12 cosas que no sabías sobre los tambores de Calanda

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Son las 12.00 horas del Viernes Santo y decenas de tambores y bombos se preparan para el gran momento: un repique ritual acompasado, un estruendo rítmico que rememora un “cataclismo” legendario ocurrido, según el mito, hace más de 2.000 años. Y tras la tempestad, la calma, el silencio; tras la rompida, la parada

Así es el momento cumbre de los tambores de Calanda, uno de los eventos más populares de la Semana Santa aragonesa que desgranamos a continuación desvelando algunos de sus secretos.  

12 cosas que (quizás) no sabías de los tambores de Calanda 

Tambores de Calanda - Fuente: Depositphotos
Tambores de Calanda – Fuente: Depositphotos

El origen de la celebración, el porqué de los tambores y su tradición en otros pueblos de las comarcas de Bajo Aragón, Andorra-Sierra de Arcos y Bajo Martín o su aparición en el cine son algunas de las claves de los tambores de Calanda. 

Patrimonio de la Humanidad desde 2018 

Las tamborradas o tamboradas, los repiques rituales de tambores, fueron inscritos en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco en 2018. Junto a los tambores de Calanda, fueron incluidos ocho pueblos más de la provincia de Teruel (Albalate del Arzobispo, Alcañiz, Alcorisa, Andorra, Calanda, Híjar, La Puebla de Híjar, Samper de Calanda y Urrea de Gaén), además de Baena en Córdoba, Agramón, Hellín y Tobarra en Albacete, Alzira en València y l’Alcora en Castelló y Moratalla y Mula en la Región de Murcia. 

Nueve pueblos de la Ruta del Tambor y Bombo en Teruel 

Tamborrada en Alcañiz - Fuente: Depositphotos
Tamborrada en Alcañiz – Fuente: Depositphotos

La asociación llamada Ruta del Tambor y el Bombo fue fundada en 1970 formando parte del Consorcio Nacional de los Pueblos del Tambor y Bombo de España. Esta asociación se encarga de difundir la tradición cultural de la Semana Santa bajo-aragonesa en torno al tambor y al bombo. 

De ella forman parte nueve pueblos: Híjar, Urrea de Gaén, Albalate del Arzobispo, La Puebla de Híjar y Samper de Calanda de la comarca del Bajo Martín, Andorra de la comarca Andorra-Sierra de Arcos y Alcañiz, Alcorisa y el propio Calanda de la comarca del Bajo Aragón. 

Un repique de pandero para avisar de un saqueo 

Cuenta la leyenda que el primer repique de tambor sonó en Calanda hace casi nueve siglos, en 1127, ocho años después de que la localidad cayese en manos cristianas tras la intervención de Alfonso I el Batallador.  

Según señaló el escritor calandino José Repollés, el protagonista del repique fue un pastor que estaba con su rebaño en las montañas próximas al pueblo. Al ver que se acercaban los musulmanes procedentes del vecino Maestrazgo que aún controlaban, usó su rústico pandero para avisar del peligro al pueblo lo que permitió a los calandinos protegerse mientras celebraban los actos de la Semana Santa

Desde entonces, para recordar el suceso, los pastores se reunieron todos los Viernes Santo golpeando pieles curtidas de corderos y cabras… hasta que el acto fue prohibido por la Orden de Calatrava, regente de la villa a mediados del XIV, por no encontrarla “apropiada” para la conmemoración religiosa. 

De la austeridad penitencial a rememorar un cataclismo 

Representación de escenas de la Pasión de Semana Santa en Alcorisa - Fuente: Depositphotos
Representación de escenas de la Pasión de Semana Santa en Alcorisa – Fuente: Depositphotos

Existe constancia de que el duque de Híjar solicitó a los franciscanos en 1517 que se celebrase la Semana Santa con “austeridad penitencial”, pero 200 años más tarde ya se documenta la Semana Santa calandina con “nazarenos con tambores de parches destemplados que acompañan al sacerdote en la procesión del Santo Entierro recordando con sus ruidos el cataclismo que sufrió la tierra cuando Cristo murió”. 

¿De dónde vienen los redobles de tambor? 

Según señala el informe del Inventario que el Gobierno de Aragón entregó a la Unesco, los tambores de Calanda también fueron prohibidos durante la Segunda República, pero, al parecer, algunos vecinos continuaron de forma clandestina con la celebración, aunque ocultos para que no se “supiera de dónde venían sus redobles”. 

La dualidad metafórica de la tamborrada 

Estruendo y paz, repiques y redobles y silencio, romper la hora y parada. Los diferentes eventos vinculados a la tamborrada calandina se caracterizan por esa dualidad metafórica de muerte y resurrección: “en la tristeza de Jueves y Viernes Santo y la alegría del Sábado de Gloria; en la austeridad y riqueza de la imaginería; solsticio de invierno y equinoccio de primavera, verdadero reinicio del año”. 

Los instrumentos calandinos 

Tambores de Calanda - Fuente: Depositphotos
Tambores y bombos de Calanda – Fuente: Depositphotos

Pero más allá de la historia y la leyenda asociadas y su vinculación religiosa, los protagonistas indiscutibles de la fiesta son los instrumentos musicales y las decenas de artesanos que trabajan en este sector y que tanto han sufrido los últimos años debido a la suspensión de los actos por la pandemia. 

Aunque en origen, como vimos, los tambores eran de piel curtida, cuerda y bordones de tripa animal, con el tiempo fueron incorporando tensores metálicos y cuerpos de latón y otros metales además de parches de plástico. Su función es llevar la “melodía” con redobles, mordentes y otros efectos.  

Estrictamente, el tambor es un instrumento bimembramófono que se percute con dos baquetas o “palillos” y que se compone de un cuerpo, los parches, los aros que sujetan los parches, los tensores y los bordones. 

Pero no hay que olvidarse del bombo que ha mantenido su forma original, con un diámetro de entre 80 a 100 centímetros, con un cuerpo y aros de madera, parches de piel de vaca curtida y una cuerda de algodón o esparto que sirve para tensar los parches. Se percute con una maza de entre 35 y 40 centímetros y tiene como función rítmica marcar los acentos en las marchas

Al bombo y el tambor se les unían tradicionalmente otros instrumentos idiófonos de madera como el carraclón, la carracla o la matraca, que produce ese sonido austero y brusco que lo ha convertido en frase hecha: “no me des la matraca”.  

Rompiendo la hora 

La Rompida de la hora o Romper la hora es el momento cumbre de la Semana Santa en Calanda, cuando el mayor número de tambores y bombos se unen en la triangular Plaza de España para hacer sonar sus instrumentos.  

El estruendo dura casi hasta las 14.00 horas y cuentan que la vibración se deja sentir en los pueblos cercanos. Y es que hay que recordar que Calanda es el único pueblo en el que la rompida se produce al mediodía. En el resto de los pueblos del entorno se realiza en la noche del Jueves Santo. Pero en la noche del viernes, a las 23.00 horas, se reanudan los redobles en Calanda.  

La hora Buñuel 

A las 02.00 horas de la mañana, en la noche del viernes al sábado, se celebra la conocida como “hora Buñuel”, una concentración de tamborileros en la Plaza de España que rinden homenaje al genio calandino que usó en repetidas ocasiones los eventos de la Semana Santa de su pueblo natal en varias de sus películas: La edad de oro, Nazarín o Simón del Desierto. Carlos Saura también usó escenas de los tambores de Calanda en su película Peppermint Frappé, tambores que también sonaron en la capilla ardiente del director recientemente fallecido

Los putuntunes de Calanda 

Con este curioso nombre se conoce a los guardianes del Monumento principal de la Semana Santa calandina, el catafalco que se pone el Jueves Santo para rezar a la divinidad cristiana. Originalmente aparecían vestidos con calzas, casacas, sombreros de tres picos y armados con alabardas hasta que en el siglo XIX empezaron a vestirse como soldados romanos, pero conservando en algunos casos las alabardas. Su nombre, según parece, deriva del sonido de su tambor: pu-tun-tun

Los monumentos al tambor y al bombo 

Monumento al tambor en Alcañiz - Fuente: Wikipedia
Monumento al tambor en Alcañiz – Fuente: Wikipedia

Tal es la relevancia de la cultura del bombo y el tambor en el Bajo Aragón, que buena parte de los pueblos que forman parte de estos eventos cuentan con su propio monumento homenaje, como el Monumento al Bombo de Albalate del Arzobispo realizado en 1984 o el impresionante Monumento al Tambor de Alcorisa.

En Calanda hay dos: la escultura del Paseo de Alcañiz de 1974 y el más reciente de 2018 en la Plaza de San Miguel que representa el paso de una generación a otra de la tradición de la tamborrada calandina. 

La rosca de Pascua para comer 

Como todo el mundo está en la calle durante las fiestas, los platos típicos se preparan con antelación, como la rosca de Pascua, que no es un postre, sino una empanada que lleva costilla, lomo y longaniza junto a huevos, levadura fresca y leche, un bocado delicioso y contundente que se combina con otras recetas típicas como el pastel de pimiento o el de bacalao. 

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