Llevaba un par de años con la idea rondándome la cabeza: «¿Podré viajar como forma de vida?». La rutina diaria de la oficina me asfixiaba cada día más y tener los días de vacaciones contados me ha hecho superar con distinción el máster en «Ingeniería de Puentes Festivos», como a la gran mayoría de mis amistades. Por muy enamorada de Madrid que esté, con mi familia elegida y mis rutinas molonas (que sí que las hay) tenía esta voz inquieta que se hacía oír cada vez más alto dentro de mí misma diciendo: «viajar por el Mundo».

Pero ¿cómo hacerlo sin fundir todos mis «ahorrillos», con los que además no me aguantaría mucho tiempo? Pues trabajando a la vez: viajando y generando ingresos durante el viaje.

Si te identificas con alguno de los síntomas descritos, te voy a contar, desde mi experiencia, los 10 motivos que me hicieron lanzarme a esta aventura y empezar un nuevo estilo de vida: dejar el piso alquilado que tenía en Madrid, dejar el trabajo de oficina de 9h a 18h, vender varias de mis pertenencias, guardar las imprescindibles en una mochila de 11 kg (con el portátil) y las demás dejarlas en cajas en casa de la abuela, comprar un billete de ida y viajar por el mundo, trabajando a la vez. ¡Anímate a dar el paso si quieres vivir esta experiencia, con algunos consejos!

1La libertad para vivir dónde quieras

Yo, feliz, en la cascada Tiu Kelep en pleno Noviembre. Isla de Lombok, Indonesia
En la cascada Tiu Kelep en la isla de Lombok (Indonesia) el pasado Noviembre

 

Poder cambiar de lugar cuando sientes que es el momento sin ataduras, papeleos o mudanzas, es impagable. En los sitios que más me gustan y con buena conexión a internet para poder trabajar online (en mi caso, en marketing, escribiendo e intentando monetizar Randomtrip), negocio el precio del alojamiento. En el Sudeste Asiático, sobre todo, el precio/noche es muy económico e inversamente proporcional al tiempo de estancia y así me quedo el tiempo que necesite o me apetezca. La libertad que ofrece poder decidir dónde despertarme es de los mejores regalos que ofrece esta forma de vida.

2Perseguir el verano

Yo relajándome en una hamaca en la isla de Atauro, en Timor Oriental.
Relajándome en una hamaca en la isla de Atauro (Timor Oriental), en Octubre.

¿Cuando empieza el frío sacas la agenda para ir haciendo cuenta atrás hasta los días de calor? Pues entonces huir del invierno siempre que puedas es algo que valorarás mucho. Dada la libertad de movimiento que ofrece estar viajando durante varios meses, puedes ir adecuando tus siguientes pasos a las temporadas secas y de calor de determinados países (teniendo en cuenta los monzones, claro) e ir persiguiendo el verano hasta que quieras. Si empiezas a echar de menos las bufandas, los días de manta-peli, los tés y los vinitos viendo llover, puedes contemplar la posibilidad de cambiar de escenario a un país más frío, siempre y cuándo te lo permitan los euros y el proyecto que estés trabajando en ese momento.

3Recuperar TU calendario. Recuperar TU vida.

Yo trabajando desde una cafetería con vistas, en Labuan Bajo, Indonésia
Trabajando desde una cafetería con vistas y buena conexión a internet , en Labuan Bajo, en la isla de Flores (Indonesia)

Me he dado cuenta de que la frenética cotidianidad en la que nos sumergimos puede hacer que nos alienemos de nuestras propias vidas. Puede hacernos olvidar la capacidad de sorprendernos, de perdernos en los detalles, de recordar nuestras prioridades. Saliendo de esta esfera de alarmas puntuales y recorridos monótonos y diarios, saldrás de tu zona de confort. Recuperarás más tus tiempos, tus espacios, tu agenda. Eliges (casi siempre) cuándo, cómo y dónde trabajar. Gestionas tu tiempo y tus ingresos en base a los proyectos que tengas entre manos y el país donde te encuentres (puedes necesitar más o menos horas de trabajo – e ingresos- dependiendo del coste de vida del país). Además, si simplemente un día quieres tomártelo para ti y punto, no cuenta como un «día de asuntos propios» menos: te lo tomas tal cual, sin excusas ni pudores, excepto cuando tienes algo urgente que entregar. En ese caso olvídate de días modorrientos, incluso con el mar delante. Nada es perfecto.

4Viajar sin los días contados

Disfrutando del amanecer en el volcán Kelimutu (Flores, Indonesia)
Disfrutando del amanecer en el volcán Kelimutu (Flores, Indonesia)

Si una de tus grandes pasiones es viajar, sabes a lo que me refiero. En Diciembre ya estás haciendo malabares con la agenda del año siguiente para conseguir los mejores puentes (y mejores precios de reserva con antelación) y exprimir al máximo esos días de vacaciones que tienes al año para viajar. Y eso si los tienes, con un contrato que los contemple y te reconozca ese derecho, al contrario de tantas y tantos trabajadoras y trabajadores de España y en todos los países por los que he viajado donde tener días de vacaciones pagados sigue siendo un derecho por cumplir. Si tienes la posibilidad de hacer un viaje de 15 días para conocer un país, posiblemente lo harás invirtiendo pocos días en cada lugar, con una ruta definida e incluso cogiendo algún vuelo interno para ahorrar tiempo. Si viajas despacio, te adentras más en el país, charlas con más personas locales y te encuentras con esos rincones más auténticos donde el turismo todavía no ha llegado. Y lo mejor, no te limitas a la hora de «perderte» una tarde en un café o en un parque viendo la vida pasar, teniendo una buena charla o leyendo un buen libro.

5Valorarte más. Valorar más lo que haces.

Trabajando en una cafetería en Malaca (Malasia) mientras pedía consejos por skype a una amiga nómada digital
Trabajando en una cafetería en Malaca (Malasia) mientras pedía consejos por skype a una amiga nómada digital

En este punto te identificarás más si sientes que necesitas un cambio o tu trabajo actual no te motiva mucho. Al lanzarte a una nueva forma de vida te reinventarás. Esto es así y ya lo dice el refrán: la necesidad agudiza el ingenio. Estoy descubriendo que puedo hacer cosas que me apasionan (y que no sabía o que tenía olvidadas) y algunas de ellas además me pagan por ello. Es cuestión de ir probando. No es fácil al principio, no, pero para ello existen ya, por ejemplo, numerosas comunidades de lxs llamadxs «nómadas digitales» que te echan una mano en ayudarte a descubrir ese camino. Buenos ejemplos de estos grupos son el chat de NomadList y el grupo de Facebook para mujeres nómadas digitales Digital Nomad Girls (este personalmente lo aprovecho mucho, hay muchas veteranas dispuestas a echarte una mano en cualquier duda que tengas). También puedes echar un ojo a ofertas de empleo que son 100{a1e53c54ca57e0797f884eabbea71603dfba7247db31986516b8fe803a83b21d} en remoto en Remoters.net. Si prefieres algo que no tenga nada que ver con lo digital, echa un vistazo a la web de Workaway que tiene ofertas de varios ámbitos en varios puntos del planeta.

6Conocer nuevas culturas. Cambiar de perspectiva. 

Selfie en una aldea remota transfronteriza de Vietnam. Aunque no hablábamos el mismo idioma, nos entendimos perfectamente las dos. :)
Selfie en una aldea remota transfronteriza de Vietnam. Aunque no hablábamos el mismo idioma, nos entendimos perfectamente las dos. 🙂

Además de descubrir competencias que no sabía que tenía, conocí aspectos de mí misma fuera de mi zona de confort, en contacto con gente tan distinta. Viajar despacio por el mundo te permite, por ejemplo, hacer voluntariados en distintos países. De esta forma, aportas tu granito de arena en lo que se necesite, te adentras en la cultura local y conoces a gente increíble. Hay varias webs donde puedes ver qué se cuece en cada país, échale un vistazo por ejemplo a WorldPackers. En la mayoría de los casos tendrás alojamiento y comida durante el tiempo que estés en el proyecto.

Otra cosa que debes tener en cuenta es viajar de forma responsable y sostenible. Esto implica no fomentar redes turísticas que tienen un impacto muy negativo en el medio ambiente, en las comunidades locales o que no respetan los derechos de los animales. Por ejemplo, evita alojarte en complejos hoteleros que no optimizan los recursos naturales y ambientales de la zona sino que contribuyen para su deterioro o destrucción (como la desaparición de dunas por resorts lujosos o la destrucción de coral marino por las desmesuradas navegaciones para turistas ). Respeta la realidad social y cultural de distintas comunidades con tolerancia. Evita recurrir a los tours en las que hordas de turistas contemplan a través de una ruta el modus vivendi de determinadas comunidades como si de un zoo se tratara. Y, de lo que más veo en mis viajes por países asiáticos, no fomentes las dinámicas de maltrato a los animales. Borra de tus planes viajeros montar en elefante para hacerte esa foto que va a triunfar en las redes sociales (es realmente dañino para sus columnas vertebrales y patas), acariciar un tigre en un templo (piénsalo bien, si estás acariciando un tigre fuera de su hábitat natural y él está tan tranquilo, algo falla) o nadar con delfines en espacios cerrados. Infórmate antes de emprender alguna de estas turistadas. Este post en el blog de ConMochila te proporcionará la orientación que necesitas.  Cuanta más gente busque este tipo de planes, más se crearán. Tienes la posibilidad de conocer un país de forma auténtica minimizando tu pisada turista.

7Trabajar menos horas

Relajándome en la piscina de la villa que compartía con otrxs nómadas digitales, después de unas horas de trabajo frente al portátil. Con vistas a los campos de arroz en Ubud (Bali, Indonesia)
Relajándome en la piscina de la villa que compartía con otrxs nómadas digitales, después de unas horas de trabajo frente al portátil. Con vistas a los campos de arroz en Ubud (Bali, Indonesia)

Esto es una media-verdad. Con este estilo de vida es posible trabajar menos horas, sí. ¿Cómo? Al trabajar para algún cliente europeo, por ejemplo, ingresando en euros y viviendo en un país del Sudeste Asiático donde el coste de vida es inferior. Cuando estés en países cuyo coste de vida es menor, es más fácil trabajar menos horas, cobrar menos (sí, cobras menos) pero también disfrutar más de tu tiempo. Ahora bien, si tienes un proyecto entre manos con una fecha limite de entrega y además quieres monetizar tu blog de viajes, la verdad es que vas a echar muchas horas delante del ordenador. Eso sí, controladas por ti y desde dónde quieras. También te darás cuenta de que al viajar despacio gastarás menos: utilizarás los transportes locales, disfrutarás de la comida local y hasta cocinarás (muchos alojamientos contemplan que puedas usar la cocina). El número de horas de trabajo es algo que irás ajustando mediante el país y el proyecto que tengas entre manos (o según tus ambiciones).

8Conocer fácilmente a personas que comparten tus intereses e inquietudes

Encuentro improvisado (con sus respectivas cañas) de bloggers de viajes en Cameron Highlands, Malasia. El hecho de coincidir en el mismo hostel dió inicio a una noche muy divertida. En la foto, Chris y yo de Randomtrip.es, Lorena de Viaja Sé Té Misma y Laura y Astra de Following Our feet
Encuentro improvisado (con sus respectivas cañas) de bloggers de viajes en Cameron Highlands, Malasia. El hecho de coincidir en el mismo hostal dio inicio a una noche muy divertida. En la foto, Chris y yo de Randomtrip.es, Lorena de Viaja Sé Tú Misma y Laura y Astra de Following Our Feet

Te darás cuenta de que hay más gente como tú por el mundo, que comparte tus intereses e inquietudes. Porque todxs han dado este salto en algún momento, arriesgando todo y lanzándose a la piscina, o mejor dicho, al planeta. A parte de conocer a gente increíble, compartes consejos, experiencias y hasta contactos. La verdad es que es muy reconfortante hacer amigxs y hasta una pequeña familia cuando estás fuera, con quién desahogarte, compartir impresiones del país y pedir ayuda si estas «bloqueada» en algún momento.

9Motivación extra

Trabajando frente a una playa paradisíaca en Kuta Lombok, Indonesia
Trabajando frente a una playa paradisíaca en Kuta Lombok (Indonesia)

Desde que decidí dar el paso y vivir viajando por el mundo, estoy más motivada para trabajar. ¿Por qué? Pues por todo lo mencionado antes (no tengo horarios impuestos y elijo mis tiempos de trabajo) pero sobre todo para mantener este estilo de vida. Un estilo de vida que me trae felicidad, sumergiéndome en las culturas locales y haciendo descubrimientos a cámara lenta, perdiéndome en los detalles. También es cierto que hay un «contra»: a veces es muy complicado sacar el portátil de la mochila con esa playa idílica en frente, así que mi consejo es, si no puedes concentrarte, vete con el portátil a una cafetería sin vistas (o quédate en casa si en ese momento tienes un alojamiento que te permita trabajar) y date el chapuzón cuando termines.

10Confirmar que otra forma de vida es posible

Paseando en bici por las torres cársticas de Tràng An ( Ninh Binh, Vietnam)
Paseando en bici por las torres kársticas de Tràng An (Ninh Binh, Vietnam)

¡Lo es! Viajar con una mochila de 11 kg me hizo darme cuenta de lo poco que necesito materialmente para vivir y ser feliz. Cuantas menos cosas poseo, menos necesito para disfrutar de la vida. Puede sonar a cliché pero es realmente lo que estoy sintiendo. Y el poder viajar mientras trabajo. Viajar es una prioridad en mi vida. Y por viajar no me limito a patear mundo, respirar nuevas culturas, detenerme a conocer un país. También viajar en mi propia ciudad, en mi propio país, en mí misma. Básicamente, recuperar mis tiempos para poder hacer lo que me genera felicidad.

Claro que nada es perfecto y siempre hay los «peros». La lejanía de la familia y la inestabilidad de ingresos son variables que no siempre son fáciles de gestionar. Mis ingresos dependen de mi capacidad de mantener y generar nuevos clientes mientras disfruto viajando, sabiendo que la conexión a internet no es idónea en todas partes. A veces es un reto.  Sin embargo, sé que si puedo mantener esta forma de vida me permitirá estar más cerca de mi familia cuando quiera (podré trabajar desde casa de mamá y no estar sólo un finde exprés). Si tienes una familia con peques, que sepas que cada vez hay más familias optando por este estilo de vida (y contándolo en sus blogs). Los ingresos los estoy aprendiendo a gestionar cada vez mejor. Tengo algunas semanas de más trabajo, que se ven compensadas con las semanas de puro disfrute sin abrir el portátil.

No todos los tipos de trabajo son idóneos para probar este estilo de vida: todo aquel que no implique mucho más que un ordenador y conexión a Internet son más fáciles de lograr de forma remota.

También es cierto muchas empresas disponen ya de herramientas para el trabajo en remoto y lo único que falta es la motivación para implementarlo. Esta falta de apertura hacia el teletrabajo o el trabajo en remoto la vinculo con una cuestión cultural. En muchos países se sigue perpetuando una cultura organizacional de “calienta sillas”; es decir, no cuentan tanto los resultados como las horas que pasas en tu trabajo. Se valora más que seas la primera en llegar y la última en salir, por encima del desempeño y la eficacia de tus funciones con una buena gestión del tiempo. Se nota que poco a poco el tejido empresarial está cambiando en este sentido pero nos queda un largo camino para promocionar el trabajo en remoto per se.

Si este artículo te ha abierto el apetito a dar el salto a un cambio de vida, coméntalo y comparte tus dudas.

¡Felices Viajes!