Las seis iglesias más singulares del mundo

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A lo largo de la historia, el ser humano ha creado lugares especiales para rendir culto a sus dioses y profesar su fe. Son espacios que desprenden misticismo y paz y, además, lucen una arquitectura especialmente evocadora que muchas veces nos llevan a planificar un viaje para contemplarlos. Sin embargo, algunos han sido ideados con criterios estéticos muy diferentes, alejados de convencionalismos y que priorizan la creatividad o la originalidad, dando como resultado construcciones inéditas que despiertan asombro y reclaman toda la atención de quien los contempla. Os proponemos un recorrido alternativo por las iglesias más singulares del mundo.

Iglesias de Lalibela, Etiopía

Fuente: Wikipedia.
Fuente: Wikipedia.

Son un conjunto de iglesias ortodoxas labradas sobre las rocas de las colinas de la ciudad Lalibela, en las tierras altas del norte de Etiopía, cuya construcción responde  al deseo de la dinastía Zagüe de crear una representación de la Tierra Santa. Impresiona pensar cómo cincelaron la piedra volcánica hasta crear estos templos en el interior de profundas zanjas, que además están comunicados por un entramado de pasadizos y túneles subterráneos. Sin embargo, maravilla aún más comprobar que siguen en activo, acogiendo ritos, salmodias y plegarias. Sin duda, una maravilla arquitectónica, cuyo valor y belleza fueron reconocidos por la Unesco en 1978.

Capilla de Cadetes, Colorado Springs (Estados Unidos)

Fuente: Wikipedia.
Fuente: Wikipedia.

Diseñada por Walter Netsch, esta capilla de la Academia de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos no solo es una representante de honor de la arquitectura moderna, sino también una oda a la originalidad y la tolerancia. Está formada por 17 gigantescas estructuras triangulares de 46 metros de altura, que dan la impresión que van a emprender el vuelo en cualquier momento. Obviamente, el diseño no es casualidad y responde a la intención del arquitecto de crear un lugar que acogiese diferentes credos. De hecho, integra la capilla judía, la budista, la protestante y la católica.

Igrejinha Nossa Senhora, Fátima (Brasilia)

Fuente: Flickr.
Fuente: Flickr.

Construida en 1958, es una de las iglesias más singulares del mundo. Su arquitecto, Oscar Niemeyer, se inspiró en los sombreros de las monjas vicentinas y en el diseño de una obra anterior propia – la casa de Canavelas en Pedro do Rio-, lo que dio lugar a un templo con una particular forma triangular, cubierto con un gran voladizo ondulado y revestido con una composición de azulejos del artista Athos Bulcão, los cuales representan algunos pasajes religiosos. Se construyó en 100 días, un tiempo récord cuyo objetivo era el cumplimento de la promesa hecha por la primera dama de Brasil, Sarah Kubitschek, para que su hija sanara de su enfermedad.

Capilla de Notre Dame du Haut, Ronchamp (Francia)

Fuente: Wikipedia.
Fuente: Wikipedia.

Ubicada en lo alto de la colina de Bourlémont, es una de las construcciones más alejadas de los cánones constructivos de Le Corbusier, su autor. Su intención de crear un espacio en el que los materiales representasen la pureza y donde la sonoridad fuera la protagonista dio lugar a un templo religioso insólito, cuyo exterior recuerda a una gran seta con chimenea; mientras que el interior a una cueva, lo que capta de inmediato la atención y la curiosidad.

Capilla de la Santa Cruz, Arizona (Estados Unidos)

Fuente: Pixabay.
Fuente: Pixabay.

Esta capilla católica se erige sobre los roquedos rojizos de los cerros de Sedona, entre gigantescas columnas de rocas, lo que ya la dota de bastante singularidad. Sin embargo, su silueta de prisma irregular tampoco deja indiferente. Pero ¿qué pinta una iglesia en medio del Bosque Nacional de Coconino? El motivo responde al empeño de un ranchero local y el escultor Marguerite Brunswig Staude por crear un templo único y especial. Lo lograron.

‘Device to Root out Evil’, Calgary (Canadá)

Fuente: Flickr.
Fuente: Flickr.

No es un templo, sino una escultura, pero no podíamos concluir este recorrido sin hacer mención a ella, ya es que sumamente insólita. Y es que esta iglesia, cuya traducción es curiosamente dispositivo para erradicar el mal, llama poderosamente la atención porque pende del campanario, mientras que el resto del cuerpo mira al cielo. La mejor definición de esta maravilla la hizo su artífice Dennis Oppenheim: «girar algo al revés provoca una inversión de contenido y apuntar un campanario al suelo lo dirige al infierno en lugar de al cielo». Consagrada o no, merece una visita.

Sonia Fernández

Historiadora y redactora zamorana. Comencé a escribir por casualidad hace siete años y hoy, quién me lo iba a decir, se ha convertido en una de mis grandes pasiones. Esto me ha enseñado que lo importante no es recorrer el camino, sino disfrutar de lo que la vida te brinda en el trayecto.

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