La mejor forma de conocer la esencia de un destino es paseándolo, dejando que nuestro instinto viajero nos guíe de una calle a otra y así descubrir rincones con encanto y lugares insospechados. Una forma genuina de adentrarse en el alma y la realidad de una ciudad, en su latir y bullir diario y, también, en el modo de vivir de sus habitantes.

Sin embargo, este propósito a menudo se ve empañado por el trajín de coches que circulan por su callejero, el cual nos hace estar más pendientes de nuestra propia seguridad que de lo que nos rodea, desluciendo sobremanera nuestro viaje. Por suerte, hay ciudades creadas a medida para los transeúntes, en tanto que disponen de un entramado urbano con abundantes zonas peatonales. ¿Cuáles son?

Ciudades diseñadas para pasear

Vitoria-Gasteiz

Fuente: Pixabay.

Con el 19.11 % o, lo que es lo mismo, 70 kilómetros de calles peatonales, Vitoria  facilita sobremanera la movilidad de lugareños y foráneos. Una apuesta que la hizo valedora del Premio Ciudad que Camina en 2013. Cálzate unos zapatos cómodos y descubre a pie su casco histórico medieval, jalonado por la bonita catedral gótica de Santa María y bellas construcciones del siglo XV, como los palacios renacentistas de Bendaña y Escoriaza-Esquivel. Y, por supuesto, no te vayas sin saborear sus tradicionales ‘pintxos’.

Granada

La antigua capital de reino Nazarí goza de reconocimiento mundial gracias a la suntuosa Alhambra. Sin embargo, Granada también puede vanagloriarse de tener uno de los entramados urbanos con mayor amplitud peatonal de España, ya que cuenta con 91 kilómetros.

El centro urbano tiene acceso restringido al tráfico, permitiendo disfrutar sosegadamente de joyas como la catedral, la Capilla Real o la Madraza, así como del tapeo, que aquí es todo un arte. Eso sí, para visitar los emblemáticos barrios de AlbaicínSacromonte, ver las casas-cueva o acceder al popular mirador de San Nicolás tendrás que hacer acopio de energía y fuerza, pues hay que subir empinadas cuestas.

Sevilla

Sevilla
Fuente: Wikimedia/By Carlos Delgado CC BY-SA 4.0,

La capital hispalense destina 102 kilómetros a uso exclusivo de los viandantes. El centro histórico, barrios como los Remedios y Triana y las calles comerciales del alma de la ciudad son peatonales. Esto permite tanto a los sevillanos como a los viajeros recrearse con los atractivos más aclamados, que son la Torre del Oro, la catedral, la Giralda, el Real Alcázar o el convento de los Remedios.

Valencia

Cálida y Mediterránea, Valencia es una de las ciudades más visitadas de nuestra geografía. La Ciudad de las Artes y las Ciencias, las playas urbanas que la decoran y su valioso legado arquitectónico, cuyos máximos representantes son la lonja de la Seda, las torres de Serrano y Quart, la catedral y el Miguelete, son los grandes alicientes. Como atractivo añadido y para resarcimiento de los devotos del paseo, dispone de 136 kilómetros peatonales.

Barcelona

Barcelona

El callejero de la Ciudad Condal está recorrido por 110 kilómetros peatonales, muchos de los cuales están en el centro, así como en los emblemáticos barrios de Santa Catarina, el Raval, Ribera o el Gótico. Curiosamente, en este último se encuentra la primera calle peatonal de la ciudad: Carrer de Petritxol. El número de kilómetros consagrados a los peatones aumentará en los próximos años, pues las autoridades públicas prevén la construcción de grandes manzanas, cuyo proyecto ya podemos apreciar en el barrio de Plobenou.

Bilbao

La capital vizcaína es otra de las ciudades ideales para dejarnos llevar por nuestra esencia urbanita y deambular por sus calles y rincones. Además de no ser demasiado grande, dispone de 44 kilómetros destinados a uso peatonal, permitiéndonos ir andando a todas partes, de una punta a punta, cómodamente y en poco tiempo. Esto convierte a esta ciudad vasca en una de las mejores del continente europeo. No lo decimos nosotros, sino ‘The Academy of Urbanism’, quien le otorgó el premio a la Mejor Ciudad Europea 2018.

Salamanca

Plaza Mayor de Salamanca
Fuente: Pixabay/NakNakNak

En Salamanca, el 17 % de las calles, es decir, 40 kilómetros de su entramado urbano son para uso exclusivo de los peatones. La mayoría se extienden en torno al casco antiguo, donde podemos admirar los tesoros arquitectónicos más turísticos de la ciudad castellanoleonesa como la Casa de las Conchas, la catedral, la fachada de la Universidad o la plaza Mayor.