Los seis hoteles más pequeños del mundo

Amplio, luminoso, que regale panorámicas, cercano a los principales atractivos turísticos, con el máximo número de servicios y económico. Estas son las características que promocionan el grueso de los hoteles y los estándares que tienen en cuenta la inmensa mayoría de los viajeros a la hora de reservar. Pero, dentro de la extensísima oferta hotelera existente, hay otros de lo más singulares al presentar dimensiones muy discretas, que los dotan de elementos diferenciadores. Están dominados por un ambiente muy personal y regalan una tranquilidad inesperada, haciendo que el tiempo discurra de otra manera. Y es que la grandeza de un hotel no estriba en las medidas, sino en la cantidad de experiencias que nos regala y las sensaciones que nos despierta. Hoy hacemos un viaje por los hoteles más pequeños del mundo.

Hotel Kaiteki, Vietnam

Ubicado en una de las arterias principales de Ho Chi Minh, la ciudad más poblada de Vietnam, ostenta el honor de ser uno de los hoteles más pequeños del mundo. Esto es posible porque sus habitaciones son cápsulas de reducidas dimensiones, cuyo diseño se inspira en las que presentan muchos hoteles de Japón, donde han tenido que ingeniárselas ante la carencia de espacio y el incremento del precio de este.

A pesar de su muy reducido tamaño. Sin duda, una experiencia distinta, pero que no recomendamos a los que son propensos a la claustrofobia.

Fuente: Kaitekihotel.com

Tubohotel, México

La mejor definición la hacen los mismos dueños en su web: «el hotel más padre de México». No nos atrevemos a confirmar dicha opinión, pero sí a decir que original es un rato. ¿La razón? Las habitaciones son tubos redondos de hormigón de reducidísimas dimensiones, que se disponen en forma de pirámide al aire libre, y además tienen todo los servicios necesarios. Sin duda, con concepto de alojamiento sumamente original, donde dormir se perfila una experiencia de lo más insólita.

Fuente: Tubohotel.com

Hotel des Académies et des Arts, Francia

De este hotel boutique parisino no sabemos qué describir primero: su prudente tamaño, la maravillosa decoración o el ambiente tradicional que destila. En él, las pequeñas dimensiones se alían con un diseño rebosante de arte, detalles y romanticismo al más puro estilo parisino para ofrecer un ambiente de lo más recogido e íntimo. Aquí sí que la ‘vie est belle’.

Fuente: Cybevasion.fr.

Capsule by Container, Malasia

Si algo tienen claro en Asia es que hay que sacar el máximo partido al poco y caro espacio del que disponen. Por ello, los hoteles cápsula son una constante en todo el continente, cuyo máximo impulsor es, tal y como hemos comentado, Japón. Las habitaciones tienen un tamaño tan exiguo que la cama entra a duras penas. En este caso, su ubicación en el interior del aeropuerto Internacional de Kuala Lumpur lo convierten en una excelente opción para quienes hacen escala, para los tienen que coger un vuelo muy temprano o para los viajeros que desean ampliar su círculo de amistades, pues tienen cápsulas amigables mixtas e incluso exclusivas para el público femenino.

Fuente: Capsuletransit.com

Green Plaza Shinjuku Capsule, Japón

No podemos hablar de los hoteles cápsula sin hacer mención a alguno japonés, pues los nipones crearon el concepto. Green Plaza es uno de los más conocidos de la capital del país del sol naciente, y su singularidad estriba, como no podía ser de otra manera, en sus pequeñísimas dimensiones. Aunque el diseño que luce no pasa para nada desapercibido, pues es de lo más futurista. Está claro, la cultura nipona lo tiene casi todo inventado.

Fuente: Capsuletransit.com

Hotel Punta Grande, España

Finalizamos nuestro repaso por lo hoteles más pequeños del mundo en España, más concretamente en El Hierro, la isla más occidental de Canarias. Aunque el nombre pueda llevarnos a engaño, presenta unas dimensiones muy reducidas. Tanto es así que únicamente tiene cuatro habitaciones. Eso sí, todas tienen maravillosas vistas al mar y la naturaleza volcánica que las abrazan.

Tal y como nos explican en su web, «el hotel más pequeño del mundo dispone de cuatro habitaciones únicas, todas asomadas directamente al Atlántico y construidas con piedras lávicas. Respiraréis el purísimo aire del océano, estaréis lejanos de cualquier asentamiento industrial y observaréis de manera dulce la presencia del mar que mece nuestro pequeño hotel».

Fuente: Hotelpuntagrande.com

Sonia Fernández

Historiadora y redactora zamorana. Comencé a escribir por casualidad hace siete años y hoy, quién me lo iba a decir, se ha convertido en una de mis grandes pasiones. Esto me ha enseñado que lo importante no es recorrer el camino, sino disfrutar de lo que la vida te brinda en el trayecto.

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