Cinco playas imposibles en España

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Por su localización, por la calidad de sus aguas, por el caprichoso paisaje que las abraza, por las insólitas formaciones que las decoran o por el contraste de colores y texturas que lucen, algunas playas españolas son auténticos tesoros naturales.

Aunque parezca inverosímil, las costas patrias conservan pedacitos de arena insólitos, rebosantes de belleza y de lo más evocadores en los que darse un chapuzón constituye un auténtico lujo. Nos remojamos en las cinco playas más inauditas de España.

Playa de las Catedrales (Lugo, Galicia)

Fuente: Pxhere.

Este arenal, que salpica la Mariña lucense, ostenta el honor de ser uno de los más bellos del mundo. ¿La razón? Las inusitadas y gigantescas formaciones rocosas con forma de arco, talladas por la impetuosidad del oleaje, que la decoran, las cuales traen a la mente los contrafuertes de las catedrales góticas.

Estas características la han encumbrado al estrellato, atrayendo cada año a hordas de turistas de todas las partes del planeta. Tanto es así que, desde hace un tiempo, hay que solicitar turno para poder visitarla. Si has decidido acudir, conviene que sepas que únicamente se puede acceder en torno al mediodía, pues el resto del tiempo sube la marea y la ocupa el océano.

Atlantis (Ibiza)

Fuente: ibizamood.com
Fuente: ibizamood.com

No existe mejor definición de este rincón que la que encontramos en la web de turismo de la isla: «no es ni una playa ni una cala como las que estamos acostumbrados a ver en las costas mediterráneas. Se trata de un lugar mágico y único en Ibiza«. Y es que está enclavada en pleno Parque Natural de Cala d’Hort y adornada de formaciones rocosas con recortes insólitos, los cuales crean un paisaje de lo más onírico.

No es fruto del capricho de la naturaleza, sino de la mano del hombre, pues de aquí se extrajeron las piedras para la construcción de las murallas de Dalt Vila. Sin olvidarnos de las piscinas naturales que la rodean, de las aguas cristalinas que la bañan y el ambiente hippie que destila. Sin duda, una opción de lo más recomendable para escaparse este verano.

Charco Verde (Lanzarote)

Fuente: Wikipedia.
Fuente: Wikipedia.

Ahora recalamos en este rincón, también conocido como laguna de los Clicos, enclavado en el corazón del Parque Nacional de Timanfaya. La peculiaridad de esta laguna estriba en la sorprendente tonalidad verde que lucen sus aguas, cuya explicación constituye toda una clase de biología. Para entenderla, lo mejor es recurrir a la explicación que hacen en la web de turismo de Lanzarote, donde la definen como «el interior del gran cráter abierto al mar ubicado en el Golfo.

Se ha formado por la flora marina en el agua, que le da su color verde característico. Esta curiosa coloración se debe específicamente a la acumulación de un alga: la ruppia marítima. La laguna, conectada al océano por grietas subterráneas y separada del mar por una playa de arena negra, es un gran atractivo para los visitantes».

Como alicientes añadidos, está abrazada por un maravilloso paisaje volcánico y cubierto de capas de arena negra, que la han hecho valedora del reconocimiento de Reserva Natural.

Barrika (Vizcaya)

Barrika
Fuente: Wikipedia.

Esta playa, que salpica la población del mismo nombre, bien puede presumir de ser una de las playas más insólitas y curiosas de la cornisa cantábrica. El aspecto más llamativo es que desaparece por arte de magia cuando sube la marea, por lo que si la visitas, no te despistes demasiado.

Pero además está inserta en una costa salvaje y rodeada por gigantescos acantilados que le confieren un aspecto magnánimo, los cuales ejercen de poderoso imán para los naturistas y los nudistas. Por si fuera poco, el mar proporciona el oleaje perfecto para la práctica de surf.

Playa Gulpiyuri (Asturias)

Fuente: Wikipedia.
Fuente: Wikipedia.

Concluimos este particular trayecto en este diminuto arenal asturiano de apenas 50 metros de largo. Ubicado entre Llanes y Ribadesella, tiene la particularidad de que recibe el agua del mar a través de los túneles que horadan las paredes rocosas que lo abrazan, creando un marco de lo más inusitado.

Estas características han conllevado su reconocimiento de Monumento Natural. Como atractivo añadido, sobre todo para quienes rehúsan las masificaciones, aún no es demasiado conocida entre los viajeros. Así que si evitas la compañía, este es tu momento de visitarla.

Sonia Fernández

Historiadora y redactora zamorana. Comencé a escribir por casualidad hace siete años y hoy, quién me lo iba a decir, se ha convertido en una de mis grandes pasiones. Esto me ha enseñado que lo importante no es recorrer el camino, sino disfrutar de lo que la vida te brinda en el trayecto.

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