Montserrat, la leyenda detrás de la montaña mágica de Barcelona

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Vírgenes entres riscos, estruendosos tambores que ahuyentan ejércitos, nazis buscando el Santo Grial y, por supuesto, avistamientos de ovnis… Montserrat no es solo uno de los símbolos naturales de Cataluña sino que, durante generaciones, ha ido sumando mitos y leyendas que la han elevado a la categoría de montaña mágica. Acompáñanos en este fantástico viaje a la provincia de Barcelona para conocer una de las cumbres más emblemáticas de la península ibérica. 

Historia y leyendas de la montaña de Montserrat 

Montaña de Montserrat – Foto: Christian Rojo

Corría el año 880. El noreste de la península es un territorio de frontera conocido como Marca Hispánica bajo la protección del Imperio carolingio y el dominio de Wifredo el Velloso. Mientras en los condados catalanes aumenta el espíritu de independencia frente al poder del norte, una suerte de milagro sucede en la montaña de Montserrat que, a la postre, se convertirá en uno de los fundamentos espirituales de la futura Cataluña: un grupo de pastores encuentran la imagen de una virgen en una cueva. Es la Moreneta

Cuentan que fue el mismo San Lucas, uno de los cuatro evangelistas, el que talló la imagen que habría sido escondida en una cueva para que estuviera oculta a los ojos de los musulmanes. Cuando el obispo de Manresa se enteró del milagro de la aparición de una virgen ordenó el traslado de la imagen, pero la Moreneta no se movió: aquel gesto —muy habitual en la configuración de mitos cristianos— fue interpretado como un deseo de permanecer en aquel entorno: nace así la primera ermita de Santa María, germen del futuro santuario

Esta es la leyenda más famosa de la montaña de Montserrat, pero hay muchas más. Tal vez la más bizarra es la protagonizada por el comandante nazi Heinrich Himmler. Conocidas son —aunque sin duda exageradas— las aficiones esotéricas de los gerifaltes nazis que los llevaron a indagar en sitios tan curiosos como el Barranco de Badajoz en Tenerife. Pues el 23 de octubre de 1940, en plena II Guerra Mundial, Himmler hizo una visita a Montserrat para ¿buscar el Santo Grial? No lo debió encontrar porque no le fue muy bien ni a él ni a los suyos en los años venideros… 

Capilla en la Montaña de Montserrat – Foto: Christian Rojo

Al que sí le fue bien en la montaña de Montserrat fue a Isidro Llusá Casanovas, también conocido como ‘tamborilero del Bruch’. Cuenta la leyenda que, gracias a la reverberación del sonido de su tambor en las caprichosas formas de la montaña, logró engañar a las tropas francesas: el ejército napoleónico creyó que las fuerzas rivales eran mucho más numerosas. A la postre, la batalla del Bruch terminó con el mito de la invencibilidad del ejercito napoleónico, pese al saqueo e incendio del monasterio de Montserrat. 

Y no podían faltar los ovnis que, al parecer, hacen escala en Montserrat de camino al lago de Banyoles. Desde hace años, una comunidad de aficionados a los fenómenos paranormales se da cita todos los días 11 en torno a la figura de José Luis Grifol, popular ufólogo. Y es que también dicen que la montaña de Montserrat es uno de los centros energéticos del mundo, corriendo entre la roca energía ionizada procedente de corrientes telúricas que serían las responsables de algunos de estos extraños fenómenos de la montaña mágica catalana. 

Senderismo en la montaña de Montserrat 

Montaña de Montserrat
Montaña de Montserrat y el río Llobregat. Fuente: Unsplash

Aparcamos por un momento el telescopio y el látigo de Indiana Jones y nos vamos a disfrutar del paraíso natural de la montaña serrada. Y es que Montserrat no es una montaña más, incluso dejando al margen su legendaria historia. Su singular perfil y el hecho de alzarse a más de 1200 metros de altura de forma brusca al oeste del Llobregat la convierten en un imán para el viajero.  

La erosión diferencial del agua sobre materiales de diferente resistencia y composición dio lugar a este espectacular relieve de agujas, valles, cuevas y sorprendentes monolitos. Aunque podemos divisar las alturas de la montaña cómodamente desde el funicular de Sant Joan y alcanzar la cima del pico de Sant Jeroni en una sencilla ruta, existen diversos senderos que harán las delicias de los amantes de la naturaleza.  

Montaña de Montserrat
Rosa de los vientos en la cima de Sant Jeroni. Fuente: Unsplash

La ruta de las ermitas de algo más ocho kilómetros partiendo del monasterio es una buena manera de combinar naturaleza e historia recorriendo varias de las ermitas que jalonan las laderas de la montaña mágica, incluyendo San Miguel, San Juan y Santa Ana. 

Los más exigentes pueden probar el Pas dels Francesos, cuyo nombre deriva del paso de los soldados franceses durante la mencionada Guerra de Independencia. Esta ruta lineal que alcanza la cima de Sant Jeroni supera los 10 kilómetros y suma un desnivel de más de 500 metros: las vistas a lo largo del sendero nos ofrecen algunos de los mejores panoramas de la montaña. 

Otra interesante ruta cargada de historia es la que nos acerca la Santa Cova, lugar en el que supuestamente apareció la Moreneta aunque fue excavado a finales del XVII para favorecer la adoración de los peregrinos. Pero si queremos impresionantes vistas podemos seguir hasta la Cruz de San Miguel, otro de los iconos de la montaña de Montserrat 

Una visita al monasterio de Montserrat 

Virgen de la Moreneta – Foto: Christian Rojo

Después de que la Moreneta se negase a abandonar la montaña, el culto a la virgen no dejó de crecer hasta que en una fecha indeterminada del siglo XI se crea un monasterio de Santa María bajo el patrocinio del abad Oliba, una de las grandes figuras de la Cataluña medieval. 

Es en el siglo siguiente cuando se talla la actual imagen de la Virgen de la Moreneta cuyo singular aspecto oscuro deriva de la pintura usada para colorear la madera de álamo con la que fue tallada: al contener mucho plomo acabó por oscurecerse. Esta escultura se encuentra en un camarín que es el lugar al que se dirigen buena parte de los peregrinos que acuden a Montserrat: no hay que olvidar que este santuario forma parte de la Ruta mariana junto Lourdes en Francia o el Pilar de Zaragoza

Para al recién llegado, la ubicación del monasterio protegido por las imponentes y singulares rocas de la montaña mágica es una imagen inolvidable que recuerda a otras maravillosas fusiones entre roca y arquitectura como Meteora. Pese a que la mayor parte del monasterio de Montserrat y sus construcciones anexas —entre las que también destaca un fantástico museo— fue reconstruido entre el XIX y el XX, no deja de ser una de las joyas arquitectónicas más relevantes de Cataluña, todo un símbolo de su legendaria historia.

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