Los seis carnavales más espectaculares de Europa

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¿El carnaval ya no es lo que era? No son pocos los que reniegan de esta fiesta tradicional porque la consideran pasada de moda. ¿Será que no tenemos ganas de disfrazarnos porque ya vamos disfrazados todos los días?  

Te guste más o te guste menos, el carnaval puede ser una buena excusa para conocer diferentes ciudades de Europa en las que esta fiesta todavía resiste como un atractivo turístico de primer orden. Prepara la maleta (y la máscara) y acompáñanos en este viaje en busca del mejor carnaval de Europa. Y si prefieres disfrutar de esta fiesta sin salir de España, no hace falta recordar que en nuestro país se desarrollan algunos de los más populares del continente.  

Venecia 

La decadencia más kitsch, el turismo masivo y el encanto más sui generis se dan la mano en esta ciudad del noreste italiano. Y si acudimos a la ciudad en carnaval, todo ello alcanza su máxima expresión. Tal vez los carnavales venecianos decepcionen a algunos viajeros: al margen del famoso desfile de góndolas con el que arranca la fiesta, los concursos de disfraces de San Marcos y los bailes nocturnos (privados y carísimos), seguro que muchos se acaban quedando con el carnaval de su pueblo. De cualquier manera, Venecia es diferente, y más durante estas fechas.  

Patras 

Esta ciudad de la costa oeste de Grecia cuenta con uno de los carnavales más animados y coloridos del continente. Con una gran influencia italiana, esta fiesta floreció a finales del siglo XIX y hoy en día es el Carnaval más importante de Grecia. Si lo que buscas es jolgorio, acércate al muelle de San Nicolás y no te pierdas los desfiles que alcanzan su punto culminante con el entierro del Rey del Carnaval.  

Basilea 

Los suizos tienen fama de prácticos y fríos, por eso su carnaval más famoso solo dura 3 días. Este año, Basilea volverá a disfrazarse entre el 11 y el 14 de marzo. Incluido en la lista de Patrimonio Cultural de la UNESCO, la fiesta por excelencia de la ciudad helvética arranca a las 4 de la mañana del día 11 de marzo este 2019 (el lunes inmediatamente posterior al miércoles de ceniza) cuando se da el Morgestraich o toque de diana y las luces del casco antiguo ceden su protagonismo a los faroles especialmente decorados para la ocasión. Es entonces cuando debes tener cuidado con los waggis, unos personajes de gran nariz y vestimenta chillona que se comportan de forma muy irreverente.  

Niza 

El carnaval de la ciudad de la Costa Azul francesa destaca por el increíble trabajo de sus carrozas en las que destacan los temas de actualidad muchas veces con un matiz descarado y crítico, que nos pueden recordar a los ninots de las fallas valencianas. Además del desfile de disfraces y carrozas, otro punto culminante es la conocida como batalla de las flores repartiéndose hasta 20 toneladas de mimosas entre los asistentes a la fiesta.  

Praga 

La capital checa no necesita presentación: es una de las ciudades más seductoras y elegantes del continente. Pero Praga también se merece echar una canita al aire y para eso está el Carnaval de Bohemia, un evento también recogido en la lista del Patrimonio Cultural de la UNESCO.

Disfrutado desde el siglo XVIII por la aristocracia centroeuropea que no se perdía un sarao (sobre todo si había máscaras de por medio), hoy en día ya no necesitamos tener un título nobiliario para ponernos un disfraz de época, una peluca mozartiana y ensayar nuestras posturas más altivas… con una copa de becherovka en la mano. O eso, o disfrazarnos de mono, que también vale.

Notting Hill (Londres)  

Y, para terminar, un carnaval en agosto. Si llega el verano y tenemos ganas de disfrazarnos, toca visitar el barrio de Notting Hill en Londres para asistir a uno de los festivales callejeros más importantes del mundo.

Su origen no hay que buscarlo en la cultura pagana ni en la cristiana: a finales del XIX, tras la abolición de la esclavitud en Trinidad y Tobago, colonia británica por aquellos tiempos, los esclavos liberados celebraron bailes y cánticos durante días. Esta celebración se recuperó en los años 60 en la metrópoli para reivindicar y recordar el pasado. Hoy en día, es una fiesta que da la bienvenida a todo el mundo y en la que no se para de bailar ritmos caribeños hasta que el cuerpo aguante.  

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