Los tesoros de Zamora que tienes que ver

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Cruzada por el río Duero, Zamora es una de las ciudades más desconocidas de nuestra geografía. Sin embargo, atesora 23 iglesias románicas, que le han valido el calificativo de ciudad del Románico, un envidiable legado modernista, que la hace parada ineludible dentro de la Ruta del Modernismo Europeo, y valiosas murallas, que la han hecho valedora del apelativo de «bien cercada». Su gastronomía, rica en sabores de la tierra, su Semana Santa, declarada de Interés Turístico Internacional, y los paisajes casi yermos que la abrazan terminan de conformar la esencia de este bonita ciudad castellana.

La catedral

Fuente: Wikipedia.
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Ubicada en la zona vieja, constituye uno de los máximos exponentes del románico, a pesar de ser una de las más pequeñas (y la más antigua) de la comunidad. Terminada de construir durante el reinado de Alfonso VII, destaca por el inusitado cimborrio que la corona, que muestra influencias bizantinas y se sustenta sobre 16 maravillosos ventanales con bonitas vidrieras. Su interior atesora el museo Catedralicio, que guarda una interesante colección de tapices flamencos, así como frescos, tallas y retablos de diferentes épocas, sumamente valiosos.

El castillo

Fuente: Wikipedia.
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Declarado Patrimonio Histórico Español, esta fortaleza es uno de los iconos arquitectónicos de Zamora. Su origen no está del todo claro, pues unas fuentes afirman que lo mandó construir Alfonso II de Asturias, mientras que estudios recientes sostienen que fue encargado por Fernando I de León. Sea como fuere, lo cierto es que es una visita imprescindible para quienes quieran adentrarse en el pasado medieval de Zamora. Conserva tres torres, el patio de armas, la torre del homenaje, los fosos y las almenas, desde donde las vistas a la ciudad, la catedral y el río Duero son maravillosas.

La muralla

Fuente: Wikipedia.
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Antiguamente, este lienzo defensivo estaba integrado por tres recintos que hacían la ciudad impenetrable frente a las invasiones de los árabes, haciéndola valedora del apelativo «bien cercada». Actualmente, se conservan algunas partes y puertas de especial relevancia como la de Doña Urraca, la de Olivares o de la Traición.

Palacio de los Momos

Fuente: Wikipedia.
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Esta construcción, la cual se asoma a la neurálgica plaza Sagasta, está considerada una embajadora de excepción del Renacimiento, si bien es cierto que muestra elementos característicos del gótico isabelino. La fachada, declarada Monumento Nacional, muestra una extraordinaria profusión decorativa, en la que cobran especial protagonismo los motivos zoomorfos y los florales. Además, está a unos pasos de la calle de Santa Clara, la arteria comercial de la ciudad, donde puedes disfrutar del shopping.

Plaza Mayor

Fuente: Wikipedia.
Fuente: Flickr.

Inesperada, transitada y sorprendente, siempre está ahí, ejerciendo de auténtico corazón de la ciudad. Está jalonada de varios restaurantes, donde puedes degustar sabores locales, y bares con coquetas terrazas y vistas inigualables, que permiten contemplar el transitar de la gente y las joyas arquitectónicas que la rodean, siendo especialmente destacada la iglesia de San Juan Bautista. También conocida como San Juan de Puerta Nueva, custodia el célebre Merlú, una pareja escultórica de encapirotados con corneta y tambor, y está coronada con la veleta más señera de la ciudad: el Peromato. Además, está muy próxima a la calle Herreros, uno de los epicentros de la juerga nocturna, así como de otros bares y discotecas de moda.

Museo de Semana Santa

Fuente: Wikipedia.
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Declarada de Interés Turístico Internacional y Bien de Interés Cultural, la Semana Santa zamorana constituye una de las citas más especiales del calendario para los devotos. En ella reina la solemnidad, la austeridad y la espiritualidad, ejerciendo de elemento diferenciador con respecto a otras muy populares. Por ello, el museo de Semana Santa constituye una excelente oportunidad para adentrarse en la historia y la idiosincrasia de esta festividad tan especial para los zamoranos o contemplar los pasos de las distintas cofradías que procesionan.

Los Lobos

Fuente: Wikipedia.
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Ubicada a pocos metros de la céntrica calle de Santa Clara, esta zona constituye uno de los lugares predilectos de los zamoranos para tapear. Aglutina una generosa oferta de bares, donde puedes disfrutar de infinidad de sabrosas alternativas: mejillones en salsa picante o tiberios, crestas, figones, patatas bravas o pinchos morunos picantes, que es tradición pedir al grito de «uno que sí». Aunque para los escépticos del picante también los hay sin este ingrediente, que es tradición reclamar con la consigna «uno que no».

Sonia Fernández

Historiadora y redactora zamorana. Comencé a escribir por casualidad hace siete años y hoy, quién me lo iba a decir, se ha convertido en una de mis grandes pasiones. Esto me ha enseñado que lo importante no es recorrer el camino, sino disfrutar de lo que la vida te brinda en el trayecto.

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