En 1517, los conquistadores españoles llegaron a las costas de lo que hoy conocemos como Isla Mujeres, una paradisíaca isla del mar Caribe, muy próxima a Cancún. Su nombre se debe a que, cuando el expedicionario Francisco Hernández de Córdoba y sus hombres llegaron a Isla Mujeres se percataron de la presencia en la playa de unas estatuas con forma de mujer con las que los mayas honraban a la diosa de la Luna, Ixchel.

Mucho han cambiado los tiempos desde entonces. En la actualidad, Isla Mujeres se ha convertido en un destino turístico de primer nivel mundial donde romper con la rutina. Ofrece un contexto diferente, donde el espíritu y el aire caribeño se sienten a cada momento.

Islas Mujeres

Y eso es importante porque, a la hora de viajar, hay que intentar encontrar destinos que sean capaces de llevarnos a lugares diferentes para poder desconectar de aquello que tenemos presente en nuestro día a día.

Esto no quiere decir que viajar, por ejemplo, a una ciudad europea no sea gratificante, pero, desde luego, no tiene el mismo efecto liberador que produce viajar a un lugar en el que la cultura, el clima, la gastronomía… son completamente diferentes a los nuestros. Y al cruzar el Charco, ese salto cultural se hace muy presente.

La tranquilidad caribeña de Isla Mujeres

La imagen de Isla Mujeres está muy ligada a la de Cancún; son el yin y el yan. Cancún es mucho más frenética, con un mayor trasiego de turistas, más masificada. En Isla Mujeres el tiempo corre más despacio, las pulsaciones bajan y se disfruta del sol, del mar, de la vida, con otro ritmo, ni mejor ni peor, simplemente diferente. Resulta interesante, por tanto, vivir los dos ambientes y sentir en las propias carnes ambas experiencias.

No puedes irte del lugar sin haber dado un paseo a bordo de un catamarán en Isla Mujeres. Las costas de la isla, sus aguas turquesas y su aire puro te cargarán las pilas y colmarán tus cinco sentidos. El paseo en catamarán es una magnífica toma de contacto con esta isla tan especial. Después, podrás ir profundizando en cada uno de sus encantos, que son muchos y variados.

La playa Norte es la más famosa de la isla y, sin embargo, no es, ni mucho menos, la única que merece la pena en este rincón de la Rivera Maya.

El Museo Subacuático de Arte (MUSA) es un espectáculo que podrán disfrutar los más expertos buceadores –los no iniciados tendrán que observarlo todo desde la superficie con un esnórquel-. Se trata de un conjunto de esculturas submarinas que se encuentran a una profundidad de 8 metros. Desde luego, es una actividad poco común. Una rareza que merece la pena ver y contar.

Punta Sur es un enclave privilegiado. El mejor lugar para contemplar el atardecer y, sobre todo, el amanecer, puesto que es aquí donde cada mañana llegan los primeros rayos solares de todo México.

Que no falte el tradicional paseo por el malecón de Isla Mujeres, una caminata agradable en pleno Caribe.

En Parque Garrafón disfrutarás de un parque natural donde lo más destacado son las diferentes actividades acuáticas que ofrece, como navegar en kayak. Parque Garrafón contrasta con el aire relajado de Isla Mujeres, es adrenalina, es acción; no todo va a ser estar tirado en una playa.

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