Esta es, sin duda, una de las excursiones que no puedes perderte si vas a Berlín (Alemania), tanto por su belleza y su romántica historia como por el remanso de paz y de naturaleza que encontrarás en el lugar.

Descubre con nosotros Pfaueninsel, la Isla de los Pavos Reales, uno de los rincones más mágicos de esta parte del país, en pleno curso del río Have, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

La Isla de los Pavos Reales

Pfaueninsel
Fuente: Pixabay

Pfaueninsel, en el sudoeste de Berlín, con su kilómetro y medio de largo y unas 67 hectáreas, es conocida como la Isla de los Pavos Reales porque estos animales la habitan en libertad, en este espacio natural protegido. Además, en el lugar se erigen diversas construcciones históricas de interés, como su castillo y su antigua granja.

Para llegar a ella, en el centro del río Have, es necesario tomar un transbordador, aunque hay que tener en cuenta los distintos horarios de visita si se desea, además de conocer sus jardines y recorrer sus senderos y entorno, adentrarse en los edificios.

Palacio Pfaueninsel

Castillo Blanco
Fuente: Pixabay

El Palacio de Pfaueninsel, también conocido como el Castillo Blanco, se encuentra en medio de este paraje de árboles centenarios. Fue mandado construir entre 1794 y 1797 por Federico Guillermo II, como regalo a su amante Wilhelmine Encke, condesa de Lichtenay. Cuenta la leyenda que, cada noche, el rey subía a una barca y se encontraba con ella en los aposentos del pequeño castillo.

Posteriormente, Federico Guillermo III y su mujer, la reina Luisa, utilizaron el  palacio como residencia de verano. En su exterior destacan sus dos torres circulares conectadas por medio de un puente de hierro forjado, mientras que en su interior conserva el mobiliario de época, con una decoración ostentosa y romántica, y estancias como el gabinete de lectura y la sala de las antigüedades.

Otras construcciones

Meirei
Fuente: Pixabay

En el otro extremo de la isla, Federico Guillermo II también ordenó construir una lechería, junto a un falso monasterio en ruinas, el establo (Meierei) y un templo griego. Todo ello, junto con los jardines y las fuentes, creaban un espacio idílico en el que vivir su romance con su amada.

Posteriormente, se erigieron en la isla otros edificios como Kavaliershaus, el templo en honor de la reina Luisa (Luisentempel) y la casa de fieras, con centenares de animales. Precisamente, este pequeño zoológico terminaría siendo el origen del zoológico de Berlín, ya que en 1844 sus ejemplares fueron trasladados a este para su inauguración.

Escenarios de cine

Berlín
Fuente: Wikimedia/Till Krech (CC BY 2.0)

Pfaueninsel ha servido de plató para rodar diversas películas, y tampoco es de extrañar que el séptimo arte se fijara en ella. Durante los años sesenta del siglo XX fueron varios los títulos que la utilizaron como escenario, basados en las novelas policiacas de Edgar Wallace, como La puerta de las siete cerraduras (Die Tür mit den 7 Schlössern), Vuelve el Brujo (Neues vom Hexer) y El horror del castillo de Blackwood (Der Hund von Blackwood Castle).

Sin duda, la Isla de los Pavos Reales constituye un romántico remanso de paz a 30 kilómetros del centro de la capital de Alemania y a menos de 10 kilómetros de Potsdam, perfecto para una escapada idílica de unas horas.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.