Cómo saber si un hotel es sostenible

La teoría de la sostenibilidad es sencilla: asegurar las necesidades del presente sin comprometer el futuro, un compromiso firme con la protección del medio ambiente sin renunciar al crecimiento económico ni al desarrollo social. Pero llevar esa inapelable teoría a la práctica no es tan sencillo, también si hablamos de turismo.  

De cualquier forma, la industria hotelera ha comprendido que no hay otro camino que la sostenibilidad y por eso ha iniciado un proceso para adaptar sus establecimientos y servicios a los indicadores de sostenibilidad en materias como emisiones, energía, gestión del agua o de los residuos, pero sin soslayar su responsabilidad social corporativa con la economía local o con los propios trabajadores. 

Que los hoteles están intentando ser sostenibles es evidente como lo es también que están intentando “parecer” sostenibles, porque la sostenibilidad es el nuevo Santo Grial del marketing. Así pues, como clientes, ¿cómo podemos saber si un hotel es sostenible? ¿cómo podemos separar el grano de la paja y detectar el greenwashing, el blanqueo ecológico y la información engañosa? 

Cómo un cliente puede examinar la sostenibilidad de un hotel 

Hotel de cabañas sobre el agua - Fuente: Pexels
Hotel de cabañas sobre agua – Fuente: Pexels

De nuevo, la teoría se presenta sencilla, pero no la práctica. Sabemos (más o menos) lo que hay que hacer con la energía, la cadena de suministros, la gestión del agua y los residuos, así como como con el empleo del sector turístico, pero hay que llevarlo a la práctica… manteniendo la rentabilidad (la plusvalía para los inversores y empresarios) y la calidad del servicio. ¿La cuadratura del círculo?  

Veamos en qué consiste la teoría siguiendo las recomendaciones para la mejora de la sostenibilidad en el sector hotelero del Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital. Y cómo un cliente, interpretando estos indicadores, puede corroborar si esas recomendaciones son aplicadas en el hotel para que este sea sostenible, no solo lo parezca.  

Sostenibilidad ambiental 

Un baño en una cabaña - Fuente: Pixabay
Un baño en una cabaña – Fuente: Pixabay

Es el pilar de la sostenibilidad, la gestión eficiente de los recursos naturales en la actividad productiva, de forma que no pongamos en peligro (con nuestra ansia productiva) el bienestar del planeta y las generaciones futuras que (confiamos) puedan habitarlo.  

Reducción y compensación de las emisiones 

Para reducirlas, aplicar alternativas al uso de combustibles fósiles lo que incluye, por ejemplo, que las empresas asuman el coste del desplazamiento (sostenible) de los trabajadores. Para compensarlas, aplicar la huella de carbono, que supone impulsar “proyectos de mitigación del cambio climático”, como la plantación y recuperación de bosques o la generación de energía renovable.  

Examinando las emisiones: puedes preguntar a los trabajadores del hotel si este les ofrece alternativas sostenibles de transporte para llegar al trabajo. ¿Y para los clientes? ¿Ofrecen servicio de transporte de bajas emisiones? ¿Tienen punto de recarga para vehículos eléctricos?

En cuanto a la compensación de la huella ecológica a través de proyectos de mitigación del cambio climático deberás informarte acerca de ellos: la mayoría de las empresas turísticas los promocionan para presentarse como hoteles comprometidos y sostenibles. Pero también es terreno abonado para el greenwashing porque puede ofrecer información vaga o engañosa, muy difícil de comprobar. ¿Dónde está (exactamente) ese bosque que habéis plantado? 

La gestión energética  

Se precisa un sistema de gestión dedicado a desarrollar e implantar una política energética sostenible que, en la práctica, debe suponer un freno del “derroche energético” sin perjudicar el servicio al cliente. ¿Cómo? Con detectores de presencia o temporizadores de luz, instalando iluminación de bajo consumo, aprovechando la luz natural, optimizando el uso de los climatizadores, instalando cubiertas vegetales en paredes y fachadas y hasta “limpiando de forma periódica los cristales”. 

Examinando la gestión energética. ¿Cuenta con un sistema de eficiencia energética claro? ¿Hace un uso racional de la climatización y la calefacción? ¿Tiene paneles solares o turbinas eólicas? ¿Usa bombillas de bajo consumo y detectores de movimiento? ¿Tiene algún certificado de eficiencia energética emitido por una entidad pública y/o de prestigio? ¿Tienen las ventanas limpias? 

La gestión del agua  

Tras realizar una auditoría hídrica para determinar los consumos de agua, los hoteles han de realizar mantenimiento preventivo, instalar medidores de caudal y contadores e instalar sistemas de reducción de caudal de las cisternas, además de promover hábitos rutinarios de ahorro de agua. 

Examinando la gestión del agua. Además de invitarnos con carteles a que usemos la menor cantidad de agua posible para ducharnos y a reutilizar las toallas, es difícil que un cliente pueda asegurarse de que el hotel hace una gestión sostenible del agua, más allá de lo que el propio hotel nos pueda informar a este respecto. 

La gestión de los residuos 

El hotel debe aplicar medidas de prevención, minimización, reutilización, reciclaje y valorización de los materiales para minimizar o evitar la creación de residuos. ¿Cómo?

A través de la correcta separación de los residuos, con especial cuidado para los más peligrosos, evitando materiales y utensilios de un solo uso, reduciendo los embalajes, alargando la vida útil de los aparatos, usando mobiliario ecológico, reduciendo el consumo de papel, aprovechando de forma eficiente las alternativas digitales, eliminando los productos de limpieza tóxicos, formando al personal de limpieza sobre optimización en el uso de materiales y productos, etc. 

Examinando la gestión de los residuos. ¿El hotel derrocha papel? ¿Evita el plástico si hay alternativas? ¿Separa los residuos de forma clara? ¿Alarga la vida de sus aparatos que, además, funcionan adecuadamente? ¿Hace un uso eficiente de las alternativas digitales de forma que siga siendo sencillo para ti como cliente acceder a los servicios a través del medio digital? ¿Usa papel reciclado? ¿Imprime a doble cara? ¿Agota la tinta de los bolígrafos? 

Sostenibilidad social y económica: precariedad laboral e impacto en la sociedad local 

Recepción de un hotel - Fuente: Pexels
Recepción de un hotel – Fuente: Pexels

Suele pasar más desapercibida a la hora de promocionar el compromiso de un hotel, pero es fundamental para asegurar la sostenibilidad integral de la industria hotelera. Porque ser sostenible no es solo no lavar las toallas, sino asegurarse de acabar con la precariedad de los trabajadores, desde los empleados de limpieza a los recepcionistas, porque damos por hecho que los directivos no tienen problemas de precariedad. 

A menudo, los trabajadores de un hotel perciben la sostenibilidad como “otra tarea más” a añadir a las mil que ya tienen sin que ese “extra” repercuta en su salario: “no solo cobramos poco, sino que, además, ahora, tenemos que ser sostenibles”. 

Y no hay que olvidar que el personal de un hotel es básico para gestionar las tareas cotidianas descritas anteriormente, así como comunicar las mismas a los clientes para que estos también colaboren en la medida de lo posible, y la sostenibilidad no se quede en el papel ni en los folletos promocionales, que sea (realmente) aplicable y efectiva. 

Esta sostenibilidad social aplicada a los trabajadores del sector turístico, como indica la ISTO, la Organización Internacional del Turismo Social, pivota en torno a los siguientes puntos: 

  • Empleos fijos no precarios y salarios justos. 
  • Condiciones de trabajo justas y razonables en relación con horarios, vacaciones, duración del contrato, etc. 
  • Nivel de formación y cualificación adecuados, en particular en relación con las tareas vinculadas a la sostenibilidad ambiental. 
  • Inclusión y no discriminación de trabajadores. 

En este sentido, otro aspecto clave de la sostenibilidad social es el impacto de la actividad hotelera en la sociedad local. ¿Es positivo o negativo? La ISTO señala varios puntos clave a este respecto: 

  • Política de compras locales y solidarias. 
  • Política de contratación no discriminatoria que promueva la igualdad y la diversidad. 
  • Compromiso con una política de responsabilidad social y relaciones equilibradas y sostenibles entre todos los agentes de la industria turística. 
  • Participación en una política de desarrollo de productos turísticos y de ocio con objetivos educativos y/ de integración social. 

¿Cómo podemos certificar esta sostenibilidad social y económica? Observando y hablando con los empleados no será difícil comprobar si se sienten a gusto en sus trabajos o trabajan en condiciones precarias. Si es así, por mucho que el hotel haya instalado bombillas LED, seguirá siendo “insostenible” contribuyendo, además, a la mala imagen del turismo en los lugares más turistificados. 

Por otro lado, ¿cuál es el grado de integración del hotel en su entorno? ¿Qué opinión tienen los locales del hotel? ¿Realizan actividades para conocer el patrimonio local o promocionan el mismo? ¿En su cadena de suministros apuestan por los productos de proximidad? ¿Fomentan el empleo local? ¿Apoyan a emprendedores locales? ¿Colaboran con programas de educación, salud o nutrición en su entorno? 

El postureo sostenible de los hoteles: el peligro del ‘greenwashing’ 

Un hotel - Fuente: Pixabay
Un hotel – Fuente: Pixabay

El pasado mes de enero, la Unión Europea dio luz verde a una directiva que aspira a mejorar el etiquetado de los productos prohibiendo el uso de alegaciones medioambientales engañosas, el denominado blanqueo ecológico o greenwashing: ¿el fin del lavado verde

Y es que lo verde vende, y todos se han subido al tren de la sostenibilidad, pero algunos sin pagar billete. Porque ser sostenible (de verdad) conlleva una considerable inversión que no todos los agentes del sector turístico, ni todos los hoteles, pueden llevar a cabo. Pero sí, cada uno, en la medida de sus posibilidades, debe dirigirse hacia ese objetivo, pero nunca engañando al cliente, ofreciéndole información vaga, engañosa o directamente falsa acerca de sus iniciativas sostenibles. 

Esta polémica del greenwashing ha llegado al ámbito académico. Desde que el reportero ambientalista estadounidense Jay Westervelt acuñara el término en los 80, el greenwashing ha hecho correr ríos de tinta, especialmente en los últimos años, cuando la sostenibilidad ha dado una patada en la puerta en las agencias de marketing de todos y cada uno de los sectores productivos, hasta el punto de que los gigantes de la energía, que son los más contaminantes, se pelean para ver quién la tiene más verde… o quién miente mejor.  

Este combate también lo tenemos entre investigadores. El catalán Xavier Font, profesor de marketing sostenible de la Universidad de Surrey, lideró ya hace más de una década una investigación pionera acerca de la brecha entre divulgación y desempeño en la responsabilidad social corporativa entre los grupos hoteleros, concluyendo que “los grupos hoteleros más grandes tienen políticas más integrales pero también mayores brechas en la implementación, mientras que los grupos hoteleros más pequeños se centran únicamente en la gestión ambiental y cumplen lo que prometieron”. 

Recientemente, otro estudio de varios investigadores griegos niega esta conclusión: “en promedio, los proveedores de todos los principales sectores del turismo no hacen un lavado verde. Sin embargo, los que lo hacen, experimentan una caída importante en sus ventas”. 

Los siete pecados capitales del ‘greenwashing’ en el turismo 

Al margen de los complejos intereses industriales (y académicos) que giran en torno a la polémica del greenwashing, como viajeros, turistas o clientes anónimos, nuestra labor debe ser, en la medida de nuestras posibilidades, tratar de contribuir a la sostenibilidad turística, no solo a través de nuestras propias acciones, sino también a través de la fiscalización de la sostenibilidad de los servicios y productos que vayamos a disfrutar durante nuestros viajes. ¿Cómo? Detectando los pecados del greenwashing que citan en este interesante artículo.  

  1. La compensación oculta o la sugerencia de que un producto o servicio es verde basándose en un número limitado de atributos y soslayando cuestiones ambientales mucho más decisivas. 
  1. La falta de pruebas u ofrecer una información ambiental sin contrastar por un tercero. 
  1. La vaguedad. Decir que algo es sostenible…. porque sí. 
  1. Las etiquetas dudosas o falsas de certificación energética. Como cuando muchos hoteles “inventaban” su propio certificado “libre de Covid” sin ninguna evidencia científica. 
  1. La irrelevancia o cuando se hace una afirmación ambiental veraz, pero carece de importancia o es inútil para el cliente. “Este envase tiene un 0,01% de material reciclado”… pero no se dice que el otro 99,99% no es reciclado.  
  1. El uso de jerga científica incomprensible (y en inglés que suena mejor), aunque no signifique nada. Lo vemos a diario en todo tipo de sectores comerciales, incluyendo la propia industria turística.  
  1. La mentira. Y el último pecado se produce cuando, directamente, se miente para simular sostenibilidad. 

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.