Portugal está de moda y no solo sus principales ciudades como Lisboa u Oporto o el siempre seductor Algarve. A lo largo de la geografía del país vecino encontramos numerosos rincones ideales para una escapada de fin de semana. Uno de ellos es Óbidos, una magnífica vila medieval con una rica historia, un notable patrimonio cultural y un ambiente de serenidad que invita a recorrer sin prisa sus calles empedradas y su muralla.

Óbidos
Fuente: Wikipedia

Óbidos se sitúa a unos 80 kilómetros al norte de Lisboa por lo que puede ser un destino a tener en cuenta en caso de visitar la capital lusa. Aunque no estamos en la mejor época para un chapuzón, la vila se encuentra a solo media hora de la costa atlántica. Por lo tanto, la ubicación de Óbidos es ideal si estamos de visita por el país vecino.

«La villa de las reinas»

El término Óbidos deriva del latín oppidum que se traduce como ciudad fortificada. Y es que el mayor atractivo de esta localidad portuguesa es su rica historia bien representada en su patrimonio cultural. Antes de que los romanos le pusieran nombre, en Óbidos ya existió un castro celtíbero. Incluso se dice que también pudieron asentarse un grupo de fenicios procedente de Oriente Próximo.

Óbidos
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Tras la época romana y el Alto Medievo llega el esplendor de Óbidos a partir del siglo XIII cuando el rey Dionisio I, hijo de Alfonso III de Portugal y Beatriz de Castilla, se casa con Isabel de Aragón en 1282 y decide hacerle un inesperado regalo de bodas: Óbidos. A partir de ese momento pasó a pertenecer a la Casa das Rainhas, el patrimonio que los monarcas entregaban a sus esposas. Es así como Óbidos comienza su época de gloria: cada reina quiere dejar su sello en el pueblo que pasa a denominarse de forma coloquial como la Vila das Rainhas. Sera así hasta el siglo XIX cuando finalmente la localidad lusa deja de pertenecer al patrimonio monárquico.

Qué ver y qué hacer en Óbidos

Óbidos es el pueblo perfecto para pasear, sobre todo si vamos con tiempo de sobra. Casi sin querer nuestros pies nos dirigirán hacia el castillo. Declarado Monumento Nacional en 2007, el Castillo de Óbidos se comenzó a erigir en el siglo XII, poco antes de que Dionisio I entregase el pueblo a su mujer.

Óbidos
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¿Eres de los que dice “visto un castillo, visto todos”? Eso es que todavía no has ido a Óbidos. Lo interesante de esta construcción con respecto a otras parecidas es su excelente grado de conservación. Integrado magníficamente en la muralla es el principal responsable de que este pueblo sea reconocido en el país como una de las vilas más bonitas de todo Portugal. Las sucesivas intervenciones arquitectónicas, como es habitual en la mayoría de castillos, convierte a esta construcción en un recuerdo de diferentes épocas y estilos: románico, gótico, barroco…

Óbidos
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La integración del castillo y la muralla es otro de los grandes atractivos de Óbidos. Una buena muralla siempre nos despierta curiosas nostalgias. Cualquiera que haya paseado por Ávila, por ejemplo, sabe de lo que hablamos. En Óbidos, la muralla alcanza un perímetro de 1.500 metros salpicado de torres de planta cuadrada y circular. El acceso a la muralla se hace a través de dos postigos y cuatro puertas, siendo una de ellas la famosa y bellísima Porta Da Vila que cuenta con una capilla decorada con azulejos cuyos tonos azules son uno de los símbolos del pueblo.

Óbidos también está plagado de iglesias más o menos coquetas entre las que destaca la iglesia de Santa María y la iglesia de San Pedro. Así mismo también es interesante echar un vistazo al acueducto construido a finales del siglo XVI. Y no nos podemos olvidar de Josefa de Óbidos, una artista sevillana pero instalada en Óbidos desde su juventud que se convirtió en la segunda mitad del siglo XVII en una figura de primer nivel llegando a retratar en diversas ocasiones a diferentes miembros de la Casa Real lusa. En el Museo Municipal de Óbidos podemos encontrar varias obras de esta artista.

Óbidos
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Sí, Óbidos tiene una gran historia pero también un dulce porvenir: cada año esta localidad celebra uno de los festivales más sabrosos de Portugal: el Festival Internacional del Chocolate de Óbidos. Aunque todavía tendremos que esperar a finales de abril para volver a degustar los mejores dulces de chocolate del mundo, no parece un mal plan para la primavera, sobre todo si vamos con niños. Y es que la gastronomía portuguesa siempre es un placer.

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