Al amparo de la Peña de los Halcones y umbral del mayor espacio protegido de toda España se ubica Cazorla, una de las localidades más bonitas de la provincia de Jaén. Y es que Cazorla combina tres de las principales facetas que convierten una escapada rural en un recuerdo memorable: espléndida naturaleza, sugerente patrimonio y estimulante gastronomía. Si a esto sumamos el jovial carácter de los cazorleños y —por qué no decirlo— el coste de los servicios en comparación con otros puntos de la Península, solo nos queda hacer la maleta. Nos vamos a Cazorla.

Qué ver en Cazorla

La estampa de Cazorla ya es en sí mismo una gozada, parece sacada de una ilustración de otro tiempo: las casitas blancas trepando sigilosas por las faldas de la colina, la torre de un castillo como centinela del pueblo, y la sombra de las faldas de la sierra de Cazorla, primeras estribaciones del Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y las Villas, un éxtasis de agua y verdor que merece capítulo aparte.

Cazorla
Fuente: Wikipedia

El viajero siempre empieza con ganas una visita, tratando de llegar cuanto antes a lo más alto. El Castillo de la Yedra es la culminación de Cazorla. De origen musulmán fue terminado tras la Reconquista dominando el estilo gótico propio de la Baja Edad Media. A día de hoy no solo es uno de los símbolos de Cazorla, sino que también alberga el Museo de Artes y Costumbres Populares del Alto Guadalquivir que combina vestigios artísticos con recuerdos militares además de útiles de cocina o instrumentos de trabajo textil: una buena forma de acercarse al pasado cazorleño.

Pero la visita al Castillo de la Yedra, como a cualquier castillo, siempre despierta la imaginación… y la poesía: Yo soy la tragantía / hija del rey moro, / quien me oiga cantar / no verá la luz del día /ni la noche de San Juan. Cuenta la leyenda que un rey musulmán castigó a su hija encerrándola en las mazmorras del Castillo de la Yedra. Cuando los cristianos entraron en Cazorla tras expulsar a los árabes unos gritos les llevaron a entrar en las cuevas del castillo: era la hija del rey que se había transformado en un ser diabólico mitad mujer, mitad serpiente. Se le conoce como la tragantía y, desde entonces, sigue aterrorizando al pueblo…

Cazorla
Reconstrucción virtual de la iglesia de Santa María. Fuente: Hora Jaén

Dejamos las leyendas de la Yedra y nos vamos a unas de las ruinas más bellas de Jaén: las de la iglesia de Santa María. Se trata de un interesante testimonio de la arquitectura renacentista. La cúpula, las pilastras y otros vertigios muestran la sobriedad decorativa anterior al Barroco, estilo que rápidamente dominaría las artes españolas desde el siglo XVII.

Pero lo que llama la atención al viajero es la ruina del interior de la iglesia. Por un lado, nunca se llegó a terminar, pero, además, una tormenta e inundación a finales del XVII provocaron muchos daños en la estructura. El resultado final fue una ruina… una magnífica ruina tal y como vemos actualmente. Durante Fitur 2018, el ayuntamiento de Cazorla presentó un proyecto en colaboración con varios arquitectos que «se metieron en la cabeza de Andrés de Vandelvira —arquitecto que diseñó los planes originales de Santa María— para definir cómo tenía que haber sido esa iglesia».

Y si lo tuyo son los castillos, la capa y la espada, Cazorla va bien servida porque cuenta con otro castillo: se le conoce como el Castillo de las Cinco Esquinas y se levanta en el Cerro Salvatierra a más de 1.100 metros de altura en la vertiente occidental de la Sierra de Cazorla. Su construcción data del siglo XIII, ya en época cristiana, y debe su nombre a la torre del homenaje de planta pentagonal.

Qué hacer en Cazorla

Cazorla
Fuente: Wikipedia

Los tres monumentos que hemos descrito son los más llamativos de la localidad jienense pero, por supuesto, su patrimonio no termina ahí. Pero nosotros ya vamos necesitando un refrigerio. Así que nos bajamos a la Plaza de Santa María —donde se ubica también la conocida Fuente de las Cadenas— para una caña y una tapa, una de las liturgias irrenunciables del buen cazorleño.

Comer y beber en Cazorla es un deleite. La localidad andaluza sabe pasárselo bien, pese a que en los últimos años ha seguido perdiendo población hasta sumar algo menos de 7.500 vecinos. También en la Plaza de la Corredera encontraremos buenas muestras de la gastronomía jienense: aquí saben dos o tres cosas sobre el aceite de oliva

Cazorla
Fuente: Un destino entre mis manos

Una vez que hemos recuperado las fuerzas miramos un poco más allá del pueblo y nos encontramos con uno de los enclaves naturales más bellos de España: el Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y las Villas. Los aficionados a los deportes de aventura encuentran aquí lo que buscan: descenso de cañones, descenso en canoas, rápel, etc.

Los fans de la bicicleta también cuentan con numerosas rutas BTT y los senderistas pueden pasarse días recorriendo los diferentes caminos del parque en un entorno idílico. A nosotros, que se nos va haciendo tarde, nos quedamos con las Rutas del Río Cerezuelo, aptas para todos los públicos con una distancia que no supera los 3 kilómetros. Ideal también para ir con niños.

Cazorla
Fuente: Pinterest

Y dejamos Cazorla, pero no la abandonamos. El viajero no puede olvidar la joya de Jaén, uno de los pueblos más bonitos del sur español que combina historia, naturaleza, leyenda y gastronomía. Mientras ponemos rumbo a otras latitudes todavía nos parece escuchar la letanía de la mujer serpiente. Tal vez en el próximo viaje la busquemos entre las sombras de la Peña de los Halcones.

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