“—Como sigamos así, terminarán abriendo un museo del botijo. —¿Cómo ‘un’ museo del botijo? Pero si ya hay tres en España… —¡Venga, ya! —Que sí, echa un vistazo a esta lista y verás”.  

Aunque en el imaginario colectivo, el concepto de museo se asocia a un espacio solemne en el que poner nuestro gesto más circunspecto mientras deambulamos entre silenciosos pasillos plagados de obras u objetos más o menos admirables, lo cierto es que los antecedentes del museo moderno fueron aquellos gabinetes de curiosidades en el que se apilaban ‘maravillas’ insólitas y extrañas llegadas de todos los rincones del planeta, en un momento —siglo XVI— en el que las expediciones humanas estaban alcanzando los confines del mundo. 

Junto a fósiles de animales prehistóricos y piedras preciosas, se hallaban fantasías como cuernos de unicornio o viales con “sangre de dragón”. Homenajeando a aquellos ‘cuartos de maravillas’ nos damos una vuelta por nuestro país recorriendo los museos más raros de España: desde orinales a carrozas fúnebres, de instrumentos de tortura de la Inquisición a, por supuesto, botijos. 

Los museos más raros en España

1Museo del origami (Zaragoza) 

Los museos más raros de España
Los museos más raros de España. Fuente: EMOZ

Dicen en el EMOZ que Zaragoza es una ciudad que se pronuncia con nombre propio cuando se habla de papiroflexia, existiendo una tertulia de plegadores desde 1944. Casi 80 años después, la ciudad aragonesa cuenta con el museo del origami más importante del mundo, un homenaje a este arte de gran tradición en Oriente, especialmente en Japón o Corea del Sur, donde el origami es asignatura obligatoria para los más pequeños.  

Situado en la segunda planta del Centro de Historias de Zaragoza, el EMOZ es una visita fascinante para grandes y pequeños, admirando desde figuras de gran tamaño que partieron de un papel de más de 50 metros cuadrados a pequeñas joyas diminutas.