Conocida como la Provenza española por sus extensos cultivos de lavanda, el municipio de Brihuega en Guadalajara se ha convertido en una escapada ideal para los amantes de la naturaleza. A tan solo 90 kilómetros de Madrid y poco más de 30 de la capital provincial, el Jardín de la Alcarria es un lugar de color vibrante y aroma embriagador: un paisaje deliciosamente impresionista. 

Pero ya que hemos venido a gozar de la naturaleza briocense y sus campos de lavanda, ¿qué tal si extendemos nuestra visita un poco más y disfrutamos de otros atractivos de la zona? Castillos medievales, iglesias tardorrománicas, misteriosas cuevas árabes y hasta un curioso museo de miniaturas… Así es Brihuega.

Brihuega
Fuente: Santiago López Pastor (Flickr)

Con algo más de 1.000 hectáreas de cultivo, los campos de lavanda han coloreado el municipio de Brihuega hasta el punto de que el propio ayuntamiento ha elegido ese tono para crear su marca. Es la joya (turística) de la zona y hay que exprimirla, pero, además, el cultivo de lavanda es un negocio esencial para el municipio. ¡Casi el 10% de la lavanda mundial se recoge en Brihuega! 

Pero el morado no es el color original del Jardín de la Alcarria. Fue Andrés Corral, un agricultor de la zona, el responsable de tintar los campos de Brihuega. Tras un viaje a la Provenza francesa quedó maravillado por las posibilidades del cultivo de lavanda. ¿Y si…? Manos a la obra: convenció a sus hermanos, persuadió a Emilio Valero, famoso perfumista asociado a la casa Loewe y comenzó a sembrar su idea. Más de tres décadas después, su sueño ha cambiado la vida (y el color) de su pueblo.

Brihuega
Fuente: Flickr

Además de revitalizar económicamente la zona —unos 200 agricultores trabajan hoy en día para la sociedad que gestiona los campos de lavanda— este proyecto ha servido para poner a Brihuega en el mapa turístico español. El Festival de la Lavanda, que este 2019 ha cumplido su quinta edición, se ha convertido en el principal polo de atracción de la comarca. 

Cada mes de julio, y durante dos días, los campos de lavanda se abren a centenas de turistas que, vestidos de blanco —hasta Brihuega tiene su dress code, amigos—, disfrutan de la música, la gastronomía y las puestas de sol en un ambiente único en España. Este 2019, por ejemplo, actuaron Luz Casal y Ketama y el cocinero Dani García fue el encargado de preparar la cena. No hay que olvidar, así mismo, que todos los años se entregan parte de los ingresos del festival a un proyecto social, como fue la Asociación Española contra el Cáncer este 2019.  

Brihuega
Fuente: Festival de la Lavanda de Brihuega

Además, fuera del evento, también puedes solicitar una visita guiada durante los fines de semana, organizándose otras actividades paralelas como paseos en globo, la «Carrera Solidaria por los campos de lavanda» o el «Concurso de Engalanamiento, Brihuega color lavanda».  

Y a Brihuega nos vamos tras pasear por sus campos. Porque más allá de la floración de la lavanda —y su puntito instagramer— encontramos un municipio amable, pintoresco y con una sustanciosa historia. Situado en zona de guerra durante la repoblación cristiana, Brihuega fue un emplazamiento estratégico conservando parte de sus murallas y el Castillo de la Piedra Bermeja.  

Las Cuevas Árabes de Brihuega

Brihuega
Fuente: Wikipedia

De origen musulmán se dice que fue residencia de verano de los reyes de taifas de Toledo hasta finales de siglo XI, cuando la zona cayó definitivamente bajo dominio cristiano siendo donado después al Arzobispado de Toledo. Tras sufrir diversos avatares a lo largo de los siglos, a partir del XIX su entorno empieza a usarse como cementerio. En los últimos años se ha iniciado una importante rehabilitación para convertirlo en museo y apuntalar sus muros que presentaban riesgos de derrumbamiento. 

Otro atractivo singular de Brihuega son sus Cuevas Árabes. Aunque el origen de esta red de túneles es visigoda, fue en época árabe cuando se amplió por motivos defensivos. Una vez que los cristianos conquistaron el asentamiento se comenzaron a usar como almacén de alimentos o bodega.

Aunque en el pasado podía recorrerse casi todo el pueblo bajo tierra usando estos túneles —los más viejos del lugar afirman haberlo hecho— hoy en día solo pueden visitarse unos 800 metros de túneles debido a que el resto son de propiedad privada: pertenecen a los dueños de las casas que están encima.  

El Museo de la Miniatura del Profesor Max

Brihuega
Fuente: Wikipedia

Mucho antes de que los campos de lavanda volvieran a revitalizar la comarca, era la Real Fábrica de Paños el principal motor de su economía. Además de las actividades agropecuarias propias de la zona, esta Real Fábrica, fundada en 1750, aprovechó la tradición textil de Brihuega estrechando el vínculo entre la comarca y la capital del Reino.

Activa hasta pocos años después de terminar la Guerra Civil, su cierre fue un golpe importante para Brihuega. Al igual que el Castillo de la Piedra Bermeja, y al calor de la pujanza que está viviendo el municipio con sus campos de lavanda, parte del recinto de la Real Fábrica también está siendo rehabilitado. 

Y por último, una curiosidad: el Museo de la Miniatura del Profesor Max, un rara avis museístico que merece una visita. Juan Elegido Millán (1912 – 1975) fue un briocense con mil y una profesiones: médico, maestro, practicante, periodista… e hipnotizador. Mago de fama mundial, “hipnotizaba hasta por teléfono”, cuentan desde el museo. Este curioso personaje comenzó a acumular figuritas a lo largo de sus viajes hasta formar una impresionante colección que incluye hasta la casa de muñecas más pequeña del mundo. 

Brihuega
Fuente: Google Maps

Así es la pintoresca y soprendente Brihuega: llegas para hacerte una foto morada en sus campos de lavanda y acabas en un lugar oscuro e intrigante rodeado de varias de las figuras más pequeñas del mundo…  

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.