Cinco destinos para disfrutar del Otoño

El verano, con sus eternos y aclamados días soleados, llegó a su fin. Es el turno del otoño, una estación que trae consigo, además de fresquito, postales de lo más evocadoras, para resarcimiento de los más nostálgicos y la belleza. Los paisajes se pintan de tonalidades ocre, anaranjadas, rojizas o marrones, los árboles se desnudan y la naturaleza nos transmite un torrente de sensaciones al permitirnos conectar con sus ritmos.

Pero algunos rincones les sienta especialmente bien la llegada de esta estación, convirtiéndose en destinos predilectos para disfrutar, en primera línea, el espectáculo visual y sensorial que regalan. Nos vamos de paseo por los mejores enclaves naturales para disfrutar del otoño en su máximo esplendor.

Parque Nacional de Doñana (Huelva y Sevilla)

Los paisajes que conforman este valioso espacio natural, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1994, se pintan de cientos de tonalidades, que regalan estampas de lo más bonitas, especialmente cuando el sol se despide. Además, esta época trae consigo la llegada de miles de aves migratorias procedentes de Europa como las garzas, los petirrojos, los colirrojos reales, las limícolas o las grullas, muchas de las cuales se pueden avistar en los campos de arroz recién recolectados, donde acuden en busca de sustento.

También es el tiempo de la berrea de los ciervos, la ronca del gamo, de ver el águila imperial o seguir el rastro del lince ibérico, lo que convierte a este parque en uno de los paraísos más abrumadores del otoño. Puedes descubrirlo a lomos de un caballo, en 4×4 o andando.

Fuente: Pixabay.

Central Park (New York)

Merece la pena poner los pies fuera de nuestras fronteras para disfrutar de la magnífica estampa otoñal con que nos agasaja este popular pulmón verde neoyorquino. La vegetación que lo abraza, conformada por una dilatada mezcolanza de especies de árboles como los olmos, las hayas o los cipreses, se visten de las tonalidades propias del otoño, creando el mejor escenario posible con el que desquitarse a lo grande. Además, las opciones para descubrirlo son tan infinitas como su belleza: en coche de caballos, paseando, en bici, en barca, con un tour guiado

Fuente: Flickr.

Parque Natural de los Arribes del Duero (Zamora y Salamanca)

Entre las provincias castellanas de Zamora y Salamanca, justo en la frontera de Portugal, se extiende este enclave, donde siempre debería ser otoño, a juzgar por la belleza que destila. Todo él gira en torno al río Duero, que, en su discurrir, ha horadado profundos valles y cañones de hasta 400 metros de altura, cubiertos de frondosa vegetación, en la que dominan los enebros, los alcornoques, los madroños y las jaras, los cuales se visten de tonos ocres, rojizos y anaranjados en este época del calendario.

Además, es el hogar de especies únicas como el búho real, el buitre leonado o al cigüeña negra, que puedes disfrutar asomándote a uno de los muchos miradores, paseando por sus senderos o realizando un crucero.

Fuente: vaigapeu.blogspot.com

Selva de Irati (Navarra y Francia)

En este espacio, que atesora uno de los mayores hayedos y abetales de Europa, el otoño regala panorámicas mágicas en la totalidad de las más de 18.000 hectáreas que comprende, distribuidas entre las reservas naturales de Mendilatz, Tristuibartea y la reserva integral de Lizardoia. Y es que la profusa vegetación que lo rodea se tiñe de toda la paleta de tonalidades propias del otoño, proporcionando imágenes únicas. Los senderos que la recorren permiten disfrutarlo y, además, al son del canto de las numerosas aves que la habitan e incluso de la berrea del ciervo. Dependiendo de lo avanzado que esté el otoño y las lluvias caídas, podrás coger setas, siempre y cuando hayas adquirido el vale que lo permite en los puntos autorizados como la oficina de turismo.

Fuente: Pixabay.

Hyde Park (Londres)

No hay mejor lugar para concluir el viaje por los rincones más especiales para disfrutar de las mejores estampas otoñales que este parque londinense. En él, se suceden una explosión de colores cálidos y aromas otoñales, muy diferentes a los que estamos acostumbrados a ver el resto del año, que lo convierten en uno de los parques urbanos más hermosos del mundo. Un marco de lo más bucólico, que invita a pasearlo una y otra vez, sintiendo el crujido de las hojas bajo nuestros pies y embebiéndonos de los olores propios de esta época.

Fuente: Flickr.

Sonia Fernández

Historiadora y redactora zamorana. Comencé a escribir por casualidad hace siete años y hoy, quién me lo iba a decir, se ha convertido en una de mis grandes pasiones. Esto me ha enseñado que lo importante no es recorrer el camino, sino disfrutar de lo que la vida te brinda en el trayecto.

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