El Olentzero y otros personajes tradicionales de nuestras navidades

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Papa Noel y los Reyes Magos son las figuras más populares de la Navidad, pero la tradición española aporta un buen número de personajes que en muchos casos proceden de ancestrales y singulares tradiciones precristianas. Es el caso del Olentzero vasco, el Apalpador gallego, el Esteru cántabro o el Caga Tió catalán. Acompáñanos en este viaje por nuestra geografía conociendo algunos de los personajes tradicionales más singulares de nuestra Navidad. 

El Olentzero vasco y navarro 

El El Olentzero y otros personajes tradicionales de nuestras navidades
El Olentzero y otros personajes tradicionales de nuestras navidades. Fuente: Gaizka Peñafiel / Flickr

Un carbonero pillo, bebedor y bonachón, un gigante de los bosques vascos que bajaba del monte para dar alegría a sus vecinos de las antiguas comunidades rurales. Cuenta la leyenda que este personaje, que vivía aislado el resto del año, aprovechaba el final de año para hacer una mágica aparición en las calles de los pueblos repartiendo regalos a modo de historias singulares fruto de sus misteriosas y solitarias vivencias allá arriba, donde los vecinos preferían no adentrarse. 

Este personaje se integra en las antiguas tradiciones vinculadas al solsticio de invierno de las que ya se tienen constancia desde tiempos prehistóricos. Era una fecha clave en el ciclo agrícola que marcaba la recogida de diversas cosechas, así como también en el sacrificio de animales. La entrada del invierno exigía entre los antiguos poblados humanos una recopilación de víveres que arranca frecuentemente con una gran fiesta en la que también se rendía tributo a los antepasados. 

En origen, y tal y como sucede con el Caga Tió catalán, el Olentzero sería el tronco con el que se alimentaba el fuego del hogar, el centro de las reuniones familiares que alumbraba la noche más larga del año con su luz y calor. Al día siguiente, las cenizas se esparcían en el campo como homenaje a los antepasados y en la puerta de las casas como protección de sus habitantes hasta el siguiente solsticio de invierno. 

Este cálido y hogareño tronco sería posteriormente identificado con un personaje fantástico que vivía en los impenetrables bosques de las montañas vascas, un personaje fornido como el tronco de un árbol que viviría aislado durante todo el año enfrascado en sus labores de carbonero. Con el solsticio de invierno bajaría de las montañas para repartir alegría y buenas nuevas entre los vecinos de los pueblos. 

Otras leyendas asociadas al Olentzero vinculan su aparición con el cierre del ciclo invernal, simbolizando el tiempo viejo, un instante del año en el que la luz triunfa sobre las tinieblas, alargando los días tras semanas oscuras. En este contexto, las figuras que representaban el Olentzero serían quemadas para iluminar este nuevo ciclo. 

Es con el asentamiento del cristianismo cuando la figura del Olentzero se adapta a su actual versión. Se trataría de un gentil que baja de las montañas avisando de la llegada del Kimxi, nombre que los gentiles darían a Cristo. Esta buena nueva que difundía el Olentzero sería asociada desde entonces con la Navidad.  

El Esteru y las anjanas cántabras 

El Olentzero y otros personajes tradicionales de nuestras navidades
El Olentzero y otros personajes tradicionales de nuestras navidades. Fuente: Facebook / Esteru

Nos vamos ahora a la vecina Cantabria para encontrarnos con el Esteru, el leñador de la Cordillera Cantábrica. Cuenta la leyenda que este personaje dejaría durante unos días su hacha para bajar de la montaña y, como el Olentzero, irradiar alegría con sus singulares historias, además de regalos para los más pequeños.  

Pese a que son varios los expertos en las tradiciones y las leyendas cántabras que afirman que la invención de este personaje es contemporánea, otros citan la memoria colectiva y los relatos orales como sustento de esta figura navideña

Por su parte, las anjanas cántabras ya estarían presentes en los relatos que Manual Llano Merino dedicó a la mitología cántabra a principios del XX. Relacionadas con las xanas asturianas o las mouras gallegas, estas hechiceras de los bosques podrían ser invocadas por los vecinos de las aldeas para recibir ayuda en lo más duro del invierno a través de regalos que dejarían en la puerta, también durante el 6 de enero para los más pequeños, siempre que se hayan portado bien, claro. 

L’Anguleru asturiano 

El Olentzero y otros personajes tradicionales de nuestras navidades
El Olentzero y otros personajes tradicionales de nuestras navidades. Fuente: Languleru.com / Eduardo Breña

En vez de llegar en burro como lo hace su vecino el Esteru, el Angulero asturiano llega en una barca mágica, abriéndose paso entre la bruma del oscuro Cantábrico para arribar en la desembocadura del Nalón, en San Juan de la Arena. Con su poblada barba rojiza, su gorro de pescador y su impermeable amarillo, este mítico pescador de angulas desembarca en la víspera de Navidad ofreciendo regalos para los más pequeños que ha obtenido de la venta de su cargamento de angulas pescadas en el Mar de los Sargazos. 

Tal y como sucede con el Esteru cántabro, es un personaje contemporáneo que toma viejas tradiciones marineras asturianas combinándolas con las características del Papa Noel nórdico. Fue la propia asociación cultural Garabuxada la que en 2008 creó este personaje que en muy poco tiempo ya ha conseguido integrarse en la siempre rica mitología astur. 

O Apalpador gallego 

El Olentzero y otros personajes tradicionales de nuestras navidades
El Olentzero y otros personajes tradicionales de nuestras navidades. Fuente: Wikipedia

Y terminamos esta legendaria ruta por el Cantábrico en Galicia, tierra por excelencia de mitos y leyendas arcanas. Se trata de un gigante que vive en las montañas gallegas y que, como su colega el Olentzero, se dedica a la obtención de carbón vegetal que luego vende entre los vecinos de los valles, material imprescindible para pasar aquellos fatigosos y fríos inviernos.  

Siempre con pipa, boina y una indumentaria plagada de remiendos, o Apalpador aprovecharía su viaje por los valles y las laderas de las montañas gallegas para agasajar a los niños con castañas, que ahora, claro, vienen también con regalos. La tradición sugiere que el carbonero gallego tocaría la barriguita de los niños para ver si estaban bien alimentados entonando la frase mágica: “Así, así esteas todo o ano”. 

El Caga Tió catalán 

Caga Tió
El Olentzero y otros personajes tradicionales de nuestras navidades. Fuente: Cyrielle Marlet / Flickr

Capítulo aparte merece el célebre Caga Tió, un personaje clave en las fiestas navideñas en Cataluña cuyas raíces entronca con ese simbólico tronco que ardería en el solsticio de invierno para alumbrar de luz y esperanza el largo invierno que arrancaba en esa fecha. Transformado después en tronco que había que alimentar pacientemente durante semanas para que cagase dulces y regalos, hoy en día es uno de los amigos preferidos de los peques en estas fiestas.

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