¿Es necesario reivindicar un museo que alberga El jardín de las delicias de El Bosco? El Museo del Pardo no necesita presentación ni discurso: se trata de una de las pinacotecas más importantes del mundo con decenas de obras maestras fundamentales para entender la evolución de la historia del arte, especialmente desde la Edad Media hasta el siglo XIX. Ni más, ni menos.  

Pero como todos los grandes museos del mundo, el Prado también cuenta con su historia oculta, esa serie de datos, anécdotas, rumores y misterios que adornan su leyenda. Hoy mostramos algunos de sus secretos más curiosos.  

Museo del Prado
El Museo del Prado… sobre un prado 

No hay que ser un lince para sospechar que, en origen, este edificio fue construido sobre un prado. Se trataba del prado de los Jerónimos que pertenecía al monasterio homónimo. Por orden de Carlos III, el arquitecto Juan de Villanueva —que también intervendría en el Jardín Botánico o el Retiro, entre otros proyectos— ejecutó la planta del futuro museo en 1785.  

Iba para gabinete de ciencias pero llegó Napoleón 

El proyecto original de Villanueva albergaría un gabinete de ciencias naturales, pero las vicisitudes históricas del reino en los albores del siglo XIX terminarían por desembocar en un cambio de planes. Tras la Guerra de Independencia, fue María Isabel de Braganza, esposa de Fernando VII, quien dio el impulso definitivo a la pinacoteca promocionando el traslado de las Colecciones Reales al edificio de Villanueva. Sus puertas, ya como museo de arte, abrieron por primera vez al público en 1819. 

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Solo artistas españoles 

Ahora que se cumplen dos siglos desde que el Prado recibiera visitas por primera vez, sorprende conocer que el primer catálogo del museo certificase la presencia de tan solo 311 obras… exclusivamente de autores españoles. Y es que la reivindicación nacionalista era la prioridad original del museo más allá de su faceta cultural.  

El catálogo fue encargado a Luis Eusebi, curioso personaje que comenzó como pintor y terminó de conserje y chico para todo del Prado. En ese primer catálogo tan solo se cita el nombre y el tema de los cuadros, pero supone un documento de incalculable valor para entender la génesis del museo.  

Los secretos del Museo del Prado

Acceso (muy) restringido 

Desde luego, en el siglo XIX no había ninguna intención de acercar la cultura a todo el mundo. “¿Para qué vamos a abrir el museo al pueblo si nadie va a entender Las Meninas?”. En sus inicios, el Prado abría los miércoles por la mañana de 9 a 2 y solo se permitía el acceso a personal autorizado. Lo que desconocemos es si para esos privilegiados la entrada era tan cara como lo es ahora que se ha democratizado el arte…

‘Fake news’ para salvar el Prado 

A finales del XIX el estado del museo era lamentable. Los trabajadores del mismo hacían fogatas y cocinaban en los patios y en los pasillos porque no tenían otra forma de calentarse. Fue entonces cuando el periodista Mariano de Cavia publicaba en el diario El Liberal una noticia titulada así: “La catástrofe de anoche: España está de luto. Incendio en el Museo de Pinturas”. Pero cuando los madrileños se acercaron al museo comprobaron que no hubo tal incendio. Fue una manera de llamar la atención. Y surtió efecto. Cánovas del Castillo y su gobierno aprobaron medidas urgentes para mejorar las condiciones del museo y sus trabajadores.  

Los secretos del Museo del Prado

Evacuación por amenaza de bombardeo 

En 1936, la población española estaba mucho menos preocupada por el arte, pero las autoridades republicanas debían velar por un legado de valor incalculable. Fue así como, para prevenirse de un más que posible bombardeo del edificio de Villanueva, se decidió organizar un traslado de las obras más importantes del museo a otros lugares presumiblemente más seguros como la Sociedad de Naciones en Ginebra.  

Picasso, director del Prado 

Aunque no fue, ni mucho menos, el único artista director del Prado —antes ejercieron de mandamases del museo pintores como José de Madrazo o Antonio Gisbert— Picasso ha sido el personaje más célebre en recibir tal honor, aunque no llegó a ejercer como tal… algo muy picassiano, por otro lado. Eran los tiempos de la Guerra Civil y no estaba el panorama para muchas exposiciones vanguardistas. 

Los secretos del Museo del Prado

Robo trágico 

En 1961, un ladrón trató de colarse por el tejado del museo con la intención de sustraer algunas piezas. Aunque suponemos que El lavatorio de pies de Tintoretto no estaba entre sus objetivos, el hombre no pudo llevarse ni una alhaja: se despeñó y falleció. Se dice que en el bolsillo llevaba anotadas las “condiciones del rescate”. No ha sido el único intento de robo en el Prado. En 1917 un funcionario se llevó varias piezas del Tesoro del Delfín pero fue pillado junto a sus secuaces semanas más tarde.  

Los fondos del museo 

Los mejores museos del mundo cuentan con unos fondos que, a menudo, duplican el número de obras expuestas. Y es que, generalmente, no hay espacio disponible para todo en el interior de un museo. En este sentido, lo del Prado es abrumador: cuenta con un fondo de más de 8.000 obras que hay que sumar a las más de 1.000 expuestos. Como para abrir ocho Prados más…