Castilla-La Mancha atesora uno de los recetarios reposteros más prolíficos de nuestra geografía, que conocemos un poco más gracias a las historias de don Quijote. Cada provincia puede presumir de crear elaboraciones dulces propias, algunas de ellas con siglos de antigüedad, que hunden sus raíces en la tradición pastoril de sus tierras, en la herencia musulmana o en la cocina conventual, haciendo las delicias de los paladares más golosos. Saboreamos los dulces manchegos más ricos.

1Mazapán de Toledo

Fuente: Wikipedia.

Es uno de los más representativos de Toledo, donde, a diferencia del resto de España, lo saborean durante todo el año. La fecha de su creación aún es una incógnita, pues unas fuentes afirman que nació en 1512, mientras que otras insisten que vio la luz tras la batalla de las Navas de Tolosa, en 1212. Lo que sí parece estar claro es que la autoría corresponde a las monjas del convento de San Clemente, quienes lo hacían mezclando azúcar y almendras molidas para dárselo como sustento a las gentes que arribaban en sus puertas.

Quizás, el éxito de este dulce, el cual cuenta con el reconocimiento de Indicación Geográfica Protegida, reside en su sencillez, pues continúa haciéndose con los mismos ingredientes de antaño: azúcar natural y almendras molidas  (al menos el 50 % para mantener la IGP).

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