Verano. Tiempo de tumbarse en la playa a tomar el sol, nadar en el mar, acercarse a una playa fluvial o pasear por las orillas de algún gran arenal mientras el sol se pone en el horizonte. Seguro que has vivido alguno de estos momentos durante tus vacaciones o estás a punto de vivirlos de nuevo.

Pero no todo es tan idílico como pensamos. A veces, una torcedura de tobillo, un cuerpo sin protección o una infección inesperada fastidian nuestros planes. Para que no te ocurra, ten en cuenta esta media docena de peligros de la playa que es necesario que conozcas y disfruta sin riesgos de tus vacaciones.

Quemaduras solares

Tomar el sol en la playa
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El primero de los peligros que debes evitar a toda costa es quemarte. La protección solar resulta imprescindible cuando estamos al aire libre y muchos menos si vamos a pasar horas tumbados en la playa o a pleno sol.

No proteger la piel adecuadamente favorece la aparición del cáncer de piel y del envejecimiento cutáneo, además de eritemas, dermatitis y problemas que a lo mejor no has tenido nunca y de repente puedes padecer por primera vez.

Sé especialmente cuidadoso con los niños. Y no olvides gorros, sombreros o pañoletas para la cabeza, evitar ponerse al sol en las horas centrales del día y aplicar tu crema solar con frecuencia para que tu piel esté siempre protegida e hidratada. ¡Y bebe mucha agua!

Agujeros en la arenales

castilllos en las playas
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Otro riesgo muy frecuente del que a menudo no nos damos cuenta lo constituyen los hoyos y agujeros que seguro que te encuentras aquí y allá en los arenales. Puede que algún niño o adulto haya estado jugando a enterrarse en la arena o a construir castillos u otras figuras y, en el suelo, todavía persistan los agujeros o las irregularidades.

Mira para el suelo cuando camines por la playa porque puede que te parezca una tontería, pero no serías ni el primero ni el último que ve interrumpidas sus vacaciones por una torcedura de tobillo o una rotura de ligamentos al haber pisado uno de esos hoyos y caerse. Incluso en los agujeros podría haber enterrado cualquier objeto con el que cortarse, desde un vidrio hasta una concha afilada que harían que el accidente fuera todavía peor. Así que mira bien por dónde pisas.

Corrientes marinas

mar
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Por lo que respecta al mar, ten cuidado con las corrientes marinas, los remolinos y los bancos de arena. La fuerza de esas corrientes o incluso de las olas pueden terminar tirándote y arrastrándote mar adentro, por lo que te llevarías un buen susto. Si tienes suerte, los socorristas te rescatarán, pero si estás en una playa sin vigilancia… Toda precaución es poca. Sé especialmente cuidadoso en aquellas playas que no conozcas y de mar abierto. No es lo mismo una pequeña cala de ría que uno de los grandes arenales gallegos bañados por las olas del océano Atlántico.

Por otro lado, ya sea en el mar, en un río o en un embalse, recuerda el consejo que los expertos en seguridad en la materia suelen repetir año tras año: no te alejes demasiado de la orilla y báñate siempre donde hagas pie. Por muy experto nadador que seas, puede darte un mareo o un golpe de calor o fallarte una pierna por un calambre. Recuerda que vale más prevenir.

Medusas

medusas
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Uno de los riesgos de las playas cuando de fauna marina se trata lo constituyen las medusas. Revisa con frecuencia el lugar donde te encuentras para tener la seguridad de que no hay ninguna alrededor y, si es así, ni se te ocurra tocarlas. Si por alguna razón entras en contacto con ellas, recuerda que no debe echarse sobre la zona ni agua dulce ni potable y tendrás que lavarte con agua de mar o con vinagre. Piensa que sus toxinas provocan hinchazón, picazón e irritaciones de la piel. Ten cuidado.

Infecciones de ojos y oídos

gafas de sol
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Dos son las infecciones con las que debemos tener especialmente cuidado en la playa: las de ojos y las de oídos. Es frecuente que en verano muchos contraigan conjuntivitis u otitis externa por pasarse mucho tiempo en el agua. Para evitarlo, debes lavarte bien ojos y oídos después de cada baño con agua dulce, de manera que reducirás el riesgo de padecerlas. Y tampoco olvides las gafas de sol. Recuerda que este es uno de los puntos básicos para protegerse si vas a la playa.

Picadura de escarapotes

Playas de Galicia
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Por último, debes de tener cuidado con un pez que te puede dar un disgusto bastante doloroso y desagradable. Nos referimos a los conocidos como escarapotes o faneca brava (Trachinus draco) en Galicia, aunque en cada comunidad tiene su propia denominación. Las picaduras de escarapote son muy frecuentes en las playas del norte y se producen normalmente cuando los bañistas se adentran en el mar con marea baja o cuando está bajando, en la zona intramareal, puesto que la posibilidad de que te piquen se reduce con la pleamar.

Pero hablando con propiedad, realmente, el pez no te pica. Él está debajo de la arena y las espinas venenosas de su dorsal sobresalen de ella, así que eres tú el que lo pisas porque no puedes verlo. Sentirás como si te hubiera picado una avispa en la planta o en los dedos del pie. Muchos bañistas se adentran en el mar arrastrando los pies para evitarlo.

En el supuesto de que te pinches, el animal soltará su veneno que provoca un dolor intenso. La forma de evitar el dolor es acudir al puesto de socorrismo donde te harán una pequeña incisión en la picadura para quitar el veneno y retirar las espinas que te hayas clavado, por lo que quedarás como nuevo. Si no hay esa posibilidad, puedes aplicar amoniaco o sumergir el pie en agua caliente durante unos 20 minutos, y si el dolor sigue aumentando siempre se recomienda acudir a un centro médico.