La vuelta a España en siete dulces típicos

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La gastronomía española reúne una extensa y suculenta selección de dulces, que estimulan los sentidos y conquistan el paladar de los más golosos. Constituyen el mejor modo de concluir una comida, endulzar la merienda o darnos un pequeño homenaje en cualquier momento del día. Damos una vuelta por España para degustar los postres más sabrosos de la carta repostera.

Tarta de Santiago, Galicia

Fuente: Flickr.
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Su origen se desconoce, aunque se sabe que se elaboraba en 1577 y se denominaba tarta real. Su sabor se antoja delicioso y, además, familiar, pues es una de las más representativas de la comunidad gallega. De hecho, tiene el reconocimiento de Indicación Geográfica Protegida. Posiblemente, el secreto de su éxito estriba en la textura esponjosa del bizcocho y el característico sabor almendrado que regala. La cruz de Santiago que la decora la dota de singularidad y distinción.

Crema catalana, Cataluña

Fuente: Flickr.
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También conocida como crema tostada, crema quemada o simplemente crema, es típica de Cataluña, donde es tradicional degustarla el día de San José. Además, ostenta el honor de ser uno de los postres más antiguos de Europa, pues las primeras recetas datan de la Edad Media. Grosso modo, es una evolución de las clásicas natillas, pero proporciona una textura más suave y está recubierta con una capa caramelizada, que le confiere un toque crujiente muy interesante.

Ensaimada, Mallorca

Fuente: Flickr.
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Es uno de los postres más identificativos de Mallorca, donde la disfrutan desde el siglo XVII, momento en el que aparecen las primeras referencias a este sencillo y sabroso dulce con forma de caracola. Posiblemente, el secreto del éxito de esta delicia, la cual goza de una enorme reputación social, pues no hay rincón en nuestra geografía donde no lo conozca, estriba en la inclusión de ingredientes tan humildes como la harina, los huevos, la manteca de cerdo y el azúcar. Para merendar, para desayunar o para comer en cualquier momento del día, este dulce es una apuesta segura.

Sobao pasiego, Cantabria

Fuente: Wikpedia.
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Es el dulce de referencia de la repostería cántabra, sobre todo en las regiones del interior, cuya popularidad ha traspasado fronteras. Se elabora en la comarca del Pas y goza de Indicación Geográfica Protegida. Es decir, los auténticos y los oficiales proceden únicamente de dicha comarca y se elaboran con productos provenientes de sus tierras, por lo que para saborear los auténticos nada mejor que hacer una escapada. Despuntan del resto de propuestas por su textura esponjosa y el intenso sabor a mantequilla que regalan.

Torrijas, Madrid

Fuente: Wikpedia.
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En España comenzaron a elaborarse en el siglo XV, y su consumo se recomendaba para propiciar la recuperación de las parturientas. Actualmente, forman parte indisoluble de la repostería típica de Madrid, las cuales ponen la nota dulce principalmente a la Cuaresma y la Semana Santa. Posiblemente, el secreto del éxito de este dulce, oriundo de Europa, reside en su modo de elaboración, que sigue unos pasos muy concisos: se bañan las rebanadas de pan en leche o vino, se pasan por huevo, se fríen en aceite bien caliente y, finalmente, se endulzan con azúcar.

Horchata, Valencia

Fuente: Wikpedia.
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Según nos cuentan las fuentes, de esta delicia ya disfrutaba los egipcios, los árabes y los persas, quienes solían recurrir a ella por su acción digestiva, diurética, desinfectante y energética. Hoy es parte indisoluble de la gastronomía valenciana, la cual no se entendería sin su presencia. Elaborada a base de chufas mojadas o molidas, agua, azúcar, canela y cáscara de limón, se puede tomar como bebida, ideal para sobrellevar la canícula veraniega, o como postre, acompañado de un típico fartón.

Tocino de cielo, Andalucía

Fuente: Wikpedia.
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Nació en la localidad gaditana de Jerez de la Frontera en el siglo XV, de la mano de las monjas del convento del Espíritu Santo, quienes comenzaron a crearlo para aprovechar las yemas de los huevos que desechaban las bodegas de las inmediaciones, pues las claras se utilizaban entonces para la clarificación del vino. Con el transcurrir de los años, se convirtió en un dulce esencial del patrimonio gastronómico andaluz, muy popular en el resto de provincias españolas. De textura bamboleante y con un sabor dulzón, mantiene un sabor inalterado que regala placeres divinos.

Sonia Fernández

Historiadora y redactora zamorana. Comencé a escribir por casualidad hace siete años y hoy, quién me lo iba a decir, se ha convertido en una de mis grandes pasiones. Esto me ha enseñado que lo importante no es recorrer el camino, sino disfrutar de lo que la vida te brinda en el trayecto.

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