Qué ver en Mérida

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Levantada sobre la antigua Emerita Augusta, capital de la antigua Lusitania romana, Mérida constituye una de las mejores embajadoras del pasado romano en la Península Ibérica. Basta con pasear por sus calles para percibirlo, pues rebosan vestigios arquitectónicos del Imperio romano, los cuales constituyen un legado difícil de igualar por otras ciudades donde también ha habitado esta cultura.

Pero la ciudad extremeña también acopia otros monumentos sumamente valiosos, cuyo máximo representante es la concatedral de de Santa María, una oferta museística de lo más interesante y una gastronomía rica y variada, que acoge delicias típicas como las migas o el zorongollo, que la convierten en un destino perfecto para disfrutar de una escapada. Estos son los imprescindibles.

Anfiteatro romano

Fuente: Wikipedia.
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Construido en el 8 a.C., era el recinto confinado a la celebración de espectáculos de animales y las cruentas luchas entre gladiadores, de las que han dado buena cuenta series como Roma y películas como la mítica Gladiator, protagonizada por Russel Crowe.

Conserva los cubículos en los que esperaban los gladiadores, el lugar donde encerraban a los animales, las gradas inferiores y algunas estancias más. Junto a este se encuentra la casa del Anfiteatro, una vivienda romana típica del siglo III a.C.

Teatro romano

Fuente: Wikipedia.
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A pocos metros del anfiteatro nos topamos con este recinto, cuya construcción comenzó en el año 16 a.C por orden de Marco Vipsanio Agripa. Una obra magnánima, pensada para impresionar, pues tiene capacidad para 6.000 personas, lo que la convierte en una de las más grandes del mundo.

Conserva parte del escenario, algunas esculturas y las columnas corintias. Para verlo en su máximo esplendor, lo ideal es visitarlo en verano, pues acoge el Festival de Teatro de Mérida.

Museo Nacional de Arte Romano

Fuente: Wikipedia.
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El edificio en sí ya constituye un reclamo, en tanto que es obra del ingenio del arquitecto Rafael Moneo, quien decidió darle unas dimensiones megalómanas y decorarlo con arcos de medio punto, típicos de la arquitectura de la antigua Roma, que le otorgan un gran protagonismo a la luz y al espacio.

En su interior, atesora una de las colecciones más valiosas y extensas de época romana, integrada principalmente por restos hallados en el periodo de fundación de Emerita Augusta como tallas, mosaicos, capiteles, aras e inusitados bustos como el de la diosa Ceres.

Basílica de Santa Eulalia

Fuente: Wikipedia.
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Con el excelso legado romano conviven otros monumentos arquitectónicos, cuyo valor no desmerece, como la iglesia de Santa Eulalia, la primera de confesión cristiana en nuestro país.

Aunque guarda el Hornito, un pórtico construido con piedras traídas de un templo romano levantado en honor al dios Marte, criptas y algunas sepulturas de interés, lo más valioso se encuentra en el subsuelo, ya que contiene un valioso yacimiento de época romana y visigoda.

Alcazaba

Fuente: Wikipedia.
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Ubicada cerca del puente romano y la escultura de la Loba Capitolina, donde te recomendamos hacer un alto en el camino, es el mejor vestigio de la presencia de los árabes en la ciudad. También es la más antigua del país, pues fue construida en el año 835 y por orden del emir Abderramán II. Conserva la muralla, a la que se puede subir para disfrutar de una panorámica única, una bonita iglesia y el aljibe

Templo de Diana

Fuente: Wikipedia.
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Se construyó en el siglo I a.C. y en honor del emperador romano, a pesar de lo que el nombre pueda invitar a pensar. Está excelentemente conservado, pues sirvió de armazón al palacio renacentista del conde de los Corbos.

Sea como fuere, lo cierto es que maravilla admirar la construcción, sustentada sobre una sucesión de espigadas columnas rematadas con bonitos capiteles de estilo corintio. Y la mejor forma de hacerlo es desde algunas de las terrazas con vistas que hay en las inmediaciones.

Plaza España

Fuente: Wikipedia.
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Esta neurálgica plaza de origen medieval no solo constituye una oportunidad excepcional para adentrarse en el modo de vida emeritense, sino que también es un auténtico museo al aire libre, por cuanto está presidida por una bonita fuente de mármol del siglo XIX y decorada con los palacios de la China y los Mendoza, la casa Consistorial o la de los Pacheco y la concatedral de Santa María, en cuyo interior guarda maravillosas capillas renacentistas.

Sonia Fernández

Historiadora y redactora zamorana. Comencé a escribir por casualidad hace siete años y hoy, quién me lo iba a decir, se ha convertido en una de mis grandes pasiones. Esto me ha enseñado que lo importante no es recorrer el camino, sino disfrutar de lo que la vida te brinda en el trayecto.

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