Cinco imprescindibles de la Axarquía malagueña

//

En la parte oriental de la Costa del Sol, ajena a la masificación y el bullicio del corazón de la misma, se encuentra Axarquía. Es la comarca más bucólica de cuantas componen el mapa de Málaga, pues está perfilada por las laderas de las sierras de Alhama, Tejeda y Almijara, y delimitada por la costa, que cobija playas y calas de película.

Y la salpican preciosos paisajes agrestes, dominados por viñedos, olivos, almendros, frutales, casas de labor, y más de una treintena de pueblos blancos, que conservan la estética, la arquitectura y la esencia de los moriscos, pues habitaron la región hasta que Felipe III los expulsó. Estos son los cinco imprescindibles de la otra Costa del Sol.

Frigiliana

Frigiliana, Málaga.
Fuente: Pixabay.

Esta preciosa localidad, ubicada a los pies de la sierra de Almijara y a escasa distancia del Mediterráneo, luce una impecable estampa andalusí propia de quien fue el último reducto musulmán en la provincia. En ella toman el protagonismo las callejuelas estrechas y empinadas, las angostas escaleras de piedra, las coquetas plazas y las casas blancas decoradas con adarves y macetas.

Su casco antiguo goza del reconocimiento Conjunto Histórico Artístico, siendo su zona más especial el Barribarto, que la web de turismo de la localidad aconseja visitar por la noche, pues «reina un ambiente silencioso, tan solo roto esporádicamente por las charlas de los vecinos en los revellines de sus casas o los viajeros que se acercan».

Además, guarda joyas arquitectónicas como la iglesia renacentista de San Antonio de Padua, la ermita del Ecce Hommo o Fuente Nueva y dos extras: el jardín botánico y el antiguo Palacio de los Condes de Frigiliana, donde se elabora la miel de caña de Nuestra Señora del Carmen, que continúa haciéndose de forma artesanal.

Vélez

Vélez, Málaga.
Fuente: Wikipedia.

A caballo entre el mar y la montaña, la capital de la comarca desempeñó un papel fundamental durante el antiguo reino nazarí, quien la convirtió en una ciudad bien fortificada. De hecho, conserva restos de las antiguas murallas, la Alcazaba y la Puerta Real, que daba acceso al interior.

Estas conviven con el legado cristiano, siendo especialmente destacadas las iglesias de Santa María la Mayor y San Juan Bautista, el convento de San Francisco o la ermita de los remedios, y con una buena colección de construcciones civiles como el Palacio del Marqués de Benieles o la Casa de Cervantes.

Nerja

Nerja, Málaga
Fuente: Wikipedia.

Posiblemente, es el más conocido de la comarca gracias a la mítica serie Verano Azul, cuya cartelera mostraba a sus protagonistas paseando en bicicleta por las calles del pueblo; una imagen que permanece en nuestras retinas como si hubiera sido ayer y no hace 39 años.

Pero no hay que olvidar que Nerja, donde el ambiente a pueblo de toda la vida lo domina todo, posee 13 kilómetros de costa decorados con playas de ensueño como Calahonda y calas fascinantes, especialmente en la Caletilla. Aunque uno de sus grandes reclamos es el Balcón del Europa, uno de los miradores al Mediterráneo más sugestivos de la Costa Blanca. Sin olvidarnos de su cueva, que atesora pinturas rupestres con más de 42.000 años de antigüedad.

Cómpeta

Cómpeta, Málaga.
Fuente: Wikipedia

Su ubicación a más de 600 metros de altitud sobre ladera de la sierra de Almijara, desde donde se pueden disfrutar de vistas únicas al Parque Natural de las Sierras Tejeda, Almijara y Alhama y al mar, la han hecho valedora del apelativo de «la cornisa de la Costa del Sol».

Y su celebérrimo vino dulce, elaborado con las variedades de uvas que se vendimian en los muchos viñedos que visten sus campos, la han convertido en un destino enológico de referencia. Pero entre sus callejuelas también se cuelan atractivos que merecen una vista como la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, que perfila su skyline, la ermita de San Sebastián o el museo de Artes y Costumbres Populares.

Comares

Comares, la Axarquía.
Fuente: Wikipedia.

De origen árabe, se levanta sobre la cima de un escarpado monte a 700 metros de altitud, desde donde las vistas son tan impresionantes que lo han hecho merecedor del sobrenombre de Balcón de la Axarquía.

Los angostos callejones que recorren su paisaje urbano están jalonados por construcciones de esencia morisca, como el castillo, el Aljibe de Mazmúllar y los restos de la muralla, y algunas cristianas como la iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación. Como atractivo añadido, es punto de parada ineludible de la Ruta de la Pasa y la cuna del verdiales, un baile popular malagueño.

Sonia Fernández

Historiadora y redactora zamorana. Comencé a escribir por casualidad hace siete años y hoy, quién me lo iba a decir, se ha convertido en una de mis grandes pasiones. Esto me ha enseñado que lo importante no es recorrer el camino, sino disfrutar de lo que la vida te brinda en el trayecto.

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.