba el Chat. Este espacio de mamarracheo era un desahogo para los triunfitos: se disfrazaban, cantaban canciones temáticas, contestaban a preguntas de los fans y animaban a los animados. En esta edición, el Chat desaparece y nace la Posgala, dirigida por Masi Rodríguez.

Las valoraciones hacia la presentadora han sido mayoritariamente positivas en redes, aunque no podemos decir lo mismo del espacio que presenta. Muchos han criticado la seriedad y la falta de intimidad de la Posgala, que no permite a los concursantes desfogar porque siguen en plató y frente al público. “La posgala debería ser en la academia y con ese rollo más relajado e íntimo entre concursantes y profesores” o “el chat era mucho mejor, tirados por el suelo, con más cercanía, se veía más natural” son algunos de los comentarios que se pueden leer en Twitter. 

 

Chenoístas, formación

Uno de los grandes aciertos de la gala ha sido la elección de Chenoa como presentadora. Quién mejor que una extriunfita para conducir el programa y entender a la perfección cómo los concursantes pueden estar viviendo la experiencia. En redes, todo son alabanzas hacia la argentina. En un momento de nervios como puede ser su primera gala en directo como presentadora, se atrevió a tirar de humor.

 

Frente a la calidad humana de Chenoa, están los fallos técnicos de la realización de las galas, que no se han librado de los comentarios en redes. Los memes por los movimientos bruscos de la cámara no dejaron de rular en Twitter. 

 

Rubira ya ha explicado que muchas de las vibraciones de cámara están provocados por la propia vibración del sonido de los graves en plató.

Más luz, ¿menos naturalidad?

Otra de las grandes novedades este año es la luz natural dentro de la Academia. Las instalaciones se han optimizado para que las cámaras dejen de estar detrás de los espejos, convirtiendo esas paredes antiguas en ventanas hacia el exterior. “Eso nos ha dado la oportunidad de evitarles la sensación de que están encerrados en un plató y hemos intentado llenarlo todo de ventanas para que se sientan más cómodos”, explicó Rubira en el encuentro con la prensa previo al estreno.

Para los concursantes, es un respiro y una oportunidad para sentir que no están tan alejados de la realidad, aunque esto tampoco se ha librado de comentarios. Las cámaras detrás de los espejos permitían a los antiguos concursantes ser un tanto más ajenos al hecho clave del concurso: que están siendo grabados en directo más de 12 horas al día. 

En pos de la luz natural, algunos creen que los concursantes podrían perder naturalidad y sentirse más cohibidos. Porque hay cámaras mecanizadas la mayor parte del tiempo, pero en momentos como los pases de micros, los camarógrafos entran en la Academia y ahí aparecen en primer plano.

Tampoco se libró de comentarios el fallo de darles unos teléfonos con acceso a TikTok. “A mí me ha salido comida y perritos”, explicaba Omar a Belena Gaynor, encargada de enseñarles a los concursantes cómo utilizar sus teléfonos. Por un fallo del equipo de redes, los dispositivos de los concursantes habían tenido acceso a algunos vídeos de la aplicación cuando en principio no deberían poder acceder a Internet. 

Mami Noemí al rescate

Frente a todos los cambios, hay algo que mantiene la esencia. Qué sería de OT sin Noemí Galera. El público lo tiene claro: sustituir a Noemí como directora de la Academia será en el futuro una tarea casi imposible. Durante los tres meses que dura el programa, la directora de casting de Gestmusic se convierte en una especie de madre para los concursantes. Está ahí para organizar los horarios de clases y conseguir que todo el entresijo de la casa funcione, pero también para apoyar a los triunfitos. Animarlos cuando lo necesitan y llamarles la atención cuando lo merecen. 

A las pocas horas de estar en la Academia, les cayó la primera bronca. “Os habíamos pedido que vaciarais las burras, no lo habéis hecho. Os habíamos pedido que antes de las 11.00 horas dejarais las maletas en recepción, tampoco lo habéis hecho. Aquí hay un montón de gente trabajando para que vosotros estéis cómodos, para sacaros las cosas de en medio, para que se vea todo mejor y vosotros a por uvas”.

En los días siguientes han venido otras más. “De cuatro a ocho se trabaja. Me da igual haciendo el qué. A las cuatro y veinte no quiero ver a nadie en la terraza sobando”, soltó antes de empezar una clase. No desaprovechó la oportunidad para hacer hincapié en la importancia de la puntualidad. “Hoy lo voy a permitir, pero a partir de mañana, el que no esté en la clase cuando suena el timbre, no va a entrar. Esto es así. Por respeto a los profesores, a la gente que está trabajando, por respeto a los compañeros”.

Cuando tienen un momento de bajón, Galera no tarda en subir los tres pisos de escaleras para darle un abrazo al que lo necesite, unas gafas de sol o una pastilla al que tenga migraña o un mensaje de ánimo al nominado. Mantenerla al frente de la Academia es, sin duda, uno de los grandes aciertos de la vuelta de OT