Los productos típicos de Andalucía más sabrosos

La gastronomía andaluza es una de las más prolíficas y variadas de nuestra geografía, pues es el resultado de las influencias de las distintas culturas que han habitado sus tierras como la árabe o la romana. Además, su despensa se surte de las viandas que fructifican en sus huertos, montes, ganaderías y las provenientes del mar, especialmente en las zonas costeras, con las que elaboran platos y productos de calidad, naturales y saludables, que la han convertido en el máximo representante de la dieta mediterránea.

Tanto es así que 33 productos (20 denominaciones de origen y 13 indicaciones geográficas) andaluces están amparados por sellos de calidad oficial, que la convierten en la comunidad que más tiene en su haber. En definitiva, es una tierra de buen comer, en la que cualquier viajero puede darse, sin pretenderlo, todo un homenaje culinario. He aquí cinco productos muy típicos de Andalucía que tienes que probar si quieres volver con la sensación de haberla «saboreado».

Jamón

No solo es uno de los productos estrella del patrimonio gastronómico español, sino también del andaluz. En versión ibérica o serrana, tienen una calidad excepcional y regalan unas cuantas alegrías al paladar. Entre todas ellas, destacan el jamón de Trevélez, que se elabora en Granada y tiene IPG; y Jabugo, que se produce en Huelva, en el corazón del parque natural de las Sierras de Aracena y Picos de Aroche, y goza de Denominación de Origen.

Dichos territorios proporcionan las características climatológicas propicias para la curación de las piezas de forma natural, dando como resultado variedades que destacan por su sabor suave y ligero, su textura jugosa y su intensidad aromática, que saben especialmente bien en compañía de un tinto crianza e incluso un reserva, especialmente en el caso del Jabugo.

Jamón de Jabugo

Aceite de oliva

Andalucía ostenta el honor de ser una de las comunidades españolas con más tradición olivarera, y su cultivo se pierde en la noche de los tiempos. Para que os hagáis una idea, su territorio atesora más de 175 millones de olivos o, lo que es lo mismo, el 60 % de los campos de olivares que hay en España. En todas las provincias hay almazaras en las que producen aceites, cada uno de los cuales tiene características organolépticas, personalidad y calidad únicas.

De hecho, doce de ellas están reconocidas con Denominación de Origen Protegida, entre las que se incluyen Lucena, Antequera, Estepa, Baena, Montes de Granada o Poniente de Granada. Además de hacer valedora a la comunidad del apelativo de la «capital mundial del aceite de oliva», son los artífices del increíble gusto de algunos platos típicos como el pescaíto frito, el gazpacho o los adobos.

Fuente: Flickr.

Mojama

Para quien no lo sepa, se trata de un salazón elaborado con distintas partes del atún, siendo el rojo más cotizado, que se cura y se seca al aire. El resultado es una delicia con una textura que recuerda a la cecina y un gusto intenso a pescado con notas salinas, que es toda una institución en la comunidad.

Ahora bien, las versiones más reputadas las hacen en Barbate (Cádiz) e Isla Cristina (Huelva), pues tienen Indicación Geográfica Protegida. A la hora de saborearla, lo ideal es hacerlo regadas con un chorro de aceite de oliva y de Andalucía, claro.

Fuente: Wikipedia.

Vinos

Como el aceite de oliva, los vinos son un imprescindible de la cocina andaluza, cuya calidad es capaz de sacar los colores a muchos parientes. Su bodega es de lo más prolífica y atesora muchas variedades de prestigio, cuya popularidad ha traspasado fronteras. Buen ejemplo de ello son el manzanilla de Sanlúcar, el Mantilla Moriles o Jerez-Xérès-Sherry, que gozan de Denominación de Origen. El moscatel de Chipiona, el Pajarete de Málaga o el Tintilla de Rota también son muy populares, que además están amparados por la Indicación Geográfica Protegida.

Fuente: Pixabay.

Quesos

Las variedades de otras regiones, como las de Asturias o Cantabria, proyectan una sombra alargada que eclipsa un poco a las andaluzas. Sin embargo, estas también son auténticas delicias, que no conviene comparar porque simplemente no son el mismo producto.

Y es que los que se hacen en esta región tienen, tal y como nos explican en la web de turismo de Andalucía, «aroma y sabor a campo, hierba, tomillo, romero, caramelo blando, nata o frutos secos. Los hay picantes, dulces, cremosos, grasos, en aceite de oliva… Y, no cabe duda, son el complemento perfecto del jamón y el buen vino andaluz». Algunos de los más prestigiosos son el queso Payoyo, Robledo, de los Montes de Málaga o de Aracena.

Fuente: Wikipedia.

Sonia Fernández

Historiadora y redactora zamorana. Comencé a escribir por casualidad hace siete años y hoy, quién me lo iba a decir, se ha convertido en una de mis grandes pasiones. Esto me ha enseñado que lo importante no es recorrer el camino, sino disfrutar de lo que la vida te brinda en el trayecto.

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