Lago Inle - Foto de Oscar Presilla
Lago Inle - Foto de Oscar Presilla

Durante los últimos años Birmania, o Myanmar, se está convirtiendo en uno de los destinos preferidos por muchos viajeros con ganas de conocer el sudeste asiático. Hasta no hace demasiado tiempo este país ha permanecido aislado al mundo exterior debido a su autoritario gobierno, a las guerras internas, a la represión sufrida por algunas de sus etnias y a los señores del opio que siguen controlando zonas del norte del país.

Myanmar - Foto de Oscar Presilla
Myanmar – Foto de Oscar Presilla

Pero las cosas han ido cambiando, la democracia se va instaurando poco a poco, las fronteras se están abriendo y las infraestructuras están mejorando debido a la creciente afluencia de visitantes dispuestos a recorrer este maravilloso país. Un lugar habitado por gente encantadora y hospitalaria, diferentes culturas, etnias y religiones que sigue manteniendo un modo de vida muy tradicional. Cada vez hay mejores conexiones para recorrer el país, así como más ofertas de alojamiento y agencias turísticas. Y, quizás debido a su reciente apertura todavía resulta menos globalizado y explotado que algunos de sus países vecinos.

Todavía quedan lugares de Birmania donde el acceso sigue estando restringido a los extranjeros, pero aun así nos bastará un viaje de unas dos semanas para conocer al menos algunas de las maravillas que abundan en Birmania, como las zonas de Yangon, Bago, Bagan, Mandalay o la que para mí es una de sus mayores joyas, Inle Lake, un enorme lago ubicado en el estado Shan que sorprenderá a cualquier viajero gracias a su belleza natural y el estilo de vida de los Intha, los habitantes del lago y sus alrededores.

Lago Inle - Foto de Oscar Presilla
Lago Inle – Foto de Oscar Presilla

Al norte del lago se encuentra Nyaungshwe, el lugar perfecto para tomar como campamento base donde encontraremos todo tipo de alojamientos, restaurantes y agencias de turismo donde negociar alguna excursión por la zona. Hoy en día resulta fácil llegar hasta Nyaungshwe desde otros puntos del país, ya sea por carretera, tomando un vuelo al aeropuerto de Heho, o incluso para los más valientes haciendo un trekking de unos tres días desde Kalaw, un sendero por las montañas del estado Shan no muy exigente y que permitirá conocer de cerca la vida cotidiana de diferentes etnias.

Una vez instalados en Nyaungshwe se puede contratar un tour de un día completo para recorrer Inle Lake en cualquier agencia u hotel, pero yo aconsejo ir directamente al embarcadero ubicado en el centro del pueblo sobre un canal que lleva al lago y negociar itinerario y precio con un barquero. De esta forma podemos ir en su canoa de madera por lugares realmente interesantes sin tener que hacer paradas en tiendas para turistas o lugares donde fabrican artesanía local, hilan tejidos o tallan madera y joyas. En estos sitios perderíamos gran parte del día y el barquero se llevaría una comisión por nuestras compras, por lo que siempre nos insistirá en que paremos un momento para echar un vistazo.

Lago Inle - Foto de Oscar Presilla
Lago Inle – Foto de Oscar Presilla

La primera imagen que nos llamará la atención nada más adentrarnos en el lago es la de sus ya famosos y conocidos pescadores que utilizan una pierna para mover el remo de su canoa, una tradición ancestral que les dejará sus dos manos libres para poder manejar las redes sin problemas. Y además de los pescadores, comprobaremos que todos los habitantes de Inle Lake, los Intha, utilizan canoas para moverse por todo el entramado de canales existentes que les lleva desde sus hogares a los mercados, los templos budistas, los jardines flotantes donde cultivan frutas y verduras, las diferentes aldeas con casas construidas sobre palafitos o las escuelas de la zona. Casi se puede decir que un Intha aprende a llevar una canoa antes que a caminar.

Después de navegar por la zona norte del lago encontraremos un enorme conglomerado de canales, algunos tan llenos de vegetación que parece imposible el tráfico de canoas, y descubriremos las dos aldeas principales de Inle Lake: Inn Thein y Ywama. Allí se puede apreciar la vida cotidiana de los Inthas, sus casas de madera sobre el agua y cientos de pagodas budistas construidas al estilo Shan. Y un poco más al sur nos llamará la atención Phaung Daw Oo, el principal centro religioso de la zona, un enorme templo al que acuden día a día fieles de toda la región dispuestos a realizar sus plegarias y ofrendas a Buda.

Lago Inle - Foto de Oscar Presilla
Lago Inle – Foto de Oscar Presilla

Otro de los principales atractivos de Inle Lake es acudir a unos de sus mercados que día a día cambian de lugar a lo largo de las riberas del lago, entre zonas pantanosas y llanuras fértiles. Desde antes del amanecer comienza a llegar gente, y no solo habitantes del lago, sino miembros de diferentes etnias como los Pa O que bajan desde las montañas circundantes para vender sus productos agrícolas, todo un espectáculo de vida, luz y color apenas visitado por turistas, se trata de un mercado local sin puestos de souvenirs, uno de esos mercados de verdad donde parece que no han pasado los años.

Y a la hora de la puesta de sol pondremos de nuevo rumbo al norte, hacia Nyaungshwe, mientras disfrutamos del atardecer observando los colores mágicos sobre las montañas de los alrededores o descansando un rato sobre alguno de sus monasterios sobre el agua, viendo a los Inthas acabar sus labores diarias y regresando a sus hogares.

Myanmar - Foto de Oscar Presilla
Myanmar – Foto de Oscar Presilla

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