Con el otoño se dibuja un escenario de temperaturas más frías, de días con más nubes, de horas con menos luz solar o días de lluvia y caída de hojas que invitan a irse al sofá. España queda huérfana de esos tiempos de verano, excepto en un rincón de su territorio: en las Islas Canarias, las temperaturas agradables se refugian y ofrecen a los visitantes un entorno privilegiado en el que disfrutar de un buen número de playas con encanto. Y qué mejor manera que adentrarse en este verano perpetuo canario a través de un buen alojamiento como el que se ofrece en Villa Gran Canaria.

Las Islas Canarias se ofrecen como un destino privilegiado en estos tiempos, porque además de su agradable climatología, este año, este curioso año, nos ofrece una amplia variedad de atractivos turísticos, con las playas con encanto como su carta de presentación, sin ningún tipo de aglomeración. Esta configuración, sin poner en riesgo nuestra salud, sitúan a las Islas Canarias como uno de los destinos más recomendados para aquellos que buscan alargar el verano, disfrutar de unas merecidas y tranquilas vacaciones o descubrir los secretos que oculta este paraíso.

Playas en Islas Canarias

Poco más se puede añadir de las Islas Canarias, aunque, más allá de su clima benévolo, se encuentran más de 140 espacios naturales protegidos, entre los que se incluyen cuatro parques naturales, siete reservas de la biosfera, más de 1.500 kilómetros de playas, y una abundante riqueza de flora y fauna.

A este ecosistema natural se suma un adecuado servicio de hospedaje, siempre pensado en ofrecer las mejores comodidades a sus visitantes, como sucede con Villa Gran Canaria, con sus casas y villas rurales a lo largo y ancho de las Islas Canarias. La mezcla de todo ello es sencillamente fantástica; pero nos quedaremos en las siguientes líneas con esas playas con encanto que atraen y cautivan a cualquier amante de la naturaleza.

La playa de Maspalomas (situada en Gran Canaria) puede asociarse al encanto más salvaje y natural, de esos recodos maravillosos con los que nos obsequia la naturaleza. Se trata de una extensa playa en donde sobresale la Reserva Natural Especial de las Dunas de Maspalomas. Un paraíso. Es el adjetivo más idóneo. A lo largo y ancho de sus tres kilómetros, podemos disfrutar de la tranquilidad de sus aguas y de esa suave arena dorada que configura un espacio único.

O quizá no sea ese espacio único. La playa de Güi-Güi (ubicada en Gran Canaria) es otro verdadero descubrimiento natural que se puede encontrar en las Islas Canarias. Otra de esas playas con ensueño, con ese kilométrico arenal salvaje, rodeado por acantilados, y al que sólo se puede llegar en barco o a través de una buena caminata a pie, siendo esta opción algo más sufrida pero a la vez bastante enriquecedora merced al entorno natural por el que se camina al tiempo que uno se olvida de la noción del tiempo. Al estar alejada del mundanal ruido y con una pequeña aldea, de Tasartico, como la zona habitada más cercana del oeste de Gran Canaria.

De Fuerteventura a Lanzarote

Fuerteventura
Fuente: Pixabay

Menos alejada del mundanal ruido se encuentra otra playa con encanto a la vez que exótica. Nos referimos a la playa de Morro Jable, en el sur de Fuerteventura. Se trata de una extensión más de cuatro kilómetros de arena blanca y aguas tranquilas con colores turquesas y esmeralda. Este paraíso natural se extiende desde la playa cercana de Las Gaviotas hasta el casco del pueblo marinero que da nombre a esta playa, y en donde podemos encontrar cierta actividad comercial que complementa a la tranquilidad que encontramos en la arena.

En las Islas Canarias encontramos muchos núcleos urbanos donde hay una escasa presencia del ser humano. Uno de estos enclaves es La Graciosa, junto a Lanzarote. En esta ubicación geográfica emerge la playa de Las Conchas. Su acceso tampoco es sencillo, aunque no resulta imposible: se suele tardar unos 45 minutos, tiempo en el que se disfruta, como sucede con otros enclaves, de un ecosistema natural único, de un alto valor.

La playa de Las Conchas ofrece una arena de color rubia y unas aguas azules con las que gozar de un espléndido baño relajante después de la caminata. Y después, podemos ver las vistas de los islotes de Montaña Clara y Alegranza, así como de las múltiples conchas que podemos encontrar y las cuales dan nombre a esta playa con encanto.

Finalmente, en este repaso de playas con encanto en las Islas Canarias, debemos detenernos en una de las playas más populares de Lanzarote. Al sur de este enclave mágico encontramos la playa de Papagayo, una cala de arena blanca y una enorme belleza natural. Sus aguas son transparentes, de color esmeralda y seducen a la vista de una manera irremediable.

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