Cinco (sucios) secretos de los hoteles que preferirías no conocer

La imagen de un hotel es fundamental para su éxito. Nadie quiere pasar la noche en un alojamiento con malas críticas. Y más en la era de internet: todos los clientes podemos difundir nuestras (malas) experiencias con todo lujo de detalles. Y los hoteles lo saben: que el cliente haga el check-out con una sonrisa en los labios es la mejor publicidad para el establecimiento.  

¿Pero qué ocurría si los hoteles fuesen totalmente francos con el cliente? ¿Qué pasaría si al llegar a la habitación, el amable empleado del hotel nos indicase los puntos exactos en los que jamás se limpia, nos contase alguna divertida anécdota sobre cucarachas corriendo por el desayuno o nos asegurase que esa noche vamos a dormir en la misma cama en la que se suicidó el huésped anterior? Sin duda, hay secretos que preferías no conocer.  

Dormir en la misma cama que un suicida 

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Fuente: Unsplash

La gente muere, eso no es ningún secreto. Y teniendo en cuenta la cantidad de personas que pasan por un hotel es ley de vida que algún huésped salga por la puerta del alojamiento con los pies por delante. Ahora bien, la gerencia del hotel está preparada para esta clase de eventualidades y pondrá todos los medios a su alcance para que la muerte de un huésped no afecte al resto, incluso ocultando el cadáver para que no sea visto por nadie: si hay que sacarlo por la puerta de atrás, mejor que por la de delante.  

Una de las causas de muerte recurrente en los hoteles es la del suicidio. La lista de estrellas del rock que han elegido un hotel para convertirse en mitos es importante. Pero no solo los músicos se suicidan en los hoteles, también personas anónimas que desean un entorno tranquilo y apartado para su última noche. Obviamente, no se va a demoler la habitación tras un luctuoso suceso como este: pasados unos días, alguien tendrá que dormir en la misma cama que el suicida, y ese alguien puedes ser tú. 

Desayuno continental… con cucarachas 

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Fuente: Unsplash

Hasta el hotel más lujoso tiene un borrón. Y estos borrones, a menudo, tienen que ver con la limpieza. Dicen que en todas las cocinas aparecen, tarde o temprano, un par de cucarachas. La cantidad y tamaño de los electrodomésticos que suelen cobijar las cocinas de los grandes hoteles son el entorno ideal, por su humedad, para que acaben apareciendo alguno de estos odiados bichejos. 

Las cucarachas en los hoteles, como las meigas, haberlas haylas: la cuestión está en la rapidez con que la gerencia va actuar para eliminarlas… antes de que alcancen la zona del desayuno y surjan en medio del tazón de muesli que te vas a desayunar esa mañana.  

Habitación con vistas… a fluidos 

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No queremos ser más precisos de lo necesario llegados a este punto. ¿Os acordáis de C.S.I.? Todo el mundo ha visto alguna vez esas luces infrarrojas que se usan para detectar pruebas que no son reconocibles a primera vista. Esas luces son capaces de revelar muestras de fluidos que permanecen durante semanas en el lugar del crimen.

Ahora cambia “lugar del crimen” por “habitación de tu hotel” y piénsatelo dos veces antes de andar descalzo alegremente por esa alfombra un poco roída o tirarte ligero de ropa sobre ese sillón que no tiene muy buena pinta. 

Fin de semana romántico… para 4.000 abonados 

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Hace unas semanas saltaba la noticia en Corea del Sur: 1.600 personas eran grabadas de forma clandestina cuando se alojaban en la habitación de una cadena de hoteles que cuenta con 30 establecimientos repartidos por 10 ciudades del país asiático. Se trataba de una red organizada para grabar y subir las imágenes de los huéspedes a una web de pago de unos 4.000 miembros. Con cámaras del tamaño de una uña cada vez será más difícil concentrarse en la intimidad de la habitación de un hotel. 

La venganza del botones 

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Fuente: Wikipedia

Los trabajadores de un hotel son aleccionados para dar de sí lo mejor a la hora de tratar con los clientes. Pero son seres humanos y, como cualquiera, tienen días en los que no apetece ir a trabajar y poner la mejor de las sonrisas. Aprovechando el anonimato de los foros de internet, algunos empleados de hotel desfogan contando anécdotas sobre su experiencia. 

“Algunas veces reutilizo las sábanas del hotel si no tengo muchas ganas de trabajar”, “nunca ceno si voy a encargarme del servicio de habitaciones, pico un poco de cada plato que subo”, son algunas de las perlas que se pueden leer. Pero lo peor está en esos empleados que se sienten maltratados por algún cliente. Algunos se toman su venganza, pero mejor no quieras saber cómo…  

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