Cinco símbolos arquitectónicos de Berlín que no puedes perderte

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Berlín es un paraíso para los amantes de la arquitectura contemporánea. No olvidemos que tras el final de la Segunda Guerra Mundial buena parte de la ciudad quedó destruida. Al conflicto por la división de Berlín en cuatro bloques —poco más tarde en dos—, se unió la urgencia por reconstruir el entramado urbano. Las autoridades occidentales y orientales se ponen manos a la obra. Y tras la caída del Muro, la ciudad se prepara para ser, de nuevo, la capital de la Alemania unificada, lo que supone en los años 90 y las primeras décadas de siglo XXI un extraordinario momento para la arquitectura más vanguardista.

Potsdamer Platz

Fuente: Unsplash

Es uno de nuestros lugares favoritos de la ciudad por su ambiente, por haberse erigido (otra vez) en vibrante encrucijada de la gran Berlín y, sobre todo, porque cuando echamos la vista al cielo no podemos dejar de maravillarnos con la combinación arquitectónica que domina la plaza. Entre los edificios de Potsdamer Platz nos quedamos con la Torre Kollhoff, verdadera maravilla de ladrillo rojo con ecos a Metrópolis de Fritz Lang y a los primeros rascacielos neoyorquinos.

Flanqueándola, la Bahn Tower y la Debis Haus, esta última diseñado por Renzo Piano una de las cabezas pensantes de la remodelación de  toda la plaza en los años 90. Y al lado de la Bahn Tower, el colorido Sony Center de Helmut Jahn, otro imperdible de la capital. Aunque algunos de estos edificios dieron sus quebraderos de cabeza a modo de peligrosos desprendimientos, la Postdamer Platz es, con sus hitos arquitectónicos, un incontestable símbolo de Berlín.

Distrito Gubernamental

Fuente: David Rubio

Otra preciosa zona de la ciudad —al menos desde un punto de vista arquitectónico— es el Distrito Gubernamental. Tal vez lo que se fragua dentro de alguno de los edificios de esta zona no sea tan estético, pero es un placer observar desde el otro lado del Spree la nueva Cancillería, obra de los arquitectos Charlotte Frank y Axel Schultes. Con sus delicados paños de cristal cubriendo buena parte de las construcciones del distrito, aconsejamos esperar a las últimas horas del atardecer para disfrutar de los edificios en todo su esplendor gracias a los efectos de la luz y el agua.

Memorial del Holocausto

Fuente: Tamara Suárez Fernández

Decenas de bloques de hormigón en los que perderse y encontrarse bajo el plomizo cielo del otoño berlinés. El campo de estelas es un buen lugar para recordar que hay algo imposible de olvidar. Muy cerca de la Puerta de Brandemburgo, al sur de Pariser Platz, se encuentra el Memorial del Holocausto, otro más de los muchos recuerdos que hay en la ciudad a la masacre de judíos ejecutada por el gobierno nacionalsocialista. La diferencia con otros monumentos o museos es que este no necesita fotos, documentos ni datos truculentos para sobrecoger. Pura abstracción arquitectónica que hiela y embruja.

La Cúpula del Reichstag

Fuente: Unsplash

Es una de las paradas obligadas del viajero que llega a Berlín. Por su simbolismo histórico y político, el Parlamento de la capital germana es uno de los edificios más fotografiados de la ciudad y hemos tenido la deferencia de incluirlo en esta lista. Como sabemos, buena parte de lo que sucede en su interior resuena en todos los rincones de Europa, pero nosotros preferimos —en este caso— quedarnos con la cúpula de Foster, otra de las rockstars de la arquitectura de los últimos tiempos. Sin duda, se disfruta más desde el interior que desde el exterior.

Monumento Soviético de Treptow

Fuente: Tamara Suárez Fernández

Berlín Este sigue siendo un atractivo incontenible de viajeros por su vibrante vida cultural, por su ambiente nocturno, pero también por sus ecos históricos. Más allá de Kreuzberg y otros barrios de moda, al sureste de la ciudad, los viajeros pueden dejarse mecer por la nostalgia en el Monumento Soviético de Treptow. Conocer este parque en la ribera del Spree ya merece la pena en sí mismo pero, además, el Monumento Soviético es un gigantesco placer para los sentidos.

Se trata del mayor cementerio militar soviético de Alemania y el monumento antifascista más grande de Europa Occidental. Un lugar extraño, inmenso en su concepto arquitectónico, pero delicadamente apacible en su espíritu… si ese día no hay demasiados turistas. El Monumento culmina en la escalinata que conduce a la famosa mole del soldado soviético que rescata a la niña berlinesa pisando la esvástica de los enemigos. Imperdible, claro.

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