El mal de altura, también conocido como mal agudo de montaña (MAM), es sencillamente la falta de adaptación de nuestro cuerpo a los lugares que se encuentran a gran altitud sobre el nivel del mar. Sus síntomas comienzan a sentirse a partir de los 2.500 metros de altura, aunque no todas las personas lo sufren. Cuanto más se asciende, más disminuye la presión atmosférica y la presión del oxígeno. Esto puede provocar dolor de cabeza, fatiga, náuseas y vómitos, trastornos digestivos, etc… ¿Qué recomendaciones habría que seguir para superar el mal de altura?

1DESCANSO Y ALIMENTACIÓN

Mal de altura

Si debemos aclimatarnos al mal de altura, lo más recomendable será no realizar ejercicios físicos ni grandes esfuerzos durante los primeros días. El día anterior a la llegada al lugar en altura hay que dormir bien, no comer mucho ni de forma pesada y evitar las bebidas alcohólicas y el tabaco, además de los tranquilizantes. Es fundamental hidratarse bien en todo momento (2-3 litros de agua desde el día antes de llegar) y tomar carbohidratos y alimentos ricos en azúcar, además de comidas de fácil digestión. Por cierto, a medida que se vaya ascendiendo el frío será mayor, por lo que hay que estar bien abrigados.

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