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Recorriendo Rusia en el tren Transiberiano

Es una de las aventuras soñadas por todo viajero: cruzar Rusia de oeste a este a bordo de uno de los trenes más míticos de la historia. Hoy os presentamos las principales paradas del tren Transiberiano, un viaje de leyenda.

transiberiano

Es una de esas aventuras en la que todo viajero desea participar al menos una vez en su vida. Recorrer una geografía tan descomunal y rica en contrastes como la rusa siempre es una experiencia diferente. Pero hacerlo a bordo de un tren como el Transiberiano no se olvida nunca.  

Fuente: Flickr

Y es que esta red de ferroviaria, cuya ruta principal une Moscú con Vladivostok, todavía sigue siendo la manera más barata para muchas personas de desplazarse de una punta a otra del país.

Quieras o no, sobre todo si viajas en la clase más económica, terminarás entrando en contacto con todo tipo de individuos insólitos que, a la postre, pueden ser lo más interesante del viaje. Muchos de ellos siguen sin comprender el masoquismo viajero de algunos occidentales. “¿Pero por qué no vais en avión a vuestro destino?”, se preguntan.  

Efectivamente, este no es un viaje sencillo: muchos viajeros se quejan a posteriori del frío, el extremo aburrimiento y la falta de comodidad del tren. Pues eso: ¡bienvenidos al Transiberiano, amigos! 

San Petersburgo 

Fuente: Unpslash

Aunque la principal ruta del Transiberiano arranca en Moscú, ya que venimos a Rusia, sobre todo si es la primera vez —y estamos algo desahogados económicamente— siempre es recomendable empezar por San Petersburgo. La antigua ciudad imperial ofrece incontables atractivos como el Hermitage, el Palacio de Invierno o la Iglesia de San Salvador sobre la sangre derramada. Pero vete con calma que todavía quedan muchos kilómetros hasta llegar a la otra punta de Asia. 

Moscú 

Fuente: Unpslash

¿No estás harto de la postal de San Basilio para ilustrar la capital de Rusia?  ¿De verdad te vas a sacar un selfie en la Plaza Roja? ¿Te aburre el Kremlin y ni siquiera lo conoces? Desde aquí hacemos un llamamiento —no desesperado, pero casi— para que los visitantes de Moscú se salgan un poco de la ruta marcada en todas las guías y disfruten un poco de la ciudad más allá del turisteo. Y recuerda que en unas horas te montarás en el Transiberiano: haz acopio de unos básicos, que las horas pasan más lentas de lo normal en el tren… 

Kazán 

Fuente: Unpslash

Pasando Vladimir, se llega a Kazán, tras más de 800 kilómetros de recorrido. Es una de las ciudades más grandes de la Madre Patria y centro de la cultura tártara. Sin duda es un buen momento para probar algunas de las delicias de su gastronomía y visitar algunos de sus hitos arquitectónicos más importantes como la bellísima mezquita Qol Sarif en el Kremlin de Kazán o el Templo de todas las religiones. Y es que Kazán es una de las puertas que da acceso a la Rusia oriental y a su crisol cultural. 

Ekaterimburgo 

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Durante siglos fue el centro industrial de la zona de los Urales que conectaba el oeste de Rusia con las partes más orientales de Siberia. Fundada en el siglo XVIII, esta ciudad pasó a la historia porque el 17 de julio de 1918, en la casa Ipátiev, se ejecutó a Nicolás II  —el último zar—, a su mujer y a sus hijos. Boris Yeltsin ordenó demoler la casa y, tras la caída del Union Soviética, se construyó sobre ella la Catedral de la Sangre Derramada, de visita muy recomendable si vamos a hacer parada en la ciudad.

Irkutsk – Lago Baikal

Fuente: Unpslash

Para muchos viajeros, este es el momento cumbre del viaje a bordo del Transiberiano. Aunque la conocida como la París de Siberia tiene su interés, la mayoría de turistas que llegan a la ciudad van buscando el lago Baikal, uno de los espectáculos más increíbles de Asia. Declarado Patrimonio de la Humanidad en 1996, es el lago más profundo del planeta, contiene el 20% de agua dulce del mundo no congelada… y nos brinda instantáneas tan asombrosas como la que ilustra este texto.

Ulán-Udé 

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Tras 5.600 kilómetros en un tren, tal vez el cuerpo y la mente ya no estén para muchas alegrías, pero esta ciudad es un punto clave en la ruta del Transiberiano porque aquí muchos viajeros dirigen sus pasos hacia Mongolia o Manchuria. Pero nosotros hemos escogido llegar hasta Vladisvostok, así que… ¡viajeros al tren! No sin antes acudir a ver el busto más grande de Lenin que todavía se mantiene en pie en Rusia. 

Vladivostok 

Fuente: Flickr

9.000 kilómetros y más o menos una semana después (dependiendo de si hacemos noche en alguna de las paradas) llegamos al Pacífico. Vladivostok es una de las ciudades más extrañas del mundo y no deja indiferente a nadie. Con tantos kilómetros en el cuerpo lo normal es el que viajero ya no esté para bromas, pero aconsejamos un poco de paciencia… que todavía hay que volver a casa, ¿o no? Ciudad con un importante pasado militar, hoy en día es una ciudad de contrastes: prueba de ello es que se está barajando la posibilidad de construir una gran estatua de Jesucristo… en un lugar que se había reservado a Lenin.

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