Cada país desarrolla unos hábitos a lo largo del tiempo que terminan por convertirse en señas de identidad de toda una cultura. Durante décadas, España asombró a medio mundo con algunas de sus singulares costumbres que se convirtieron primero en tópicos y luego en topicazos. Fueron los tiempos del Spain is different, los toros, Butragueño y la siesta.

Y aunque ahora, para lo bueno y para lo malo, cada vez nos parecemos todos más, todavía resisten algunos viejos hábitos que siguen desconcertando a los cientos de miles de turistas que cada año acuden a nuestro país.  

La siesta 

costumbres españolas que sorprenden a los turistas

Tan española es la siesta que esta palabra se ha internacionalizado. Hoy en día no solo se echan siestas en España, sino en Arkansas o en Pernambuco. Pero con los años, los turistas han ido tomando nota de cómo se echa una siesta a la española.

Lo primero, comida copiosa y bien entrada la tarde. Un poco de vino siempre ayuda a quedar grogui rápidamente. Siempre en el sofá y con la televisión encendida. Y levantarse aturdido y jurando que nunca más vas a echar la siesta. ¡Qué gran invento! 

El ruido 

costumbres españolas que sorprenden a los turistas

Aunque la contaminación acústica no es ninguna broma, en España parece motivo de chiste. Sin duda, se trata de uno de nuestros hábitos que más sorprenden (y atemorizan) a los turistas. Entrar en un bar y que un torrente de gritos y ruidos nos empuje otra vez a la salida es una experiencia única que encuentra su máxima expresión en España… bueno, y en Italia. 

Discutir por todo 

costumbres españolas que sorprenden a los turistas

En relación estrecha con el punto anterior está la discusión, una de nuestras ocupaciones preferidas, sobre todo si hay una barra, una tele y una caña. Tal es nuestra afición por discutir por todo y opinar sobre cualquier cosa aunque no tengamos la más mínima preparación sobre el tema que lo hemos convertido en profesión (tertuliano) y en carrera universitaria (todología).  

Bares 

Bares
Fuente: Pixabay

Dicen que en España hay más bares que en todo Estados Unidos. ¿Pero dónde íbamos a hablar a gritos y discutir si no? El turista que llega a nuestro país ya conoce nuestra afición por pasar largas veladas en la barra de un bar y se une a nosotros. Desgraciadamente, muchos de ellos no entienden que el español no solo acude al bar a beber, sino que es más bien un acto social. Así, muchos turistas acaban doblados cuando su homólogo español no ha empezado siquiera con la primera caña.  

Horarios de comer 

Restaurante
Fuente: Pixabay

Nos mantenemos irreductibles en este punto. Ya hace años que Butragueño dejó el fútbol, Rafa Nadal ha sustituido a Alfredo Landa como el arquetipo del español medio y las corridas de toros pronto se convertirán en un mal sueño. Pero seguimos alimentándonos a horas intempestivas. Cualquiera que haya viajado fuera de España habrá notado lo fácil que el cuerpo se adapta a comer un poco antes, pero es volver a España y erre que erre. Si ni los italianos nos entienden con este tema, es que tenemos un serio problema. 

Los idiomas 

costumbres españolas que sorprenden a los turistas

Sin duda, los tiempos están cambiando en este aspecto. Las nuevas generaciones están en contacto directo con otros idiomas, especialmente el inglés, y muestran un gran interés por viajar solos desde muy jóvenes. Pero, con todo, seguimos mostrándonos ridiculamente condescendientes a la hora de aplaudir a rabiar al músico extranjero que en un concierto balbucea el típico “Houla, Ispaña, yo feliz estar aquí”. ¿Nos aplauden a nosotros cuando hablamos inglés con acento español? Pues eso.  

Salir hasta las 6 de la mañana… y más allá 

costumbres españolas que sorprenden a los turistas

Quedamos con nuestros colegas cuando los suecos ya están durmiendo bajo su nórdico en Malmö. Pero es que claro, si hemos acabado de cenar a las 12 de la noche, no vamos a empezar a beber a las 9… aunque algunos también lo hagan. Salir hasta tarde (o temprano, según se mire) es uno de nuestros hábitos más queridos. Pero eso no quiere decir que bebamos más, sino que nuestro ritmo es diferente. Y es que no se puede beber a la vez que discutes, por lo que el proceso se alarga mucho más que un bar de Helsinki 

La neurosis de las banderas 

costumbres españolas que sorprenden a los turistas

Es un hábito relativamente reciente que comienza a desconcertar a los turistas acostumbrados a hacer genuflexiones a una sola bandera. —Pero, ¿por qué tenéis tantas banderas colgadas en las ventanas? ¿Por qué unas llevan morado y otras no? ¿Por qué unas tienen una estrella de un color y otras de otro? —Amigo Harry, nos tomamos otra caña y luego lo discutimos a gritos.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.