La tortilla francesa y otras comidas que no son del país que tú pensabas

A veces, ciertas denominaciones conducen a engaño; mientras que, en otras ocasiones, la creencia popular se convierte en una verdad creída por muchos y que asemeja irrefutable, aunque no deje de ser o bien una mentira, o bien una historia contada a medias. Sea el tema que sea, podemos encontrar ejemplos de ello.

Las recetas no se libran de estas tradiciones y confusiones que consideran platos provenientes de algún lugar en originarios de otro. Hoy damos un repaso por seis comidas del mundo que, seguramente, no son de donde crees.

Las galletas de la suerte

Galletas de la fortuna
Fuente: Pixabay

La mayoría de la gente cree que las galletas de la suerte son chinas; sin embargo, su historia es bien distinta, pues tenemos que irnos a los Estados Unidos para conocer su origen. Se cuenta que fue el diseñador nipón Makoto Hagiwara del Tea Garden at the Golden Gate Park, en San Francisco, quien en 1909 ideó esta fortune cookie, introduciendo en su interior un papelito con palabras que recogen profecías o píldoras de sabiduría. Pero otros afirman que fue el fundador de Hong Kong Noodle Company en Los Ángeles, David Jung, quien las inventó en 1918.

Sea como fuere, el éxito de esta galleta de la fortuna, elaborada con harina de trigo, aceite vegetal, azúcar y esencia de vainilla, con texto en su interior incluido, se extendió por todo el mundo.

El bollo suizo

Bollos de leche
Fuente: Wikimedia/ Tamorlan CC BY 3.0

El bollo suizo es español. Estos bollos de leche se elaboraron por primera vez en el Café Suizo de Madrid, el cual se ubicaba en la confluencia de las calles Alcalá y Sevilla, de ahí que pasaran a conocerse con el nombre del establecimiento. De hecho, en Suiza a este dulce se le denonima «bollo español».

El cruasán

Cruasán
Fuente: Pixabay

El cruasán (croissant) no tiene un origen exclusivamente francés, pues hemos de remontarnos a la Viena del siglo XVII. La tradición asegura que los vieneses se libraron del sitio otomano gracias a los panaderos de la ciudad, que dieron la alarma al descubrir que los turcos pretendían tomarla. El emperador condecoró a aquellos, quienes elaboraron como agradecimiento dos tipos de panes, uno de los cuales, el halbmond, contaba con forma de media luna. Otra leyenda cuenta que el creador fue Jerzy Franciszek Kulczycki, un polaco instalado en Viena que cruzó el cerco otomano y dio la voz de alarma del ataque.

Ya en el siglo XIX, el oficial austríaco August Zang abrió una panadería en París, que convirtió tales productos en algunos de los más demandados. Posteriormente se adoptaría el nombre de croissant, y en 1905 aparecería publicada la primera receta francesa del cruasán hojaldrado.

Napolitana

Napolitanas
Fuente: Wikimedia/ 0x010C CC BY-SA 4.0

Este otro dulce responde al nombre de napolitana, pero en Nápoles no hay rastro alguno de su origen. El sabroso bollo relleno de crema o de chocolate, con forma rectangular, es conocido en otros idiomas como «pan al chocolate» (pain au chocolat), con el que se salvaguarda su probable origen francés.

El kétchup

Perrito caliente con kétchup
Fuente: Pixabay

Raro es que no pensemos en Estados Unidos cuando se menciona el kétchup, pero su origen es asiático. De hecho, el término deriva de una palabra china que significa «salsa de pescado». Los pescadores chinos preparaban esta salsa con anchoas fermentadas sin añadirle tomate. Los ingleses la importaron durante el siglo XVIII, cuando comenzó a usarse el término catsup en el país, que poco tiempo después se convertiría en kétchup.

Sí fue en Estados Unidos donde se cree que se le añadió el tomate a la receta, que apareció completa por primera vez, escrita por James Mease, en 1812, en Filadelfia. Posteriormente se eliminó el pescado y, en 1876, Henry J. Heinz la popularizó, añadiendo más azúcar y suavizando su sabor.

La tortilla francesa

Omelette
Fuente: Wikipedia

Aunque la tortilla elaborada exclusivamente con leche y huevo podemos encontrarla ya en el libro de recetas De re coquinaria, del autor romano Apicio, en el siglo I, fueron los ingleses los primeros que la mencionaron como «tortilla francesa» (a french omelette). En 1804, se publicó en Inglaterra el recetario Culina Famulatrix Medicinae, de Alexander Hunter, donde apareció la receta.

Sin embargo, se ha popularizado la leyenda que le otorga a la tortilla francesa un origen español. Así, se cuenta que en 1810 la población de Cádiz y San Fernando sufrió un asedio por parte de los franceses que provocó la escasez de alimentos. Algunos de los ciudadanos comenzaron a preparar entonces la tortilla de patatas prescindiendo de estas y añadiendo solo los huevos. La gente se refería a este plato como «la tortilla de cuando los franceses».

Silvia Pato

Escritora y redactora gallega. Autora de los libros Las nueve piedras y El Libro del Único Camino, así como de numerosos relatos en revistas de género, colabora asiduamente con sus artículos y columnas de opinión en diversos medios digitales. Con la pasión y la curiosidad que la caracterizan, descubre el mundo a través de su historia, su cultura, sus lugares y sus gentes para difundir y compartir todo tipo de sensaciones y hallazgos. Porque todo viaje comienza con un solo paso.

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