Diez motivos para odiar al turista medio

Suele ser parte del paisaje de grandes ciudades y se lo puede identificar muy fácilmente por motivos varios y, por lo general, detestables. Seguro que te lo has cruzado en más de una oportunidad en alguno de tus viajes, o lo que es peor, en el lugar en que habitas. Por eso hoy te contamos una serie de motivos para odiar al turista medio.

Sí, nos referimos a ese espécimen que suponemos que debe ser igual de insoportable en su vida cotidiana, cuando no anda dando alguna vuelta por el mundo creyendo que así tiene mucho garbo. Pero lo que sucede es que ciertas características de su personalidad parecen potenciarse cuando se calza, literalmente, este traje. Mejor que se vaya de excursión a algún paraje lejano y se aleje por un rato de nuestra vista. Y roguemos que no destruya el medio ambiente a su paso.

A ver si coincides con nosotros o prefieres agregar algún punto a esta lista que elaboro con más razón que un santo, creas o no creas en Dios.

Esa manía de las fotos

Diez motivos para odiar al turista medio
Pixabay

Si lo observas bien, este personaje tienen la compulsión de fotografiar casi cualquier cosa. Antes, con el tema del rollo y el revelado, se medía más. Pero con las cámaras digitales y móviles tira fotos a lo bestia e indiscriminadamente. Parece no importarle si está ante el monumento más significativo de la ciudad o ante un cacho de basura común y corriente. Y agradezcamos que con esto de los selfies ya no vive pidiéndonos que le tomemos, por favor, una foto. Eso sí, ahora corremos el riesgo de que nos saque un ojo con los famosos palitos para sostener las cámaras o smartphones o tablets o lo que leches use para retratarse.

Esa manía de figurar

Diez motivos para odiar al turista medio
Pixabay

Siguiendo con las fotos, convengamos que este mundo digital y virtual tiene atrapado a más de uno en su ego de querer figurar y mostrarse constantemente. Aunque a nadie le importe lo que hace en realidad y los “me gusta” resulten más que efímeros. Porque si uno viaja a una ciudad o a un parque natural, se supone que quiere tener un recuerdo de sus lugares más bonitos. ¿Por qué insiste en estropear las fotos con su carota en primer plano? Si es que apenas se ve el lugar dónde estaba y luego tiene que andar explicándolo en la red social de turno como si nos interesase. Así que ni se te ocurra ponerle un Like, no hace falta darle vuelos.

Esa manía de parecer un turista

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Flickr pedrosimoes7

A lo mejor lo hacen de forma inconsciente. Habría que consultarlo con algún psicólogo. Pero es que este individuo no deja de llamar la atención a su paso. Parece que quisiera ser presa fácil de estafadores y ladronzuelos varios. Y es que se expone demasiado, como diciendo “aquí estoy yo conociendo el mundo”. Y es así que despliega su arsenal turístico de cámara, mapas y bolsos. Y en verano es peor. Es cuando más se viste de turista: sombreros, bermudas, camisetas estrafalarias…

Esa manía de obstruir el paso

Diez motivos para odiar al turista medio
Max Pixel

Uno de los mayores motivos para odiar al turista medio es cuando anda a paso de tío que está de vacaciones y encima como perdido, queriendo encontrar un lugar, en medio de la calle más transitada de la ciudad y en hora punta. Y una vez más despliega toda su parafernalia turística, obstruyendo la marcha de gente que quiere llegar a su trabajo o a la que le cierra la oficina donde debe hacer un trámite presencial. ¡Muévete, que no todos estamos de vacaciones!

Esa manía de no interesarse realmente por dónde está

Diez motivos para odiar al turista medio
Public Domain Pictures

A esta altura tenemos que decirlo. Creemos que al turista medio le interesa poco dónde se encuentra. Y es que a veces parece que pasa como descuidado por sitios donde está pisando siglos de historia o por donde la naturaleza se tomó millones de años en cincelar una formación rocosa. No profundiza, se queda en la superficie. Le importa un bledo, en definitiva. Eso sí, que el selfie no falte y que sus amigos y familiares se enteren al instante de que están en París o en las Rocosas. ¡Qué daño ha hecho Facebook!

Esa manía de no conocer realmente el lugar que visita

Diez motivos para odiar al turista medio
Wikimedia Ben Garrett

Complementando el punto anterior, este tipo de turista es aquel que cree que haciendo un minitour por una gran ciudad ya es suficiente para conocerla. No se molesta en recorrerla, en perderse por calles no tan emblemáticas, en descubrir detalles que no figuran en el mapa turístico. Tampoco muestra interés por tradiciones y costumbres o por interactuar con los locales para enriquecer su viaje con otros elementos que tanto podrían aportarle.

Esa manía de comprar porquerías diseñadas para turistas medios

Diez motivos para odiar al turista medio
Wikimedia Wilson Dias/Abr

Todo turista medio que se precie debe llevar también algún testimonio de su paso por determinado lugar. Para eso se ha desarrollado la industria que produce objetos de mal gusto en formato “recuerdo de…”. Y hay miles de tiendas que se ocupan de venderle estas cosas que adquiere por un precio que considera razonable. Una vez más, está demostrado que le da lo mismo si lo que compra es realmente representativo del lugar donde se encuentra. Lo importante es que diga bien claro el nombre de la ciudad o el paraje, como para que a nadie le quede duda de que estuvo ahí.

Esa manía de comer cualquier cosa

Diez motivos para odiar al turista medio
Flickr peretzpup

Una forma de conocer un sitio es a través de su gastronomía, sin duda. Y si bien a veces resulta caro almorzar o cenar en un restaurante que ofrezca buena comida local, lo cierto es que al turista medio tampoco le interesa averiguar qué se come en esa zona y sigue deglutiendo la misma basura que seguro engulle en su lugar de origen. Y lo peor es que, si se ocupara en investigar un poco, seguro que encontraría un montón de opciones para degustar un plato típico a igual o menor precio que la comida sosa que ingiere habitualmente.

Esa manía de ver espectáculos para turistas medios

Diez motivos para odiar al turista medio
Wikimedia High Contrast

Otra de las maneras de interesarse por el lugar que se está visitando es presenciar sus distintas manifestaciones culturales. Pero lo más probable es que nuestro odiado turista mediocre caiga una vez más en las redes de los que organizan “espectáculos” para turistas. Y es así que seguramente regresará a su casa creyendo haber presenciado auténticas muestras de la cultura de los puntos que recorrió. Nada más alejado de la realidad…

Esa manía de creer que su idioma lo habla todo el mundo

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Wikimedia Jorge Royan

La peor situación suele darse cuando el turista en cuestión no habla el idioma local. Y tampoco se molesta en averiguar cómo se dicen algunas pocas palabras como para intentar comunicarse. O bien se cree que los anfitriones tienen la obligación de entenderlo o piensa que domina todas las lenguas. Y es entonces cuando puede crear un berenjenal lingüístico y encima ofenderse si los otro no entienden ni jota de lo que dice. Infumable.

Viajero Enfurecido

Viajo de forma crítica por el mundo para contarte lo que no se atreven a contarte en ningún otro blog de viajes. Si mis historias te molestan es porque en el fondo sabes que tengo razón. Mantengo mi anonimato para que mi familia me siga invitando a cenar en Nochebuena.

16 Comments

  1. Tú debes ser de los que seas tú casi el único que está en ese lugar, posiblemente con mochila, buscando lo más económico y que nadie te estropee tus instantáneas, amigo es lo que tiene el lowcost, que casi todo el mundo puede viajar, hasta tú.

  2. totalmente de acuerdo ! pasé 20 días de Mis vacaciones acompañando a una pareja que se corresponde con la descripción. Me jodieron las vaciones, ni más ni menos . Quizás la velocidad a la que pasan por donde sea y la obsesión por encontrar la oficina de turismo de turno sea otra razón a añadir …Mi familia y yo somos poco dados a provocar conflictos, pero muchas noches me dormía deseando huir con nocturnidad

  3. A mí se me ocurren otras manías de bloguero endiosado: esa manía de no dejar a la gente que haga lo que le dé la gana siempre que no se metan con los demás, esa manía de parecer un amargado constantemente, esa manía de pontificar sobre lo que está bien y lo que está mal, esa manía de despreciar a la gente que quiere encontrar un lugar por querer encontrar un lugar, esa manía de ceder a los estereotipos y a las generalizaciones, y, en general, esa manía de pensar que sus gustos no solo son mejores que los ajenos sino que además llevan aparejada una innegable superioridad moral.

    • Dejando aparte el tono socarrón del artículo, que tal vez no hayáis percibido, la caricatura que hace es bastante acertada. El bloguero no hace referncia al nivel económico de l turista ni a la democratización del turismo, simplemente hace una descripción de las situaciones que genera este Turismo 2.0. Nada que ver tampoco con que haya una manera correcta de hacer turismo ni se menta prohibición alguna, Por cierto el comentario «ceder a los estereotipos» es un poco ingenuo; no dudo de que cada turista por separado sea un ser genuino e irreptible. Sin embargo si se analiza como fenómeno es necesaria cierta abstracción o como tu malllamas estereotipación.en la que por cierto , tu mismo si que caes, al etiquetar de «bloguero endiosado». Tu mensaje la verdad es bastante más amargado en menos líneas que el articulo, pues carecetotalmente de sarcasmo, y rebosa acritud

    • Intentar defender la turistificación y desacreditar al que la critica ya es dificil, pero si encima es con ese argumento de recreo de «te crees superior y hablas como si hubiera una manera correcta de hacer tal cosa»

  4. Claro que si porque debes ser el unico viajero, el resto son turistas molestos

    Molaba mas antes ¿a que si? Cuando solo la gente con pasta como tu podia permitirse el lujo de viajar y no tenia que soportar al infecto turista medio

    vargamezeñó

    • Que tonteria, no es cuestión de «pasta»; hoy viajar barato no te obliga a hacer innumerables fotos absurdas nii te impide ir menos «empaquetado»

  5. Y lo de ‘qué barato’ mientras paga por una coca c. en un local pa turistas la mitad del salario diario del o de la camarera que le atiende

  6. y cuando vosotros viajais a su pais… hablais español y ves que el interlocutor hace lo imposible por entenderis y hablar para que entendais o pasa o va al ingles ????

  7. !A lo que llegamos! «Odio», así sin pudor. Odiemos a los que llevan mapa, a los que quieren tomar una foto para sus recuerdos, al que no va corriendo para no entorpecer cuando está de vacaciones…lo suyo se llama intolerancia. Es mas suave que fóbico o que incitador al odio.
    Resulta que en un país de injusticias, paro, recortes, mordazas, corrupción, el objetivo es el turista llamado «medio» ! Que «fisnos» nos hemos vuelto!. Me avergüenza haber creído en los del «cambio». El turismo, el mayor problema por encima del paro. Cerrad los hoteles de lujo que no pagan impuestos en España, a ver si podéis y nos quitais de encima al turista que necesita esclavos.

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