Un pueblo blanco sobre la sierra que acaricia la Costa del Sol, un caserío de paredes encaladas decoradas con plantas de vivos colores que refulge entre los pinares de la ladera. Así es Mijas, una localidad que ofrece al viajero lo mejor de Málaga: los paseos por la vibrante naturaleza del interior y los baños en la refrescante Costa del Sol. Ven con nosotros a recorrer Mijas, un pueblo blanco en el que volver a empezar. 

Mijas, el balcón de Málaga 

Mijas
Mijas, un pueblo blanco. Fuente: Wikipedia

A media hora al suroeste de Málaga y a diez minutos al norte de Fuengirola, se ubica Mijas, una localidad que suma más de 80.000 habitantes. Y es que la localidad malagueña está dividida en tres núcleos principales bien diferenciados. Por un lado, el centro histórico del municipio en la ladera sur de la sierra de Mijas conocido como Mijas Pueblo, una de las sierras litorales de la cordillera Penibética; Las Lagunas, ubicado en la zona conocida como Mijas Costa; y La Cala, la localidad costera del municipio. 

Nosotros arrancamos nuestra visita en la plaza de la Virgen de la Peña, en Mijas Pueblo, la parte más antigua del municipio, la que brilla con luz propia sobre la sierra homónima. Esta plaza es el corazón del pueblo y en ella se ubica la estatua de bronce de un burro, uno de los símbolos de Mijas. También es una buena manera de empezar a disfrutar de la peculiar fisionomía de este pueblo blanco, con sus casas encaladas sobre las verdes laderas con el Mediterráneo en el horizonte: blanco, verde y azul, los tonos de Mijas. 

Al sur de la plaza, debemos visitar la ermita de la Virgen de la Peña, el edificio religioso más relevante de Mijas, todo un icono de la localidad. Se dice que fue excavado en la propia roca por un monje carmelita en el siglo XVII cobijando la imagen de la Virgen que, cuenta la leyenda, fue descubierta por dos niños pastores que fueron guiados hasta el lugar por una paloma. 

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La ermita de la Virgen de la Peña de Mijas. Fuente: Wikipedia

Tras echar un vistazo al mirador del Compás y soñar con un baño mediterráneo, continuamos por la avenida del Compás en dirección oeste para acercarnos a la recreación de un molino de harina que recuerda la tradición mijeña, mucho antes de que el pueblo fuera conquistado por el turismo británico. 

Muy cerca de aquí está también uno de los rincones más curiosos de Mijas, el conocido como Carromato de Mijas, una colección de miniaturas que presume de ser una de las más singulares del mundo con objetos de más de 50 países recopilado por el Profesor Max, un mago hipnotizador que fijó su residencia en Mijas a principios de los 70. 

Continuamos ruta hacia el oeste, pasamos la plaza de la Constitución y alcanzamos la Fortaleza de Mijas, otro recuerdo de la historia mijeña. Pese a que buena parte de ella es una reconstrucción, todavía podemos rememorar la Mijas medieval observando la torre que se construyó sobre otros edificios de época fenicio-púnica. 

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Restos de la fortaleza de Mijas. Fuente: Wikipedia

Es turno ahora de visitar la plaza de toros, edificada en 1900 que destaca por su curiosa forma ovalada. Y a un paso de la plaza de toros, la iglesia parroquial de la Inmaculada Concepción cuya construcción finalizó en 1631 y en la que destaca la torre de la Vela con su campanario. En origen, todos los vecinos de Mijas fueron enterrados en su cripta hasta que esta práctica se prohibió en el XVIII habilitando un cementerio exterior.  

Es momento ahora de volver a disfrutar de las mejores vistas de la costa. Por un lado, tenemos el Auditorio de Mijas con su privilegiada ubicación y, por otro, nuevos restos de la fortaleza mijeña desde los que se ha habilitado uno de los miradores más espectaculares del pueblo.  

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La calle de San Sebastián, la más famosa de Mijas. Fuente: Unsplash

Retomamos nuestro camino que nos lleva ahora a la calle del Barrio Santana para visitar las cuevas de la Antigua Fragua que nos muestran el tipo de vivienda tradicional mijeña adaptada a la peculiar orografía del terreno en plena ladera de la sierra. 

Regresamos ahora hacia el centro del pueblo por la calle Carril para alcanzar el lugar más deseado por los instagrammers: la calle de San Sebastián, con su cuesta flanqueada por casas blancas decoradas con macetas azules.

Tras visitar en la calle Málaga el Centro de Arte Contemporáneo que custodia la segunda colección más importante de cerámica de Picasso, tras el Museo Picasso de París, y volver a epatarnos con la belleza del entorno de Mijas en el mirador de la Sierra, donde, en los días claros, hasta puede divisarse la costa africana, finalizamos nuestra ruta en la ermita del Calvario, al otro lado la carretera general, ya en la ladera norte de Mijas. 

Mijas, naturaleza y playa 

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Senderos de Mijas. Fuente: Wikiloc

No hay mejor manera de finalizar la ruta por el casco histórico mijeño que en la ermita del Calvario porque nos abre el camino hacia otro de los grandes atractivos de la localidad malagueña: la naturaleza. Y qué mejor manera de vivir la naturaleza serrana que desde sus senderos.  

El Ayuntamiento de la localidad mijeña ha elaborado una completa red de caminos que nos permiten conocer su entorno. Son ocho senderos autoguiados de dificultad variable, así que siempre podremos encontrar alguno que se adapte a nuestras circunstancias.  

Nosotros nos quedamos, por un lado, con la ruta de la Cruz de la Misión que recorre el sur de Mijas Pueblo y que en apenas dos horas de duración nos acerca a la Cantera del Barrio, una visita imprescindible para los aficionados al arte y a la historia.

Y es que el propio nombre de Mijas derivaría de ‘Mixas’ (minas). Durante los siglos XVII y XVIII la explotación de los mármoles blancos fue una de las principales actividades económicas de los habitantes del pueblo. De hecho, el suelo de la Catedral de Málaga está construido con mármol de esta cantera.  

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Atardecer en la playa de Cabopino. Fuente: Pixabay

Y si estás en forma, no debes perderte la ruta al Pico Mijas que, con sus 1150 metros, es la cima de la sierra. Con sus cinco horas de ruta y su alta dificultad por el desnivel acumulado es, no obstante, la mejor oportunidad para disfrutar de la fauna y la flora mijeña dejándonos guiar por el olor del tomillo y el romero, la fragancia que caracteriza el matorral malagueño. 

Y de la fragancia serrana al salitre mediterráneo. Porque Mijas no es que esté a un paso del mar, es que tiene su propio tramo de playas que forma parte de la Cala de Mijas, el tercer núcleo del municipio malagueño. Aunque estrictamente la playa más cercana a Mijas Pueblo está en Fuengirola, nosotros recorremos la Cala partiendo de la playa el Bombo al este hasta Calahonda y Cabopino al oeste, ya camino de Marbella.